París, 9 de noviembre de 2015.

Querida Ofelia:

Te envío este interesante anális escrito por nuestro amigo poeta disidente cubano Yndamiro Restano, sobre sucesos que conmovieron a nuestra Cuba.

“No es necesario aclarar, que el primer Directorio Estudiantil Universitario fue fundado en 1930 y que el Renacimiento del Directorio Revolucionario creado por José Antonio Echeverría y Jorge Valls, se inspiraba en aquel primero y glorioso directorio revolucionario de los años 30. Por lo que tenemos 3 directorios, el original de los años 30, que fue presidido por Carlos Prío; el fundado por Echeverría y Valls, así como el organizado y presidido por Faure Chaumont, al cual se le agrega en el nombre: 13 de marzo.

Hasta este punto, nos asaltan algunas interrogantes. ¿Qué papel jugó Masferrer en los hechos de Humboldt 7? ¿Por qué Masferrer publicó esa nota falsa en su periódico? ¿Siguió Masferrer en la KGB, aunque estaba fuera del Partido o Masferrer no estaba en la KGB y sencillamente estaba cooperando en aquella masacre con Ventura? ¿Y por qué si estaba cooperando con Ventura tenía que poner al supuesto delator en evidencia? ¿Hay algún vínculo entre los hechos sangrientos de Humboldt 7 y el atentado a Blanco Rico? ¿Por qué si Masferrer estaba expulsado del Partido, el comunista Silvio Cardoso, distribuía su diario Tiempo en Cuba con el periódico Hoy? ¿Era Silvio Cardoso un testaferro del Partido o ese capital con el cual operaba, realmente le pertenecía? Estas y otras preguntas quedan abiertas a la interpretación. Lo cierto es que el juicio de Marcos Rodríguez giró en torno a Joaquín Ordoqui, alto oficial de la KGB, así como de su esposa. Dirigentes del Partido testificaron en el proceso judicial, pero Ordoqui fue juzgado y condenado mientras que su esposa fue finalmente exonerada de cargos. Por lo pronto hay que seguir escudriñando el juicio de Marcos Rodríguez, que fue un juicio típicamente estalinista basado en la confesión del supuesto culpable, después que este pasara casi tres años en las celdas de Seguridad del Estado. Casi tres años tapiado en Seguridad del Estado es una tortura atroz y el torturado siempre dice lo que el torturador quiere escuchar. Según Jorge Valls, durante el juicio, Marcos no podía mantener la cabeza en su posición, la cual se le caía para los lados como si fuera un muñeco de trapo.

Además, este juicio es parte del segundo paso, que he explicado en otros trabajos. Recordemos que el primer paso es cuando Fidel Castro conspira con la KGB primero y con el Partido después, para centralizar en sus manos la jefatura del proceso insurreccional y finalmente, destruir el movimiento revolucionario democrático. En este primer paso, la desaparición de Camilo Cienfuegos fue un golpe decisivo, pues Camilo era la figura más representativa del movimiento revolucionario democrático. Por su carisma, su popularidad, su idealismo y su alto nivel de humanidad, Camilo era la imagen de la tradición revolucionaria democrática cubana. Entonces, a partir de la desaparición de Camilo, el aparato militar queda en manos de los estalinistas y se desarrolla en el país una verdadera guerra civil, que ya venía incubándose desde el golpe de estado contra Urrutia. Ahora bien, estudiar el juicio de Marcos Rodríguez, es muy importante para entender el segundo paso de este proceso, cuando Fidel Castro con sus incondicionales, sean comunistas o no, convierten la República en un conciliábulo y barren con los mismos comunistas que antes habían utilizado. No es casual, que los cinco artífices que he mencionado en un artículo reciente, de una u otra forma, desaparezcan del escenario durante este segundo paso.

Conflicto moral.

Hay otro ejemplo que ilustra la diferencia entre la KGB y el Partido, cuando el Ché Guevara le ordena a Enrique Oltusky, que proceda a organizar asaltos a bancos con el objetivo de recaudar fondos para la causa revolucionaria. Guevara había sido nombrado por Fidel Castro, jefe del Movimiento 26 de Julio en Las Villas y tenía jerarquía para impartirle órdenes a Oltusky. Sin embargo, Guevara recibe una respuesta negativa de su subordinado, quien además le exige al argentino, que firme dicha orden. El Ché Guevara se niega a firmar y comienza un debate entre ambos. Finalmente, el conflicto se agrava porque la mayoría de los miembros del Movimiento 26 de Julio en Las Villas, se niegan a cumplir la mencionada orden, que además, nadie la firma. Entonces, se produce un conflicto moral entre el Ché Guevara y el Movimiento 26 de Julio de Las Villas. Detrás de Guevara, por supuesto, estaba el poder de Osvaldo Sánchez y Wilfredo Velázquez (el compañero José), ambos altos jefes de la KGB. Guevara le decía a Wilfredo Velázquez, ‘El Hombre del Escambray’. Esta carta del Ché Guevara a Oltusky aparece en el libro ‘Gente del Llano’ de la autoría de Enrique Oltusky, que ha sido publicado en Cuba.

Es sabido y está documentado, que los vínculos del Ché Guevara con la KGB, se remontan a sus años juveniles, cuando charlaba con Iosef Grigulevich, oficial de la KGB, muy cercano a un tío suyo. Grigulevich y Cayetano Córdova Iturbe, el tío de Guevara, estuvieron juntos en la Guerra Civil Española. Incluso, Grigulevich con un comando estalinista, fue quien secuestró al revolucionario catalán Andreu Nin. Este disidente del estalinismo fue desollado y asesinado por Grigulevich y sus sicarios. Andreu Nin junto con Julio Antonio Mella y Sandalio Junco, son tres disidentes marxistas, que disienten del totalitarismo soviético. Los tres, por supuesto, fueron asesinados. El caso de Nin ya lo hemos visto. Sobre Mella los estalinistas señalan a Machado como autor intelectual del crimen mientras que los revolucionarios democráticos y algunos investigadores concluyen, que fue Vittorio Vidali quien fraguó el asesinato del líder estudiantil. Sandalio Junco, por su parte, en un atentado organizado por Wilfredo Velázquez, fue asesinado en Sancti-Spiritus. Isidro Pérez, Armando Acosta y varios criminales estalinistas llevaron a cabo el crimen. En el caso de Mella, algunos investigadores atribuyen algún grado de complicidad en este crimen y en otras acciones represivas contra disidentes, a Fabio Grobart, que era el hombre de Stalin en Cuba en aquel momento. Es cierto, que Vittorio Vidali estuvo en La Habana cuando iba camino de México, enviado por el aparato represivo de la Internacional Comunista para detener por cualquier medio la influencia trotskista. Mella no se había declarado Trotskista, pero era un disidente del totalitarismo soviético y se negaba a ser un instrumento de Moscú. Pues, el líder estudiantil, se consideraba a sí mismo como un protagonista creador de nuevos espacios de autonomía para el ser humano y para la sociedad. La autonomía universitaria, que era la bandera de Mella, es la antítesis del comunismo estatista, que convierte la universidad en una dependencia dócil a los dictados del poder. Mella era un enemigo muy peligroso para el estalinismo porque dentro de su romanticismo revolucionario cabía la utopía marxista, pero no la conclusión de que si el fin es lícito, los medios, cualesquiera que estos sean, también lo son. Mella era una personalidad problemática: Fabio Grobart y Vittorio Vidali lo sabían.

Resumen.

Por estos hechos y otros, que no relato por evitar que se pierda la tesis central de este trabajo, puede cualquier lector atento, asomarse al tema de las diferencias entre la KGB y el Partido. Por ejemplo, Pompilio Viciedo, un espirituano que fue excomandante del ejército de la República Española y era un hombre de la KGB, no se reunía con el Partido en Sancti-Spiritus sino con Wilfredo Velázquez, el compañero José, quien era uno de los principales jefes de la KGB en la isla. Viciedo trabajaba con José desde la época de Prío cuando ya era un enlace entre los combatientes de la guerra civil española dispersos por todo el territorio nacional. En los puertos de Casilda y Tunas de Zaza, también José tenía agentes, que recibían información del exterior, así como dinero y paquetes con propaganda comunista y otros artículos. Estos datos han sido ofrecidos por Roger Redondo, capitán jefe de inteligencia del Escambray, en entrevista concedida al periodista Félix José Hernández, quien vive en París.

Ahora bien, ¿a qué aspiraba el movimiento revolucionario democrático? Pues a derribar la dictadura de Batista, volver al ritmo constitucional de la nación y resolver las necesidades del pueblo de Cuba en esa época. ¿Y cuál fue el error de los revolucionarios? Pues creer en el discurso democrático fingido de Fidel Castro y entonces concluir, que a pesar de estar flanqueado por Raúl Castro y el Ché Guevara, dos comunistas confesos, Castro representaba el pensamiento nacional democrático y no iba a permitir el pan con terror.

¿Y qué querían la KGB y el Partido? Pues, querían el poder absoluto del Partido. ¿Y dónde se equivocaron los comunistas? Pues, en que pensaron que podían alcanzar el poder absoluto del Partido conspirando con Fidel Castro, quien supuestamente subordinaría su obsesión de poder personal al Partido como institución. Los comunistas también se equivocaron y el resultado está a la vista: El movimiento revolucionario democrático fue desintegrado a sangre y fuego. El comunismo fracasó. Y Fidel Castro, en nombre del comunismo, se convirtió en un dictador lúcido, voluntarioso y sin escrúpulos.

Moraleja.

Creer en fuegos artificiales cuesta caro; lo digo por experiencia propia. El único fuego que ilumina el Espíritu y calienta el cuerpo para la acción creadora, es el fuego eterno y sagrado de la libertad. Todo proyecto que posponga la libertad termina en el lugar contrario del que se había propuesto. Quien pretenda por la fuerza alcanzar el cielo terminará en el infierno.” Yndamiro Restano.

Un gran abrazo desde estas lejanas tierras de la Vieja Europa,

Félix José Hernández.

Foto: Yndamiro Restano y Félix José Hernández, Miami, octubre 2012.

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