París, 30 de abril de 2016.

Querida Ofelia:

Te envío este interesante análisis que recibí  ayer desde Caracas de nuestro viejo amigo, el economista y abogado venezolano Rafael O. Marcano.

“La tradición en materia de negocios ha girado en torno a la idea de que la filosofía que rige la actividad económica es el afán de lucro y esto ha prevalecido casi como un dogma cuya observación trae como subproducto la creación masiva de bienes y servicios listos para la satisfacción de las necesidades de la colectividad y de paso, se crean puestos de trabajo donde los individuos de esa misma colectividad ejercen sus profesiones y obtienen una remuneración en línea con su productividad.

Así las cosas, el lucro o beneficio empresarial se ha tenido como el combustible que pone en marcha el motor de la economía, pero esa concepción no se ajusta a las nuevas realidades. Desde los tiempos del Mercantilismo, pasando por la Revolución Industrial, las Guerras Mundiales y hasta el presente; el mundo ha cambiado mucho y la gente ha evolucionado de manera híper exponencial.

Estas novedades están determinando que el paradigma de la posmodernidad invierta la relación entre el lucro y la satisfacción de las necesidades humanas; o sea, que este miembro de la ecuación vendría a ser el dato a ser garantizado y el lucro dejaría se ser el combustible para convertirse en el lubricante que facilite el funcionamiento de los negocios y, en consecuencia, de la creación de valor.

Así las cosas, los negocios tendrían que realinearse para incorporar una manera de ser más consciente. Esta novedosa manera de abordar el sistema capitalista ha sido traída a la palestra en años muy recientes por los señores John Mackey y Raj Sisodia, Director Ejecutivo (CEO) del gigante Whole Foods Market (USA), el primero; y Profesor de Negocios en el prestigioso Babson College de Massachussetts, el segundo; quienes pusieron sus ideas en blanco y negro en una sencilla obra cuyo nombre original es “Conscious Capitalism, Liberating the Heroic Spirit of Business”.

 El adjetivo  “Conscious” en idioma Inglés debe entenderse como estar alerta, preocupado, comprometido, en conocimiento, sensible y en disposición de responder a lo que sucede en el entorno. Entonces, de lo que se trata es de una concepción en virtud de la cual, la toma de decisiones empresariales se asume con criterios que toman en cuenta a los accionistas (shareholders) lo cual es perfectamente legítimo y justo, pero también a todas las partes interesadas (stakeholders); y entre éstas se encuentran el personal y sus familiares, contratistas, suplidores, la clientela, las comunidades vecinas a las instalaciones, el medio ambiente y un largo etcétera ya que todas estas instancias derivan beneficios de la buena marcha de la empresa y de sus negocios, ya no sólo en forma de dividendos sobre el capital invertido por los accionistas, sino en forma de un buen ambiente de trabajo digno y justamente remunerado, que también el cliente cuente con una oferta de productos de calidad a precio razonable, hasta completar una cadena de infinitos eslabones que constituyen hilos conductores de prosperidad a lo largo de gran parte de la sociedad.

Según los autores, el Capitalismo Consciente se basa en los siguientes principios básicos (core values):

-Propósitos elevados: hacer dinero está bien y es condición sine qua non para la vida del emprendimiento pero importa la manera como se obtengan las ganancias. Debe tenerse en consideración que la actividad comercial es en esencia un intercambio ganar – ganar (no una guerra) entre humanos en el mercado, que es un proceso puesto en marcha por las actuaciones diversas de los múltiples individuos que entre sí cooperan bajo el régimen de división del trabajo.

-Orientación integral: todo lo que se hace (creación de valor) debe beneficiar a todos los interesados (stakeholders), no sólo a los accionistas (shareholders).

-Liderazgo consciente: en línea con la naturaleza humana de la actividad; es necesaria una visión de un mundo en donde todos puedan ganar y en el que la curiosidad, la sinceridad, los sentimientos, la integridad y la gratitud sean la norma en los negocios y en las relaciones. Se trata de un “nosotros” (todos los interesados) antes de un “yo”.

-Cultura consciente: constituida por los valores éticos de compasión, amor cuidado, espiritualidad, alegría, autenticidad, honestidad, lealtad, transparencia, etc. Así se crea la confianza entre las partes interesadas coadyuvando a la generación de réditos de gran significación remunerativa a mediano y largo para los factores de producción, incluyendo por supuesto al capital accionario, mucho mayor que en los negocios manejados con criterios tradicionales.

Nada de lo anterior contradice a Capitalismo descrito por Adam Smith en su “Riqueza de las Naciones” ni en su “Teoría de los Sentimientos Morales”.

Quizás sea por inadvertencia nuestra que hayamos pasado por alto opiniones acerca de esta nueva visión en nuestra literatura liberal suramericana; y sería muy bueno que los thinktanks de nuestra geografía indagaran y publicaran sus hallazgos y pareceres sobre este particular.

Ahora bien, pensamos que el esquema planteado debe funcionar maravillosamente bien en países donde la institucionalidad democrática, el estado de derecho y la óptima conducción de las políticas macro-socio-económicas funcionen razonablemente bien, de tal suerte que la influencia de la especulación generada por la incertidumbre sea mínima o mejor aún, inexistente, porque en caso contrario, los potenciales emprendedores y  socios capitalistas preferirán invertir sus ahorros en actividades de rápido retorno.

En la Venezuela actual, nuestro país, todo lo anterior es una quimera. Tal vez sea por eso la campaña oficial contra Empresas Polar.”  Rafael O. Marcano A.

Un gran abrazo desde La Ciudad Luz,

Félix José Hernández.

 

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