Mucho menos conoce el comunista español las intimidades del pueblo de la isla

Por Tania Díaz Castro

LA HABANA, Cuba.- Se llama así, Centella, el secretario general del Partido Comunista de España (PCE). Recientemente disfrutó de unos días en Cuba, donde obtuvo, aunque a puertas cerradas, una medalla de amistad que otorga la dictadura de los Castro a toda persona que la defiende desde el capitalismo.

Pero José Luis Centella Gómez no conoce la historia de Cuba y mucho menos tuvo tiempo de conocer en la intimidad al pueblo de la isla.

Aquellos que leyeron la entrevista que le hizo el periódico Granma el 23 de abril, se habrán sentido sorprendidos cuando Centella dijo que “Fidel Castro pudo unificar a las izquierdas de la isla para enfrentar a Fulgencio Batista, logrando en ese momento que la Revolución tomara su impulso definitivo”.

¿A qué fuerzas de izquierda se habrá referido este comunista despistado, cuando precisamente la única fuerza que había en Cuba, el Partido Socialista Popular, presidido por Juan Marinello y Blas Roca, criticó duramente el terrorismo de la lucha de Fidel, llamaron “putchista” el asalto al Cuartel Moncada y, como partido, nunca participaron de la guerra de guerrillas?

Sólo tomando de sorpresa al pueblo y apoyado por unos miles de cubanos, pudo Fidel y Raúl Castro imponer el socialismo en Cuba aquel 16 de abril de 1961.

Centella es un español demasiado optimista. Aún cercanos del derrumbe del imperio soviético y con los pésimos ejemplos económicos de Corea del Norte, Cuba y Venezuela, frente al avance del mundo gracias a la tecnología capitalista, alega en su entrevista que hay posibilidad de derrotar a ese capitalismo con la unidad de la izquierda.

¿Cuál será la fórmula que sugiere, si los izquierdistas forman un calidoscopio de ideas tan disímiles, que ni ellos mismos se entienden?

Si las generaciones presentes despiertan del “sueño comunista” del siglo pasado y ha surgido un renacer de la derecha mientras retroceden, claro está, las llamadas “fuerzas progresistas”, es porque algo no funciona entre ellos, confundidos en un mar de fracasos y de malos presagios para el futuro.

Los ejemplos de Corea del Norte, Cuba y Venezuela, repito, son los peores de todos.

Pero de todas formas, los comunistas de aferran a sus ideas, aunque sepan que no llegarán a nada, como lo demuestran las elecciones generales de cualquier país. En Cuba, recordemos, el Partido Socialista Popular, sólo halándoles la leva a los presidentes electos, se daba a conocer al pueblo. En más de medio siglo de fundado, era el partido menos querido por las masas. ¿No ocurre así en España, amigo Centella?

¿Quién va a tener confianza en el comunismo, con la historia de crímenes de la Unión Soviética, que ya se conoce en el mundo entero? ¿Estudian esa trágica matanza entre los comunistas soviéticos en la escuela de cuadros del PCE? ¿Conocen la cifra de los miles de fusilados cubanos perpetrados por los hermanos Castro a partir de los primeros días de enero de 1959, carentes de verdaderos juicios?

Además, ¿quién va a creer en las ideas del comunismo, si cuando llegan al poder desaparecen a los demás partidos o los mandan a la cárcel, porque toda una población tiene que adoptar sus mismas ideas?

Consejo a Centella: Abra los ojos. Con su despiste, cuando dice por último que “Cuba puede aportar más a la economía española, que lo que España aporta a Cuba”, ¡cuando España es uno de los mayores inversores de la isla¡, no podrá llegar a la presidencia.  Mucho menos con ese, su primer apellido.

¿También olvida Centella que históricamente el socialismo no sabe poner frijoles a la mesa y mucho menos dar un vaso de leche diario a cada mortal? Si no lo sabremos los cubanos…

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