EL ENCUENTRO EN ELESCAMBRAY CON LA GUERRILLA NÚMERO DOS

París, 8 de octubre de 2015.

Querida Ofelia:

Aquí tienes un nuevo testimonio de nuestro viejo amigo ex guerrillero del Escambray, sobre lo que ocurrió en aquella lucha por la Libertad de Cuba en esas montañas villaclareñas.

“Los primeros guerrilleros habían llegado al centro del Escambray, estaban en casa de Cheo Reyes en Guanayara y esperaban a Anastasio Cárdenas, el que comandaba la Guerrilla número dos que venía del Cacahual. Antes de partir hacia Charco Azul, Menoyo y Artola recibieron muchas noticias y tomaron con júbilo la de la fundación en La Sierra Maestra del II Frente Oriental Frank País, dirigido por Raúl Castro.

El Comandante Lázaro Artola, le dijo a Menoyo medio en broma, al conocer sobre el nuevo Frente de la Sierra Maestra:

– ‘Si nosotros con Clodomira Ferrals, le enviamos una carta de respuesta a Fidel Castro, y en ella reconocimos la existencia del I Frente en la Sierra Maestra y a Fidel Castro como el primer soldado de la revolución. Bien podrían ellos reconocer nuestro II Frente y llamar al nuevo, III Frente Oriental Frank País, o simplemente, Frente Oriental Frank País’.

Menoyo sonrió ante la observación de Artola y le recordó que cuando en El Escambray se había reconocido al Frente de la Sierra como el primero, llamándonos nosotros Segundo Frente, lo hicimos sin pretender un reconocimiento recíproco por parte de ellos.

Menoyo admitió que llamarle a otro Frente, El Segundo, podía crear cierta confusión, pero en definitiva, ellos estaban en el perfecto derecho de hacer sus determinaciones según lo creyeran conveniente. Era de celebrar que se estuviese expandiendo la lucha en aquella región y nosotros estábamos seguros de que nuestra presencia en Las Villas, estaba contribuyendo a la expansión del Frente Oriental.

Pero las noticias no paraban de llegar. Eran tantas y de tan variado tipo que algunas nos divertían.

Mientras tanto en cuanto regresó a Miami, Pepín Naranjo le entregó fotografías al Daily News de New York, el cual publicó una serie de reportajes que mostraban el nuevo Frente de lucha creado en El Escambray por el Directorio Revolucionario (?).

En esa oportunidad, aunque la mentira radicaba en que ellos no habían abierto ningún Frente, por lo menos era cierto que dos hombres del Directorio Revolucionario permanecían junto a ellos en las montañas: Rolando Cubela y Tony Santiago.

No podíamos incluir al Dr. Armando Fleites, porque éste había aceptado la designación como Secretario General del II Frente Nacional del Escambray y concentraba todas sus energías en la parte política y en la creación del Estado Mayor Civil.

De todas las noticias que ellos recibieron antes de salir para Charco Azul, sólo una logró quitarles el sueño.

Se enteraron por la radio de que todas las armas pesadas y ametralladoras, llevadas a La Habana para un segundo intento de asalto al Palacio Presidencial, habían caído en manos de la policía.

Era muy lamentable, porque ahora no podrían llegar nunca al Escambray, para abrir el Frente del Directorio Revolucionario.

No sólo el Directorio Revolucionario trató de apoderarse de este Frente de guerra. En cuanto sonaron los primeros disparos en El Escambray, algunos interesados se prestaron a trucos publicitarios.

En aquellos días trajeron a la columna un número de la revista Bohemia que, inexplicablemente para una época de tanta censura, había publicado una entrevista realizada por el periodista Agustín Alles Soberón, con fotos tiradas por Guayo, en la que aparecía un barbudo con brazalete del Movimiento 26 de Julio, al que identificaban como Comandante Víctor Bordón, quien se encontraba al frente de los alzados del Escambray.

La entrevista, aunque fuese una tomadura de pelo, aparecía en una publicación de gran circulación nacional y contribuyó, a pesar de las tergiversaciones, a hacer conocer la existencia del II Frente Nacional del Escambray.

Fue entonces cuando los guerrilleros se dieron a la tarea de preguntar entre los campesinos de toda la zona por Bordón, pero nadie lo conocía, ni lo había oído mentar jamás. De esta manera descartaron la posibilidad de que Víctor Bordón se encontrara en El Escambray.

En esos días, se incorporó a la guerrilla un nuevo alzado nativo de Quemado de Güines, un pueblo que estaba situado en la costa norte de Las Villas. El joven nos informó que Víctor Bordón se encontraba escondido en una finca aledaña a la de sus padres.

Víctor era bien conocido en el pueblo de Quemado de Güines y sus alrededores, por sus méritos en la lucha. El periodista de Bohemia Agustín Alles y el fotógrafo Guayo, habían realizado la entrevista, en el patio de la casa donde permanecía escondido Bordón.

El hecho de que dos periodistas se encontraron con Bordón, se dio a conocer por todo Quemado de Güines, obligando a Bordón a cambiar de escondite por su propia seguridad y los guerrilleros dieron por terminada la investigación sobre el incidente, sin perder más tiempo en buscarlo por El Escambray.

Después de todo lo ocurrido, el comandante Lázaro Artola y Menoyo reafirmaron que el II Frente Nacional del Escambray quedaba abierto para todos los combatientes, sin importarles su militancia. Y partieron, finalmente hacia Charco Azul.

En Charco Azul ellos trazarían una estrategia que guiaría sus pasos futuros. El plan consistía en reorganizarse hasta lograr desplazar las guerrillas en todas las direcciones, bajo el lema de “Vencer o Morir”.

Recuerdan con alegría, la incorporación al II Frente del Escambray, del Comandante Alfredo Peña con su guerrilla compuesta, en aquel entonces, por una docena de escopeteros.

Alfredo Peña gozaba de gran prestigio entre los campesinos. Era un cabo del Ejército que se negó a seguir sirviendo como tal, cuando Batista dio el Golpe de Estado. Y a partir de aquel momento, se refugió con dos o tres hombres en El Escambray, en son de rebeldía.

La columna, fortalecida por la suma de Peña y sus hombres, siguió, sin detenerse hacia Charco Azul. Allí llegaron el 3 de Abril de 1956 y acamparon, Ya la guerrilla de Anastasio Cárdenas, había llegado el día 1° de abril, junto a Menoyo y Artola partieron para Charco Azul.

Todos estaban contento , inquietos y deseosos de reunirse con los hombres que traía Anastasio Cárdenas, para confirmar las informaciones llegadas por diferentes vías de los campesinos, acerca de unos cruentos combates que se habían producido por la zona, dejando un saldo de muertos y heridos.

La algarabía fue enorme cuando se lograron reunir en el punto convenido. Se concentraba por primera vez en un solo campamento 109 guerrilleros.

Anastasio Cárdenas pasó a rendir un detallado informe, desde que había asumido el mando de la columna en el Campamento de El Cacahual, hasta su llegada a Charco Azul.

Guiados por el práctico Pío Lema, la columna había seguido los pasos de la primera columna, acampando en distintos lugares, sin que encontraran mayores tropiezos.

También en esos días llegaron procedentes de los pueblos cercanos de Cumanayagua y Manicaragua, Jesús La Rosa Sabina (Chua), Joaquín Castellano (Kin), uno que conocíamos como Natilla y otro como el negro Tartabul, Ricardo Curbelo, dos marineros que habían participados en el alzamiento de Cienfuegos del 5 de Septiembre del 1957, ellos eran Mario Marín y Héctor Rodríguez, éste último era apodado Santa Clara. También llegaron en esos días los primos Lagos desde Cumanayagua. De Santa Clara habían mandado una planta de radio y el operador, que posteriormente murió en Charco Azul. También vinieron otros de los cuales no recuerdo sus nombres.

Estando en Guanayara, Artola habló con Omelio Cancio para la misión de bajar al llano a la mensajera de Fidel Castro, Clodomira Acosta Ferral. Ella era la que llevaba la carta de respuesta de los guerrilleros del Escambray a Fidel Castro. Misión que cumplió Cancio, ya que él la llevó hasta Santa Clara y allí se la entregó a los responsable del M. 26 de Julio. Ya a Faure y su comitiva los habían podido bajar por la zona de Fomento, misión que cumplió Carlitos Brunet”. Miguel García Delgado

Un gran abrazo desde La Ciudad Luz, con cariño y simpatía,

Félix José Hernández.

Foto: Charco Azul, en el Escambray, Cuba.

Hispanista revivido.