El Divino Morales en el Museo del Prado

Madrid, 2 de octubre de 2015.

Querida Ofelia :

El Museo Nacional del Prado y la Fundación BBVA presentan una exposición dedicada a Luis de Morales, uno de los maestros más significativos y originales del Renacimiento español, para mostrar al público las composiciones más representativas y conocidas del artista en su doble faceta de maestro de retablos y creador de tablas devocionales.

A las 19 obras del Prado seleccionadas, entre las que se incluyen El Calvario y La Resurrección donadas por Plácido Arango, se unen 35 procedentes de museos nacionales e internacionales, coleccionistas privados e instituciones religiosas como la Virgen del pajarito de la parroquia de San Agustín de Madrid, la Virgen con el Niño y San Juanito de la Catedral Nueva de Salamanca o el Ecce Homo del Museu Nacional de Arte Antiga de Lisboa, recientemente restaurado en los talleres del Prado.

La exposición que pretende dar testimonio del trabajo y la figura de Luis de Morales, el Divino, prácticamente un siglo después de que el Museo del Prado presentara en sus salas la primera exposición monográfica dedicada al artista.

Aunque las creaciones más representativas de Morales conocieron una amplia difusión gracias a la existencia de un taller propio y a las repeticiones debidas a otros pintores y seguidores, esta muestra reúne una estudiada selección solo de aquellas obras que responden a los verdaderos estándares de calidad de la extraordinaria técnica pictórica empleada por Morales y en la que se incluye una escultura de Alonso Berruguete, procedente del Museo Nacional de Escultura de Valladolid, vinculada estrechamente a la temática pasionista de Morales tanto por la espiritualidad que refleja como por los valores escultóricos que se aprecian en la pintura del maestro extremeño.

Una selección de obras de Morales, en su mayor parte de pequeño formato y medias figuras, que refleja la serie de imágenes que utilizó durante su trayectoria profesional: la Virgen con el Niño como la popular Virgen de la leche del Museo del Prado; Cristo coronado de espinas como el Cristo, Varón de Dolores del Minneapolis Institute of Arts; y Cristo atado a la columna, cargando con la cruz o muerto ya, en brazos de su Madre, como La Piedad del Museo de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Un reducido repertorio de imágenes en las que, habitualmente, se omite cualquier elemento temporal o espacial para sumergir al espectador en unas condiciones excepcionales de contemplación religiosa.

“El Divino Morales” supone la culminación de un exhaustivo estudio del autor cuyas conclusiones se publican en el catálogo que se ha editado con motivo de la muestra.

Tras su exhibición en el Museo del Prado, la exposición se presentará en el Museo de Bellas Artes de Bilbao (9 febrero –16 mayo 2016) y en el Museu Nacional d’Art de Catalunya (16 junio –25 septiembre 2016), muestras en las que se mantendrá el discurso expositivo aunque con mínimas diferencias en la selección de obras presentadas en cada una de las sedes

El catálogo incluye fichas extensas de todas las obras seleccionadas, aunque no todas ellas estarán presentes en las tres sedes de la exposición, redactadas por un total de diecinueve historiadores del arte que aportan su propia visión sobre las obras y el pintor en una secuencia temática desde el nacimiento de la Virgen a la Pasión y muerte de Cristo.La publicación también incluye un texto que reconstruye la vida y carrera artística de Morales, escrito por Leticia Ruiz, comisaria de la muestra; un ensayo del profesor Felipe Pereda centrado en la iconografía y la espiritualidad de algunas de las obras más conocidas del pintor; y un tercero dedicado a la técnica y los materiales utilizados por Morales.

“El Divino Morales”. Luis de Morales nació en 1510 o 1511 y murió probablemente en 1586, tal vez en Alcántara (Cáceres), donde se sabe que residía en 1585. Se desconoce su lugar de nacimiento, pero vivió y pintó en Extremadura. Durante más de cincuenta años fue el pintor más prolífico e importante de esa extensa región, donde realizó numerosos retablos y cuadros de altar, ampliando su producción a Portugal, especialmente a Évora y Elvas, ciudades cercanas a Badajoz. En esta ciudad se estableció en 1539, después de haber trabajado en Plasencia y sus alrededores, un territorio donde se entremezclaban artistas e influencias provenientes de Flandes y Castilla que explican una parte esencial de la pintura de Luis de Morales. El conocimiento de obras de otros artistas, sobre todo de Alonso Berruguete o Sebastiano del Piombo, ayudó a definir el estilo de un pintor que alcanzó temprana fama gracias a sus pequeñas tablas de temática religiosa. Con una marcada vocación comercial, Morales adaptó a la clientela de la época un producto artístico y devocional de factura muy cuidada que enlazaba con las tradiciones flamencas de finales del siglo XV y principios del XVI, matizadas por elementos y modelos italianizantes. Además, el ambiente espiritual de la época se proyectó sutilmente en esas imágenes piadosas. Sencillas en su composición y muy cercanas al creyente, añadían a su gran eficacia visual una indudable carga emocional.

Esta exposición ofrece una cuidada revisión de la obra del Divino, apelativo que fue explicado así por el pintor y tratadista Antonio Palomino en el siglo XVIII: “Fue cognominado el Divino, así porque todo lo que pintó fueron cosas sagradas, como porque hizo cabezas de Cristo con tan gran primor, y sutileza en los cabellos, que al más curioso en el arte ocasiona a querer soplarlos para que se muevan, porque parece que tienen la misma sutileza que los naturales”

Secciones de la exposición:

Iconos perdurables.

La sección introduce al visitante en las creaciones iconográficas más conocidas del pintor, obras de tamaños bastante reducidos con figuras de busto o medio cuerpo representadas sobre fondos negros y destacadas por una iluminación contrastada que las aproxima al espectador. Pensadas para oratorios y capillas privadas, son composiciones que recogen la compleja filiación artística de Luis de Morales, su vinculación con la pintura italiana y con algunos artistas flamencos y del norte de Europa.

Del dulce pintar. En torno a la Virgen y el Niño.

Marcadas como toda la producción de Morales por una religiosidad que hace hincapié en los aspectos pasionistas de la infancia de Cristo, el artista reelaboró algunas iconografías bien asentadas en el arte cristiano europeo que hallaron una excelente acogida entre la clientela de la época. Tuvo una amplia aceptación en las pequeñas tablas con imágenes pensadas para servir las devociones privadas en la representación de “La Virgen y el Niño”. Las principales creaciones giraron en torno a la Virgen gitana (también conocida como Virgen peregrina o Virgen del sombrerete), donde María luce un vistoso tocado de ancha ala, y la llamada Virgen del huso, un tipo de representación en la que el Niño sostiene ese instrumento de devanar como trasunto de la cruz. Una cuidada selección de variantes de estos dos asuntos mostrará la capacidad de Morales para conseguir obras de una delicada construcción pictórica pero con una efectiva carga emotiva.

Como contrapunto, esta sección contará además con tres obras maestras de la producción de gran formato de Morales.

Pintura para muy cerca. Imágenes de Pasión y Redención.

La sociedad de la época convirtió la Pasión de Cristo en uno de los motivos fundamentales de reflexión y emulación. Las tablas de Cristo doliente, realizadas en formatos de pequeñas dimensiones, con fondos en un intenso color negro donde resaltan con valores escultóricos las imágenes de Cristo enfrentado a la Pasión redentora (preferentemente bustos o medias figuras), fueron tan convincentes para esa sociedad de mediados del siglo XVI como demuestran las numerosas versiones que conocemos de los originales del maestro extremeño. Este grupo de obras se centra en torno al Ecce Homo de cuerpo entero del Museu Nacional de Arte Antiga de Lisboa, y de una escultura de Alonso de Berruguete del Museo Nacional de Escultura de Valladolid, como una referencia iconográfica que también sugiere la indudable relación estética de Luis de Morales con la escultura.

Narraciones complejas: los retablos.

Como la gran parte de los pintores españoles del siglo XVI, Luis de Morales realizó un importante número de retablos donde trabajó sobre todo ayudado por su taller. La documentación de archivo demuestra que la producción de Morales consagrada a estos conjuntos tan característicos del arte de su tiempo fue abundante; sin embargo, los conflictos con Portugal en el siglo XVII, la Guerra de la Independencia y la Guerra Civil, hicieron desaparecer la gran parte de estos retablos. Para la exposición se recuperan obras de notable calidad que pueden servir para entender una producción de Morales que completa la visión de su compleja carrera.

Se presentan también en esta sección, atendiendo a su temática, los dos únicos dibujos atribuidos al artista: Lamentación ante Cristo muerto y Noli me tangere, ambos del Museu Nacional de Arte Antiga de Lisboa.

San Juan de Ribera y la espiritualidad de la Contrarreforma.

Entre el grupo de prelados que estuvieron destinados en Badajoz, la personalidad más destacada fue sin duda san Juan de Ribera. Tanto por sus orígenes familiares, formación intelectual y tipo de espiritualidad en que se movió en sus años en Extremadura (1562-69), hacen de Ribera referencia obligada en la vida y producción pictórica de Luis de Morales, a quien se le llegó a considerar pintor de cámara del prelado.

La obra fundamental de esta última sección será el retablo con El juicio del ama de San Juan de Ribera, del Real Colegio Seminario de Corpus Christi de Valencia –Museo del Patriarca.

El Divino Morales.01.10. 2015.- 10.01.2016.Sala C. Edificio Jerónimos. Organizada por: Museo de Bellas Artes de Bilbao/Museu Nacional d’Art de Catalunya/Museo Nacional del Prado. Comisaria: Leticia Ruiz, jefe del Departamento de Pintura Española del Renacimiento del Museo del Prado. Con el patrocinio de: Fundación BBVA.

Con gran cariño desde nuestra querida y culta España,

Félix José Hernández.

Ilustración: La Virgen de la leche. Luis de Morales. Óleo sobre tabla, 84 x 64cm. h. 1565. Madrid, Museo Nacional del Prado.

Hispanista revivido.