Editado en Francia el Tomo VII de Desde las Orillas del Sena, de la Serie Cartas a Ofelia

 

 

 

 

El gran reloj del Musée d'Orsay de París
El gran reloj del Musée d’Orsay de París

París, 11 de junio de 2015.

Querida Ofelia:

Acaba de ser editado en Francia mi libro de crónicas N° 27 de la Serie “Cartas a Ofelia” con el título de “Desde las orillas del Sena” (Tomo VII).

Lo podrás encontrar en mi sitio web www.cartasaofelia.com cuyo webmaster es el ingeniero don Leonel Mena Valdés- en la columna izquierda de la portada, y en www.cubamatinal.es (pulsas sobre Cartas a Ofelia. Libros). Se demora un poco en abrir pues contiene 119 crónicas escritas en español, francés e italiano, en 504 páginas. En ambos sitios web puedes encontrar también los veintiséis libros anteriores.

El director de Cuba Matinal es don Miguel Ángel García Puñales, historiador y sociólogo cubano exiliado en España. Presidente de la ONGD Ceninfec (Centro de Información y Documentación de Estudios Cubanos) y director del diario digital Cuba Matinal.

También fue publicado en www.camajuani.net (pulsa sobre BIBLIOTECA VIRTUAL), sitio del director de la Revista Camajuaní, don Miguel García Delgado, mi viejo amigo de infancia y ex guerrillero del Escambray durante la lucha contra el régimen de Fulgencio Batista.

Gracias al historiador cubano don Ferrán Núñez, numerosas crónicas han sido publicadas en http://https://eldiariodelamarina.com y también se pueden encontrar y descargar gratuitamente en Google Drive, los veintiséis libros en la siguiente dirección: https://drive.google.com/folderview?id=0B2JGTV0Z-vJ5fkwyck1hbENQT2pDWC1ZLUFqZTBqVjZNQUR4aGJWblllT09kYmpWeUhlSGc&usp=sharing

Las crónicas en español de este nuevo libro siguen siendo publicadas desde Estocolmo por don Carlos Manuel Estefanía, Director de Cuba Nuestra en: http://cubanuestrasemanario.wix.com/cubanuestra# También podrás encontrar en este sitio el libro y nuestras entrevistas semanales en ¿Qué pasa en Francia?

Desde Miami las publican don Roberto A. Solera Director de Cuba en el Mundo, en www.cubaenelmundo.com y don Agustín Rangugni, Director de Radio Miami, en: http://www.radiomiami.us

Te envío el prólogo que escribió esa gran dama de las Letras Cubanas que es Doña Matilde L. Álvarez:

“Miami, 10 de junio de 2015

El 30 de mayo de este año recibí un correo electrónico de Félix José diciéndome “deseo que me hagas el favor de escribir el prólogo de mi nuevo libro”. Me dije ¿favor? ¡Dios mío, si es un orgullo para mí que me lo pida este extraordinario cronista y escritor que además es un amigo entrañable! Nunca había escrito uno para nadie y que el primero sea para él, lo considero un honor.

Escribir un prólogo para el nuevo libro de Félix José, tomo VII titulado “Desde las orillas del Sena”, es bien fácil. ¿Por qué digo que es fácil? porque hay muchísimos calificativos que se pueden usar para hablar de la obra de este escritor cuando se tiene el talento que tiene él para escribir tan bien sobre las cosas más disimiles. De algunas de ellas hablare más adelante. Es además fácil, porque él sabe trasmitir en sus escritos su calidad como un ser humano extraordinario, un caballero que destila siempre en ellos su hombría de bien.

Hace relativamente poco tiempo que nos conocemos pues fue solo a mediados del año pasado. Este poco tiempo de nuestra amistad, como ya le dije a él en una ocasión, no ha impedido que lo considere un gran amigo, pues entró por la puerta grande que llega al corazón de uno.

Cuando comencé a leer sus escritos le pregunté que quién era Ofelia y me dijo que su madre. Pensé, ¡qué suerte que la tiene viva! Pero luego, al leer el prólogo que hizo su amiga Taide al libro anterior de Félix José, me enteré que su madre se había ido ya a la casa de Dios. Cuando Ofelia vivía y él ya estaba en el exilio, le mandaba sus impresiones y experiencias en unas cartas semanales (de 1981 a 1988), que desgraciadamente se han perdido. Cuenta Taide: “cuando Ofelia murió (1988) Félix se derrumbó en ese lejano París. Mi esposo y yo le dimos el consejo de que siguiera escribiéndole a Ofelia pero poniendo las cartas en Internet.” Gracias a Dios y para nuestra suerte, así lo hizo.

Me pareció muy acertado que él comenzara este libro con un párrafo de Miguel de Cervantes Saavedra sobre la libertad. Ese preciado don sin el que no se puede vivir y que los exilados (él y yo entre ellos), sabemos bien el precio tan grande que hay que pagar para tenerla.

¿Sobre qué temas escribe Félix José sus crónicas? Sobre todo lo habido y por haber. La diversidad de sus temas es sencillamente increíble. Sus descripciones sobre las exposiciones de arte son las de un profesor de Historia del Arte, con una habilidad muy especial, son tan amenas, que nos hacen sentir que estamos con él recorriendo las galerías. En este tomo Félix José describe como el mejor guía turístico el viaje con su bella esposa Marta, (“la mujer de mi vida”) en un crucero, visitando nada menos que 11 islas del Caribe.

En este tomo nos puede hablar de la moda como lo hace en “Jean Paul Gautier” (el niño rebelde de la moda) describiendo su trayectoria; dentro del arte nos puede hablar de la exposición de las 10 obras de Picasso en el Museo del Prado; de un tapiz valiosísimo de lana y seda en el Museo de Huesca: “La Virgen y el Niño” ; de la exposición “No ver, no oír y callar” en el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo, para analizar el arte en los últimos 25 años; de cine cómo Josef von Steinberg descubre a Marlene Dietrich; sobre conciertos como los trasmitidos por el Museo Reina Sofía: sobre fotografía como la obra de la mejicana Lola Álvarez Bravo; de asuntos políticos como la agresión a los miembros de la disidencia cubana en la Cumbre de Panamá y “el plan demoledor de Maduro” en Venezuela; análisis filosóficos como las inconsistencias de Alejo Carpentier sobre la libertad; sobre la visita del Presidente de Francia a la dictadura cubana; y la mejor manera de combatir el terrorismo; de literatura: Carta y versos de José Martí a su madre. Al final de esta crónica Félix José le escribe a su madre, ya fallecida, este hermoso párrafo por el Día de las Madres: “Querida Ofelia: Sólo me resta decirte que te amo y te amaré más allá del final de mi tiempo. Y como cada año desde que te fuiste tengo una vela encendida junto a una orquídea morada, tu flor favorita”.

Quiero agregar que en la crónica “No existe real ciudadanía en el marxismo” de Rafael Marcano desde Caracas, Félix José, sin ser economista, nos ofrece un análisis sobre la economía de mercado y el capitalismo que considero antológico.

En este tomo Félix José comparte con sus lectores una traumática experiencia, la usurpación de su identidad en el “Diario de Cuba” en Madrid. Sin relatar los detalles que tan bien explica él, quiero decir que en medio de ese terrible episodio que le tocó vivir, debe de tener la inmensa satisfacción que salieron a defenderlo de todas partes, desde el Colegio de Periodistas Cubanos en el Exilio, el Pen Club de Escritores Cubanos en el Exilio, y muchos de sus numerosos lectores de todos los rincones del mundo. Yo solo quiero repetir algo que le dije entonces: “los tentáculos del gobierno comunista de Cuba son muy largos”. Cuando lean lo que Félix José escribió sobre este episodio tan injusto de su carrera entenderán por qué le dije eso.

En este libro nuestro amigo presenta 12 crónicas sobre su pueblo natal “Camajuaní”, que el titula “Del Central Fé a París –El Camino de la Libertad”. Tengo que confesar que con todo lo que he aprendido por las otras crónicas de él, estas son mis favoritas y las he disfrutado inmensamente. Ellas son como estampas costumbristas de un pueblo específico de Cuba, nuestra patria, pero que pudieran reflejar la vida en otros pueblos también. En ellas, él presenta a su familia, a sus amigos, narra las historias de lo que vivió, habla de personajes sui generis de su pueblo, narra historias muy cómicas y tristes también pero todo revestido de un amor profundísimo por su pueblo.

Yo tuve la inmensa dicha que mi padre hizo suyo aquél refrán de “conozca a Cuba primero y al extranjero después” y quiso que yo conociera bien a mi patria. Viajamos tanto por sus ciudades y pueblos, que así la conocí y además aprendí a valorar a nuestros guajiros, como los seres más generosos del mundo que compartían con los amigos o visitantes lo que tenían, a veces lo poco que tenían. Yo soy habanera y adoro y añoraré siempre a mi Habana Vieja donde nací y me crié, pero siempre he pensado que nuestros guajiros eran los seres mejores de nuestra tierra.

Voy a terminar este prólogo con algo que Félix José escribió en una de estas crónicas que me caló muy hondo: “me gusta lo popular cubano, la gente que está cerca de sus raíces, de lo genuino, detesto la arrogancia y la altanería, soy un guajiro cubano”. Y agrego yo, un guajiro cubano que es un extraordinario escritor, que ha recibido innumerables premios internacionales, políglota pues escribe en español, italiano y francés, que ha creado con su esposa Marta una familia ejemplar, que es fiel y gran amigo de sus amigos y un hombre que expresa su ternura sin miedo como la que siempre le regala a “Ofelia” su madre querida”. Matilde L. Álvarez

Mi querida Ofelia: Como te habrás podido percatar, la creación de estos veintisiete libros, la difusión de ellos y de mis crónicas, es el resultado del trabajo y colaboración de un grupo de amigos y colegas periodistas desde: París, Estocolmo, Madrid, Miami, Washington, etc. Les doy mis más sinceras gracias y un gran abrazo a todos ellos.

Te deseo un porvenir lleno de: paz, amor, salud y Libertad*, en unión de tus seres queridos y… ¡Qué Dios te bendiga!

Un gran abrazo desde la espléndida Ciudad Luz,

Félix José Hernández.

*Como sabes, me es imposible escribir esta bella palabra con minúscula.

Desde las orillas del Sena. Tomo VII. Serie Cartas a Ofelia. © Félix José Hernández Valdés. Depósito Legal: junio de 2015. © Versión PDF para la web y edición en papel; diseño, maquetación, montaje y foto de la portada: Félix José Hernández Valdés. Prohibida la reproducción total o parcial de la presente obra sin la autorización del autor. Editado en París, junio de 2015. Foto de la portada: © El gran reloj del Musée d’Orsay, París.

 

 

 

Hispanista revivido.