Donald Trump y la doble moral de quienes lo critican

La doble moral de algunos políticos y líderes de colectivos sociales europeos roza, sin lugar a duras, un nivel increíble de poca vergüenza

La doble moral de algunos políticos y líderes de colectivos sociales europeos roza, sin lugar a duras, un nivel increíble de poca vergüenza ante las críticas a Donald Trump por sus ideas y su programa electoral con el que ha llegado (contra todo pronóstico de no sé quienes) a ganar la elecciones. Y no porque su progarma no sea merecedor de críticas. Todo lo contrario, pero que no se le olvide a Europa y al resto del mundo que  cada país tiene su autonomía para aplicar las políticas que le parezca más oportunas para salvaguardar, en todo caso, al país de lo que sus gobernantes y ciudadanos estimen oportuno. ¡Faltaría más!. Pero también es una obviedad que Donald Trump ha ganado unas elecciones con ese discurso y, democráticamente, ha sido elegido Presidente de los Estados Unidos de América. Y ahora comencemos a desmontar a todas aquellas personas y representantes políticos que no han dudado en salir a la palestra a critiar al nuevo presidente electo de los Estados Unidos su doble rasero y moral o tal vez, su desonocimiento.

MURO EN MÉJICO Y DEPORTACIONES

Trump dijo durante toda su campaña que levantaría un muro en la frontera con Méjico para frenar la inmigración ilegal. Diversas ONG’s y políticos europeos pusieron el grito en el cielo. Si bien es cierto que levantar muros en pleno siglo XXI es un acto de retroceso, no es menos cierto que el problema no es levantar un muro. El problema es la inmigración ilegal y la trata de blancas que vive la frontera de Méjico con Estados Unidos. Miles y miles de personas que se endeudan con redes criminales para buscar un futuro mejor que, en la mayoría de ocasiones, ni les llega. Es ahí donde deben ahondar, atacar y protestar nuestros políticos y el mundo en general. Acabar con las redes criminales.

Pero es que además, el 26 de agosto, publicaba el Diario Público un artículo sobre las 6 vallas que se levantaban en 2015 en las fronteras europeas, por tanto, lecciones de moralidad en este aspecto, no puede dar Europa bajo niungún concepto. El problema no está en el muro. El problema está en el país de orígen en donde sus gobernantes no son capaces de dar a sus ciudadanos los mínimos recursos para que puedan vivir dignamente, mientras que sus políticos y las grandes élites, gozan de sus prevendas mirando para otro lado y con la tranquilidad de que “otros”, solucionarán sus problemas. Algo parecido con lo que vivió Europa con la inmigración de colectivos rumanos en Francia. Pues sí. El mundo debe comenzar a ser más cooperante, pero haciendo hincapié en los países de origen para que nadie tenga que abandonar su país por necesidades extremas y si lo hacen, que al menos no sea bajo presiones, engaños, robos y mafias. Ese es el verdadero problema.

Y más sorprendente resulta que quienes protestan y se quejan en terceros países sobre el levantamiento del muro en la frontera de Estados Unidos con Méjico y las expulsiones de inmigrantes ilegales, creyeran y todavía crean que los demócratas del partido de Obama, no están en sintonía con esta decisión. Para quienes son desconocedores de la historia del muro de Méjico, deben saber que dicho muro, ya existe. Que este muro no es un invento del republicano Trump. La única diferencia entre Trump y los demócratas de Obama y Clinton, es que el nuevo presidente no huye ni se esconde de sus ideas y pensamientos. Mientras que los demócratas, son aquellos a los que se les podría resumir con dos refranes que dicen: “Del toro manso me libre Dios, que del bravo, me libro yo” o “Tiran la piedra y esconden la mano”. ¿Por qué digo esto?. Pues bien; atentos los defensores a ultranza de Obama, Clinton y las políticas del partido demócrata en los Estados Unidos: “Con la llegada de Bill Clinton al poder, en 1993, los demócratas levantaron, sin escándalo alguno, el polémico muro de la misma forma que Barack Obama ha sido el presidente que más indocumentados ha expulsado durante sus casi ocho años de gobierno; casi 2,6 millones de emigrantes deportados” (Diario El País – 26.01.2017). Con estos datos, muchos se preguntan (nos preguntamos) ¿de qué se quejan?; ¿contra qué y contra quién protestan?. Doble moral y doble vara de medir. Y aunque está escrito más arriba, hay que recordar que, hasta ahora y según publicó el canal de televisión Univisión, “los números de deportaciones registradas en los últimos 30 años demuestra que el presidente Barack Obama es el mandatario que más gente ha expulsado del país en las últimas décadas, por encima de Reagan, Bush padre, Clinton o Bush hijo”. ¿Cómo se digieren estos datos?.

HOMOSEXUALES

He leído en varias páginas de internet, ninguna de ellas perteneciente a diarios digitales o prensa escrita, que Trump estaba en contra de los homosexuales, cuando dentro del Partido Republicano ha habido un gran número de homosexuales que apoyaron a Trump. Otra cosa es mostrarse en contra del matrimonio entre personas del mismo sexo, algo que, en lo particular, no me sorprende nada. Pero tras la masacre de Orlando en un pub de ambiente gay, Trump se mostró muy directo en su mensaje, al tratarse, según decían, de un delito por parte de un extremista religioso: “Haré todo lo que esté en mi poder para proteger a nuestros ciudadanos LGBTQ de la violencia y la opresión de una odiosa ideología extranjera”

Pero no quiero centrarme en si el candidato republicano es homófobo o no. Allá Estados Unidos con su política, aunque desde fuera seguiremos trabajando y apoyando a nuestros colegas estaodunidenses para que continuen por la senda de la inclusión y la igualdad LGTBI. Quiero centarme en la Europa de doble moral que, mientras por un lado avanza en la aprobación de leyes para el colectivo LGTBI, por otro lado, sigue permitiendo que existan partidos políticos que abogan por prohibir, no solo el matrimonio entre personas del mismo sexo, sino que algunos van más allá y desean castigar a los homosexuales. Además, los partidos convencionales tienen entre sus filas a personas que se han mostrado en contra del matrimonio entre personas del mismo sexo (como Trump), lo que a mi parecer, no quiere decir que sean homófobos, pero, de entrada, lo parecen. Pero más extraño parece que ciertas actitudes se permitan de manera pública y notoria como pasó en el año 2005 con el alcalde del PSOE de La Coruña, Francisco Vázquez, que mostró su disconformidad con el matrimonio entre personas del mismo sexo. También la senadora del PSOE por Barcelona, Mercedes Aroz Ibáñez, quien dijo en su día que no apoyaría la ley que regula el matrimonio entre personas del mismo sexo porque, además de la falta de consenso y la fuerte división social que la iniciativa del Gobierno había provocado, la ley “cambia la esencia de la institución matrimonial”. Y más lejos llegó el PP con su recurso ante el Constitucional.

Por ello, aun hay que mirar y barrer en casa antes de querer ir a casa extraña a colocar sus muebles, porque en definitiva, Trump no es más que un reflejo de una parte de la sociedad estadounidense y europea pero con lago positivo a favor de Trump: a este, se le ve venir.

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