El embajador de España en Cuba, Juan Francisco Montalbán Carrasco.

— ¿Percibe, desde su cargo de máxima representatividad de España en Cuba, todos los indicios y movimientos que apuntan a un nuevo orden económico en el país?

— Después de los anuncios del 17 de diciembre se ha desatado un gran movimiento internacional, diplomático y empresarial en Cuba. Afortunadamente para España, siempre hemos tenido mucha presencia empresarial aquí. Con anterioridad al saludo tan simbólico como importante de Raúl Castro y Barack Obama se dieron claros gestos de apertura inversora a partir de la Nueva Ley de Inversión Extranjera y de la Normativa del Puerto del Mariel y eso nos había permitido ver incrementado el movimiento empresarial el año pasado. Indudablemente, las expectativas han crecido con el progresivo levantamiento del embargo como se espera, la posibilidad de que el crédito internacional llegue a  Cuba y la voluntad de los empresarios de España, ya con tradición en Cuba, con posibilidad de expandir han hecho que se produzcan novedades importantes para el avance, reactivación y crecimiento económico y con la creación de empleo y de riqueza.

— ¿Ofrece Cuba salidas para escapar de la crisis nacional y continental que ahora se da en Europa y que ha destruído tanto empleo en España?

— Está de más insistir en la hermandad de los dos países. Cualquiera que se pasee por La Habana o por cualquier ciudad de Cuba lo percibe rápidamente. Y qué decir de los canarios, que aquí tienen una gran seña de identidad por la gran impronta, por la emigración y por la cercanía cultural. Es un momento positivo para que todos  los ámbitos de la relación entre España y Cuba crezcan y, desde luego, el empresarial. España está exportando mucho, nuestro sector exterior está tirando de la economía y qué decir del turismo. En Canarias ustedes conocen bien este sector. Cuba es el tercer destino histórico mundial y hay previsión de superar los 65 millones de visitantes. Una buena parte del turismo en Cuba lo dirigen empresas españolas y consideramos que pueden seguir creciendo.

— ¿Y la cobertura política y jurídica que hay en Cuba? ¿Ayuda o necesita reformas para atraer más capital extranjero?

— En los años que llevo aquí he podido constatar que el Gobierno de Cuba ha percibido la necesidad de contar con una nueva normativa económica y jurídica, con el fin de procurar condiciones más ventajosas desde el punto de vista tributario para que las empresas se establezcan. Hay problemas todavía por resolver. Sigue sin haber crédito, aunque España ha abierto líneas de crédito especiales para fomentar la exportación, y se podrán ir ampliando conforme esas expectativas inversoras se plasmen. Al final, la decisión de invertir no atañe a los gobiernos, aunque nosotros brindamos la interlocución necesaria, pero es el sector privado español el que debe venir, ver y convencerse de que vale la pena invertir. Hay un dato que retrata nuestra implantación aquí: en Cuba ya hay 230 empresas españolas, una asociación de empresarios y España es el tercer socio comercial, únicamente por detrás de Venezuela y de China. Hay un gran conocimiento en nuestros empresarios de las condiciones y leyes de Cuba.

— Vienen cambios. ¿Piensa que los verá esta generación o tocará esperar a otras sucesivas?

— Veremos el ritmo. Una fecha especialmente relevante será la próxima feria de La Habana en noviembre, pues brindará un escaparate en el que Cuba presenta sus atractivos para invertir. Pero nadie esperaba lo que pasó en diciembre y, de igual manera, parece que de un momento a otro parece que podemos tener aquí a Obama paseando por El Malecón. Esto dicho el año pasado parecería una ensoñación pero, ahora, parece más que factible por los acontecimienos por todos conocidos. Probablemente en algunas semanas Cuba establecerá relaciones diplomáticas con Estados Unidos y ya ha salido de la lista de países acusados de financiar el terrorismo internacional. El proceso diplomático va a buen ritmo y ha de complementarse con un convenio con la Unión Europa para dar cuerpo a los contactos que ya se ha mantenido.

— ¿Qué opinión le merece la colonia de ciudadanos, descendientes y empresarios canarios en Cuba?

— La Asociación Canaria, los canarios y descendientes de canarios que viven aquí son un elemento central y relevante y de gran impacto simbólico y afectivo en la Cuba actual y en las relaciones familiares y sociales  entre España y Cuba. Bien articulados, bien  organizados, guardando celosamente sus tradiciones, combinando sin ninguna tensión sus identidades española, canaria y cubana, son un apoyo fantástico para la vinculación máxima que intentamos  fomentar entre ambos países. No solo es la colectividad canaria en Cuba, sino también la cubana en Canarias. En los próximos años dará mayor dinamismo en la relación de los dos países a través del activismo puro, profundo y constructivo de la canariedad en Cuba y de la cubanía en Canarias. Canarias es clave para España en Cuba y dinamizará el nuevo orden, el futuro.

— Porque hablamos de la mayor colonia de españoles asentada en Cuba al referirnos a la canaria…

— Galicia y Canarias son los dos grandes grupos. Hay asturianos, cántabros y catalanes, pero sin duda Galicia y Canarias, en este orden, imperan. Aunque la presencia canaria en algunas zonas como Sancti Spiritus o Pinar del Río abunda más. Yo los he visitado a todos. En Cabaiguán, por ejemplo, persiste la broma de que es pueblo más canario que cubano y allí me han atendido siempre de una manera excelente. La Asociación Canaria posee filiales en todas las provincias y tiene enorme actividad para fomentar intercambios y convivencia  entre cubanos, canarios y españoles. A Carmelo González, que es el presidente de esta Asociación, le tengo gran afecto y respeto por la labor que lleva desarrollando y que conozco bastante bien. La comunidad canaria de aquí es activa, promotora, respetuosa y entusiasta en el establecimiento de un clima de convivencia para la construcción del  futuro y la integración de todos.

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