En el combate moderno, las ondas son tan importantes como los explosivos o el fuego

Rusia dispone de un arma terrestre electrónica muy particular y poderosa que no tiene rival en occidente: el Krasukha-4


Una intervención limitada en un conflicto remoto puede servir para que una potencia muestre al mundo sus capacidades militares. Incluso como una magnífica forma de propaganda, si se dedica a la venta de material bélico. Es lo que Rusia parece estar haciendo en Siria, donde además de mostrar su capacidad de proyección ha desplegado toda una serie de armas y habilidades que no eran del dominio publico o que no habían sido probadas hasta ahora fuera de sus propias fronteras

Varias de ellas demuestran que Rusia ha conseguido en los últimos años dejar atrás algunas limitaciones técnicas que plagaron la industria armamentística en la era soviética, y en el proceso está consiguiendo alcanzar a los Estados Unidos en algunos aspectos en los que las fuerzas armadas de este país reinaban de modo absoluto. Estas son algunas de las armas más mortíferas e inusuales que han aparecido en Siria desde la intervención rusa.

Krasukha-4: la guerra de los electrones

En el combate moderno, las ondas son tan importantes como los explosivos o el fuego. Sin las comunicaciones por radio, los datos generados por el radar, las localizaciones vía satélite y la inteligencia electrónica, un ejército actual está sordo y ciego, incapaz de coordinarse o siquiera de encontrar al enemigo. Por eso la guerra electrónica es una parte vital de las especialidades bélicas modernas, y por eso el coste de los equipos dedicados a estos menesteres en todas las plataformas (aéreas, terrestres y navales) cada vez es más importante: hoy los aviones, carros de combate y navíos de guerra necesitan amplias capacidades de guerra electrónica a bordo simplemente para sobrevivir. Lo que no quita que también existan plataformas dedicadas específicamente al combate de las ondas.

Rusia dispone de un arma terrestre electrónica muy particular y poderosa que no tiene rival en occidente: el Krasukha-4

En los ejércitos occidentales, siguiendo el liderazgo de los EEUU, no abundan las plataformas específicas sino que se prefiere dotar a los vehículos de combate de sistemas complementarios cuando surge la necesidad. Casi siempre esto se aplica a aviones a los que se equipa con ‘pods’ para llevar a cabo estas misiones, como el sistema Wild Weasel de la USAF, aunque hay excepciones como los aviones dedicados EA-6B Prowler de la marina estadounidense y sus sucesores EA-18G Growler.

Rusia, por su parte, dispone de varias familias de interferidores tácticos, algunos de los cuales vendió al Gobierno sirio y están operativos con sus tropas, pero además dispone de un arma terrestre electrónica específica que no tiene equivalente en Occidente: el Krasukha-4, uno de cuyos ejemplares ha sido identificado en la base aérea de Latakia (identificado por su característica triple antena). Y es un arma muy particular, y poderosa.

El  Krasukha-2, una versión anterior del sistema utilizado por Rusia hoy en día en Siria. (Foto: Wikimedia Commons)
El Krasukha-2, una versión anterior del sistema utilizado por Rusia hoy en día en Siria. (Foto: Wikimedia Commons)

El Krasukha-4 es un sistema de interferencia selectiva multibanda que va montado en un camión 8X8 todoterreno, lo que le da mucha movilidad y velocidad. Su misión consiste en ‘cegar’ los sistemas de radar adversarios, especialmente los aéreos de tipo AWACS pero también los que tienen base en tierra, e impedir el uso de radiocomunicaciones. Su potencia es tal que puede incluso bloquear la señal de satélites radar en órbita baja como los Lacrosse/Onyx estadounidenses, e incluso destruir físicamente la electrónica del enemigo por sobrecarga.

Está diseñado para crear una ‘zona de sombra’ en la cual un adversario tecnológicamente sofisticado sea incapaz de obtener información táctica de ningún tipo. En efecto, su presencia genera un ‘punto ciego’ sobre el campo de batalla de entre 150 y 300 kilómetros de diámetro en el que la actividad propia queda oculta a ojos del rival. Según algunos analistas técnicos, el sistema sería capaz incluso de ‘cegar’ los sensores electrónicos de misiles aire-aire como los AMRAAM estadounidenses y de inutilizar los sistemas de control de las baterías de misiles antiaéreos Patriot.

El Krasukha-4. (Foto: armyrecognition.com)

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El Krasukha-4. (Foto: armyrecognition.com)

Esto significa que si los rusos así lo quieren, aparatos de radar como los E3 AWACS de la OTAN, los estadounidenses E-8 Joint STARS, el británico Sentinel R1 y los E-2 Hawkeye de la marina de EEUU no pueden controlar el espacio en los alrededores de la base rusa. Aparatos como los RC-135 Rivet Joint o los EC-130H Compass Call no pueden realizar espionaje electrónico o atacar las comunicaciones de quien esté dentro de ese radio de acción, amigo, enemigo o indiferente. Por supuesto, el uso de drones en este espacio también se verá en peligro, y los misiles que dependan de la guía por métodos electrónicos quedarán ciegos. El sistema está desplegado para proteger la base aérea de Latakia, y su presencia no debe hacer muy felices ni a los aliados estadounidenses ni a la fuerza aérea israelí.

Il-20 Coot A: escuchar y localizar

Como parte del grupo de combate ruso, hay al menos un avión de inteligencia electrónica Il-20M Coot A, según la denominación OTAN. El Il-20M es una plataforma de espionaje electrónico derivada del venerable tetramotor de transporte Ilyushin Il-18 con numerosas especializaciones. Cubierto de antenas de todo tipo, bajo el fuselaje del Il-20M, un módulo alberga un radar de barrido lateral Igla-1 y monta dos cámaras panorámicas, además de varios sistemas de captación y localización de señales (Romb, Kavadrat, Vishnya).

El avión de inteligencia electrónica Il-20 Coot A. (Foto: theaviationist)
El avión de inteligencia electrónica Il-20 Coot A. (Foto: theaviationist)

Los diversos sensores hacen al aparato capaz de capturar imágenes visibles e infrarrojas y de efectuar barridos radáricos de amplias zonas, además de recoger todo tipo de comunicaciones electrónicas en tiempo real localizando sus fuentes y estimando su potencia y ciclos de activación. El sistema de captura Vishnya necesita ocho operadores, mientras que la tripulación de vuelo es de cinco. Se considera al Il-20M como el más avanzado avión de su tipo en las fuerzas armadas rusas.

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