El atentado contra Fidel Castro en la Sierra Maestra

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Cuba, Sierra Maestra. De izquierda a derecha:
Vilma Espín, Fidel Castro, Raúl Castro y Celia Sánchez.

París, 15 de enero de 2015.

Querida Ofelia:

Te hago de llegar este interesante testimonio del ex guerrillero del Escambray durante la lucha contra el régimen de Fulgencio Batista, nuestro viejo amigo Roger Redondo. El me lo envió ayer desde Miami.

“En 1959 Fidel Castro, convocó a la población capitalina a recibir en sus casas a los campesinos de la Sierra Maestra y para la misma fecha, pero de 1960 convocó a los habaneros a visitar la Sierra Maestra.

Al mismo tiempo, le dio la tarea a un grupo de oficiales de construir una gran tribuna en la Sierra Maestra, desde donde él hablaría a toda la nación. Allí había tenientes, capitanes y soldados rebeldes, sin mando muchos y en condiciones de castigo. Algunos de ellos provenían del primer grupo que llegó con Frank País a la Sierra Maestra y que después se erosionó. Eran 40 hombres, de los cuales 25 se fueron para los llanos de Victoria de las Tunas y uno para el Segundo Frente del Escambray. Todo fue a consecuencia del asesinato de un soldado rebelde por parte de uno de los jefes rebeldes llamado Eduardo Sardiñas (alias Lalo).

En trabajos anteriores hemos relatado los pormenores acerca de este crimen. El caso es que contando estos cuarenta hombres que llegaron a la Sierra Maestra por órdenes de Frank País y comandados por Jorge Sotús, ya las Fuerzas Rebeldes sumaban 146 hombres.

Lalo era en la cadena de mando el segundo del Ché. Cuando Jorge Sotús llegó a la Sierra Maestra Fidel ordenó al Ché Guevara que se encontrara con éste y pusiera su destacamento de 40 hombres bajo su mando. Sotús no aceptó ponerse bajo las órdenes de un extranjero y ello trajo desavenencias entre Fidel y otros combatientes y oficiales rebeldes, que no aceptaban al Ché, especialmente porque no lo conocían. Muchos de aquellos combatientes siguieron teniendo contradicciones con Fidel y con el Ché, llegando al climax con el caso de Félix Pena, quien absolvió por falta de pruebas a un grupo de pilotos de la Fuerza Aérea de Batista, acusados de bombardear la ciudad de Sagua de Tánamo. Los pilotos fueron puestos en libertad mientras la turba afuera del tribunal pedía paredón. Finalmente, Fidel Castro logró que se hiciera nula la absolución. Los pilotos regresaron a la cárcel, se hizo un nuevo juicio, fueron condenados y Félix Penas se suicidó.

A partir de estos antecedentes y de las desavenencias intestinas en las Fuerzas Rebeldes, ya con Fidel Castro en el poder, se comenzaron a enviar a oficiales y soldados rebeldes castigados para la Sierra Maestra. Muchos de ellos, se sentían humillados porque habían sido héroes en la lucha contra Batista. Entonces, les ordenaron construir una gran tribuna de madera desde donde Fidel pudiera dirigirle la palabra a los campesinos, a una multitud de habaneros que habían llegado de la capital y a visitantes extranjeros, entre ellos un nutrido grupo de comunistas mexicanos. En aquella tribuna estaría no solamente Fidel sino todo el gobierno revolucionario de aquella fecha.

Entonces, sucedió lo que nadie esperaba. Un bulldozer Carterpillar d7 que estaba limpiando la maleza para facilitarle el camino a los habaneros, tropezó con un alambre enterrado a poca profundidad. Al operador se le hizo sospechoso el obstáculo y se bajó a inspeccionar el alambre. Acto seguido vino un grupo de la seguridad, quienes siguieron el recorrido del cablecito por 1300 metros, donde se encontraba un hombre vestido de soldado rebelde con un enorme bigote, un detonador de minas y un radio para cuando Fidel comenzara a hablar activar el detonador que se habían enterrado debajo de la tribuna: ¡media tonelada de dinamita!
Fidel le habló al pueblo: Sobre el atentado con el que se pretendía matar a Fidel y a todo su gobierno nunca se publicó nada. Roger Redondo

Un gran abrazo desde el Viejo Mundo,

Félix José Hernández.

Hispanista revivido.