EL ESPIRITU Y LA HISTORIA

Don Yndamiro Restano.

París, 12 de diciembre de 2015.

Querida Ofelia:

Te envío este interesante artículo escrito por el amigo poeta disidente cubano Yndamiro Restano. Él me lo hizo llegar ayer desde Miami. Espero que te plazca y que lo hagas circular allá en San Cristóbal de La Habana entre amigos y familiares, como sueles hacerlo.

“Nunca uno debe identificarse con la historia sino con el Espíritu. La historia del mundo es la historia de la lucha por el poder, el discurso de la historia lo realiza el poder y es el gatopardo de cada época. Por el contrario, el Espíritu es eterno, es la ética que se conmueve ante los desmanes del poder, es la estética que narra el conflicto entre la ignorancia espiritual y la necesidad de dialogar y comprender al Ser. La gran tragedia de los fanáticos y de los extremistas es el paso del tiempo. Esta gente se deja manipular o se deslumbra por el carisma de los “satanócratas” y cumplen todas las proposiciones y órdenes que emanan de los distintos niveles de poder. Y lo más interesante es que en ocasiones no son individuos ignorantes culturalmente sino espiritualmente. En pleno estalinismo, con purgas, gulags, colectivización forzosa, envenenados, millones de muertos, líderes asesinados como Trotsky y tantos otros; hubo poetas que le escribieron poemas a Stalin, uno de los más sanguinarios criminales de la historia, que pretendía esclavizar a la raza humana. Por supuesto, finalmente, el tiempo lo puso en su lugar y dónde quedaron sus adoradores.

Porque asombra y a uno le cuesta aceptar, pero es cierto, se ha demostrado, que personas racionales sin necesidad de ser brillantes, han creído el cuento comunista, que asegura que una vanguardia de hombres puros van a tomar el poder por la fuerza para mediante una organización totalitariamente represiva: Cambiar la naturaleza humana. Pero más allá del derecho que tiene cada quien a creer el cuento que más le guste, yo pregunto: ¿Y por qué los totalitarios nos declaran intrinsicamente perversos a nosotros, los seres humanos? ¿Por qué pretenden cambiar nuestra naturaleza, nuestro amor a la libertad, nuestra capacidad de pensar por cabeza propia? Lo que sucede es que la personalidad autoritaria se encubre con doctrinas aparentemente humanitarias y en el fondo, odia a los que no aceptan su credo y envidian a los creadores de belleza, de conocimiento y de riqueza que se realizan y trascienden el tiempo desde su libertad. Porque en la personalidad autoritaria se produce una simbiosis entre su doctrina y su ego, por eso odian al irreverente y envidian al competente. La doctrina se hace persona y los líderes se convierten en semidioses. Es decir, el comunismo, no era la filosofía marxista, era Lenin, era Stalin, era Mao. En el fascismo era el Duce, que nunca se equivocaba. En el nacional socialismo era Hitler. En fin, los totalitarismos divinizan la historia y niegan tercamente el Espíritu como una presencia consustancial al ser humano. El líder totalitario no ve seres espirituales, no ve prójimo; mira entes, súbditos; piezas a mover para ganar su partida. Porque, obviamente, su mirada es desde arriba, pues él vive en el Olimpo.

De cualquier manera, lo incuestionable es que las tres hipótesis socialistas que han pretendido cambiar nuestra naturaleza: el fascismo; el nacionalsocialismo y el estalinismo; han fracasado. No pasaron la prueba del tiempo. Cuántos se identificaron con aquella narración de la burocracia soviética y lo hicieron honestamente y después quedaron moralmente derrumbados al enterarse de lo que sucedía realmente en el “paraíso estalinista”. Otros se salvaron de aquellas sirenas satánicas porque no se identificaron con la historia, con el discurso de la lucha por el poder sino que se identificaron con el Espíritu, que es la libertad, que es la creatividad, que es la posibilidad, que es el hombre infinito. Porque lo que hay que cambiar no es la naturaleza del hombre sino la naturaleza del poder. Democratizar el poder y respetar los derechos humanos. Entonces, hay desarrollo. Donde hay tolerancia; hay desarrollo. Donde reinan los payasos de su ego, parafraseando a Hanna Arendt, no hay riqueza económica ni ética ni dignidad. En esas sociedades de ordeno y mando, los talentos rebeldes son acosados, eliminados o neutralizados; mientras que los mediocres, los obedientes, los sumisos y los adoradores del payaso; son condecorados. Entonces, el payaso goza, pero se apaga la luz de la historia y sobreviene el reino de las Tinieblas: porque sólo la libertad nos hará libres. Nuestra civilización occidental, que no es perfecta, por supuesto, porque entonces, sería estéril: Lo ha demostrado”. Yndamiro Restano

Un gran abrazo desde La Ciudad Luz, la cual ya viste sus mejores galas navideñas.

Te quiere siempre,

Félix José Hernández.

Hispanista revivido.