Descartan que Madrid ocupe el lugar ‘especial’ de Londres en la estrategia mundial de EE.UU.

Reino Unido es un engranaje clave de la arquitectura institucional creada por EE UU y Europa tras la Segunda Guerra Mundial

  • ¿Adiós Gibraltar?
  • Los expertos ven difícil que Washington encuentre a corto plazo un socio de la altura de Londres en materia de espionaje

El español Carles Castelló-Catchot, jefe de gabinete del Centro Brent Scowcroft del Atlantic Council, un think tank en Washington, cree que, ante la ausencia británica, Alemania y Francia se convertirán en los enlaces de EE UU con la UE, afianzado la creciente cercanía establecida en los últimos años. “No veo a las potencias secundarias. España tiene suficiente trabajo a nivel interior, Italia aún está saliendo de la crisis política y económica, los países del Este ya tienen suficiente con Rusia y los países nórdicos están menos involucrados”, dice.

Con la salida británica de la Unión, Washington pierde al mejor defensor de sus intereses en los pasillos comunitarios en asuntos de economía, seguridad y espionaje. Obama insiste en que la denominada “relación especial” con Londres perdurará, pero el Brexit le fuerza a estrechar los lazos con otros países europeos para tratar de retener la influencia estadounidense. Alemania y Francia parten como favoritos para reemplazar a Reino Unido como interlocutor preferido. El presidente viaja los próximos días a Polonia y España en una gira marcada por la votación británica.

Fiona Hill, una inglesa que lleva 27 años en EE UU, es una de las mayores especialistas en Washington de las relaciones transatlánticas. Hill, directora del Centro de EE UU y Europa del laboratorio de ideas Brookings Institution, sostiene que “es un golpe enorme” para EE UU y Europa. Y añade: “Sin duda, el Reino Unido era visto para EE UU como una especie de ancla en la relación por la perspectiva común en un amplio abanico de asuntos políticos, económicos y de seguridad”.

Reino Unido es un engranaje clave de la arquitectura institucional creada por EE UU y Europa tras la Segunda Guerra Mundial. Raramente hay una iniciativa global de Washington a la que Londres no sea el primero en sumarse. La salida británica de la UE no tiene por qué cambiar esa arquitectura, pero sí puede condicionar las relaciones transatlánticas en un momento de enormes desafíos, como la respuesta de la OTAN ante las ansias expansionistas rusas, las negociaciones para acordar un tratado de libre comercio entre EE UU y la UE, o la cooperación ante la amenaza yihadista.

La experta ve difícil que Washington encuentre a corto plazo un socio de la altura de Londres en materia de espionaje. Reino Unido es uno de los cuatro países anglosajones con los que EE UU tiene la alianza Cinco Ojos por la que comparten información confidencial. Tras la polémica en 2013 por el espionaje a la canciller alemana, Angela Merkel, destapado por el exanalista de la NSA Edward Snowden, EE UU ofreció a Alemania aumentar la cooperación en inteligencia pero la respuesta fue cauta. Berlín es, además, más reticente a involucrarse en aventuras militares que Londres o París.

Hispanista revivido.