El gran reto de la oposición cubana

 

El gran reto de la oposición cubana es convertir la realidad del país  en una tendencia política. Y cuando digo una tendencia política, me refiero a una corriente de pensamiento popular que vaya más allá de la demagogia y la retórica del régimen y arrastre a las masas en la búsqueda de un futuro diferente. Una fuerza capaz de vencer el miedo inducido y crearle una verdadera crisis política al régimen a partir de su existente crisis social.

Sin embargo, luego del Pacto Obama-Castro resulta muy difícil promover ideas prodemocráticas liberadoras. Todo el mundo está inclinado al reformismo castrista, una posición muy cómoda, ya que no tiene que enfrentarse al poder de los Castro.

Hace poco Raúl Castro se refirió al pasado histórico y a veces es bueno tomar el pasado como referente. Esta situación ya se dio cuando el Pacto del Zanjón y aunque Antonio Maceo no aceptó moralmente la rendición, en la práctica tuvieron que abandonar la lucha hasta que nuevas circunstancias se dieran. En esa disyuntiva se encuentra la oposición cubana en estos momentos.

Un gran reto de la oposición cubana también será sobrevivir a esta etapa, ya que estaría obligada a trabajar bajo cierto ‘huerfanismo’, ya que una de las condiciones que Raúl Castro le impone al Gobierno norteamericano es que deje de  apoyar a los miembros de la sociedad civil independiente. Ya se vio como descalificó a los que ejercen el periodismo independiente en Cuba e insinuó impunemente que reciben mesadas desde el exterior, cuando todos sabemos que es mentira, pero la mayoría del pueblo se lo creo y hasta ciertos opositores también. Eso nos pone en contra del pueblo y nos convierte en mercenarios,  algo diferente a la realidad, pero muy difícil de contrarrestar.

No es menos cierto, que la mala administración de la ayuda financiera de las Agencias norteamericanas y su dudosa o incomprensible adjudicación a ciertos grupos y personas ha traído más problemas que beneficios, pero sin recursos tampoco se puede hacer nada. Y aquí entra la teoría de que una sociedad empoderada económicamente los nuevos empresarios empujarían al cambio. En Cuba y en los países totalitarios eso no funciona, porque cualquier posición política que difiera del gobierno es suficiente motivo para confiscárselo todo, incluso a los extranjeros.

Si la oposición cubana con cierto reconocimiento, apoyo moral y algo económico por parte de los Estados Unidos no logró resultados tangibles en la sociedad cubana, no se puede esperar mejores resultados en estos momentos de abandono.

Y si muchos piensan que el Gobierno cubano perdería su justificación de atrincheramiento por una supuesta posición hostil de los Estados Unidos se equivocan. Hay que ver la actitud arrogante de los agentes de la Seguridad del Estado y de todos los individuos afiliados al régimen, como se jactan de decir que Cuba obligó a los Estados Unidos a reconocer su razón política histórica y reconocer que Cuba tenía la razón. “Fíjate que tuvieron que liberar  a los ‘Cinco Héroes’ y devolvérnoslo”.  Así se expresan públicamente los represores del Gobierno cubano y no es menos cierto que hasta cierto punto hay que aceptar que tienen la razón, al menos en lo de doblegar al Gobierno estadounidense. Y si, con el ‘desmerengamiento’ del Gobierno norteamericano lo que ha aumentado es la represión y la muestra de impunidad. Los agentes amenazan con desaparecer a todos aquellos que se les oponen políticamente y las golpizas son brutales, al menos así se nota en esta parta oriental del país.

No se vislumbra a corto o mediano plazo ninguna estrategia efectiva para la oposición, ni siquiera la implementación de la teoría de la ingobernabilidad democrática, ya que los principales actores están atomizados por la esperanza de cambios que ofrece el Pacto Obama-Castro. Y otros, como disidentes viajeros, no buscarán tener problemas que afecten su condición de turista político, con el cuento de concientizar al mundo de la realidad cubana.

Lo lógico sería dejar que baje la espuma de toda esta fanfarria, porque sabemos que en el fondo no hay nada y que es más de lo mismo. Raúl Castro busca ganar tiempo y afianzar la sucesión de la familia en el poder. No por gusto le presentó al Papa Francisco su sucesión biológica de hijo y nieto y mareó a la comunidad mediática con eso de volver a rezar y asistir a misa. ¡Qué descaro! Si en Cuba los militantes del Partido Comunista no pueden meterse a religiosos. Lo que está permitido es que los religiosos se conviertan al comunismo, que es diferente.

Si la oposición cubana interna y externa no toma medidas estratégicas, y busca abrirse paso contra vientos y marea y arrastra a la población hacia una confrontación político-social, la sucesión de los Castro está garantizada,  aceptada por la comunidad internacional y avalada por los Estados Unidos. No importa que en su mutación se convierta económicamente en una dictadura de derecha. Lo importante es que Raúl Castro siga de Mayoral para América Latina y les controle el comportamiento a algunos de sus principales líderes en el poder y sirva de árbitro en algnos procesos, como el de Colombia.

Sin embargo, el argumento de que Estados Unidos mejoraría su imagen frete a los gobiernos de América Latina, dándole un trato diferente al Gobierno cubano, no parece razonable. Los gobiernos de América Latina casi en su totalidad son de izquierda y lo que han visto es como la supuesta víctima del abuso imperial al final se impuso. Algo así como David contra Goliat.

Ahora lo preocupante es esa oposición de a pie en Cuba, que por lógica se ve forzada a pedir refugio político, pero sabemos que ni hay capacidad, ni voluntad política para asimilarla completamente. Y que el régimen tampoco tiene voluntad de perdonarla y reinsertarla de nuevo a la sociedad y respetarles sus derechos, como el derecho al empleo. Entones, de qué van a vivir ellos y sus familiares. Nada de esto se contempla en la supuesta negociación de Obama.

Si no hay salida, entonces la salida podría ser un éxodo masivo de la oposición y como califican por sus antecedentes, al ser entrevistados por los Servicios de Inmigración de los Estados Unidos podrían recibir asilo político en terceros países y luego viajar al propio Estados Unidos como han hecho miles y acogerse a la Ley de Ajuste Cubano y que la Patria siga esperando por las nuevas generaciones para los cambios necesarios, que por una cuestión cíclica de la vida, llegarán. Hay que fijar la vista en el proceso biológico de los Castro, porque ahí pudieran suceder acontecimientos nunca antes vistos.

 

Por: Víctor E. Sánchez
Periodista Independiente
victorernestosanchez@ymail.com

Santiago de Cuba, 14 de mayo del 2015

Hispanista revivido.