Sus relaciones con el rebelde Carlos Agüero y, especialmente, con Manuel García Ponce; su forma de vida, bastante desordenada, y, sobre todo, sus contradicciones personales, le llevaron a ejercer un doble juego como agente de la Capitanía General y como «padrino» o protector de los bandoleros-insurrectos, en quienes tenía no sólo una baza para la empresa revolucionaria, sino, también, un medio para financiar su desproporcionado tren de vida.

Lea la investigación de Manuel de Paz aquí:

y si quiere hacerse daño, el artículo de Angel Santiesteban Prats titulado “Julio Sanguily, el gran traidor”.

La Historia la hacen los hombres y mujeres, luego, es recogida por
los historiadores, basándose en documentos probatorios que testifican
los hechos.ignacio agramonte y loynaz¿Para
qué cubano no fue un orgullo aquel rescate que hiciera el general
Ignacio Agramonte, cuando le arrebató a las tropas españolas al apresado
oficial Julio Sanguily, pasando a ser una batallas épica –digna de las
de Ulises y recogidas en La Odisea– por el derroche de valentía,
sentimientos nobles y generosidad que solo podía causar aquel posible
suicidio, dada la superioridad numérica de las tropas enemigas?Manuel SanguilySin embargo –hace aproximadamente diez años– se han descubierto los pagos del gobierno español a su espía Julio Sanguily. Se
asegura que también era agente del gobierno norteamericano y recibía su
precio en oro. Consta que en varias ocasiones, Julio Sanguily recibió
dinero y lo usó para propósitos personales. El más doloroso –a mi
entender, pues no soy historiador, solo un consumidor constante de las
investigaciones de los autorizados en la materia– es aquel dinero
enviado por José Martí para el comienzo de la guerra de 1895, pensada y
concertada por el Apóstol, y que recibiera Sanguily, y fuera malgastado
sin que diera el paso del alzamiento. Su hermano Manuel sí se mantuvo en
una posición coherente y vertical con la lucha de los buenos cubanos.

A
pesar de las grandes heridas recibidas en combate por Julio, el dinero
fue su ceguera, o, viendo su cuerpo tan sacrificado, decidió cambiar el
sacrificio por placer, algo repetido por una especie de cubanos a través
de los tiempos. Esta realidad también ha sido tratada con secretismo,
aunque ya fue recogida por algún historiador, precisamente por aquel que
encontró los documentos de pago en los archivos de la península.
firma-3
Ángel Santiesteban-Prats
Prisión asentamiento de Lawton. Junio de 2014
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