Admiro a Fidel Castro Ruz como persona desde hace ya muchos años

Admiro a Fidel Castro Ruz como persona desde hace ya muchos años. Y el hecho de que para mi sea un ser admirable, no quiere decir que a todo el mundo tenga que caerle igual, y sentir por su persona lo que yo siento de admiración y respeto.

Su hermano Raúl, ya no me cae igual. Su hermano Raúl, me es simpático, pero no lo tengo archivado en mi “admirapedia” con la misma admiración ni parecido. E intuyo que en ese mundo de alta política, de un poder poderoso, el ocupar un puesto de alguien que ha sido un líder carismático, caso de Fidel y de Chávez, tiene que generar momentos, salvando las distancias, lo mismico que cuando a los que escribimos nos da la “pajara”, nos entra el bajón de pensar que habiendo existido un escritor como el colombiano García Marquez, a dónde coño vamos los demás aporreando teclados. Aunque después sigamos desgastando teclas exponiendo sentires.

Probablemente el país más injusto de la tierra, sea la Unión de Estados de Norte América, y probablemente con todo el renombre que tiene, o aparenta tener después de unos gastos enormes en publicitarse – que después lo recupera con creces vendiendo por cojones otros productos-, como cuando uno es mayor (viejo) se puede permitir ciertos lujos, a nivel particular, en vez de cumplir con la sagrada obligación de todo jubilado que se preste de serlo en el mundo europeo de vigilar obras, no hace mucho tiempo me entretuve por curiosidad en hacer una entrevista encuesta, cada vez que tenía oportunidad de hacerlo, y cuando estimé que ya había cotejado un número de personas adecuadas, expongo ahora sus resultados:

Las preguntas consistía en que mis entrevistados me dieran noticias  de quién es (lo puso para la encuesta vio) el Che Guevara, de dónde estaban los Estados Unidos de Norte América, y qué sabían sobre Cuba.

Pregunté a jóvenes con apariencia de estudiantes, y a mujeres y hombres mayores de los que caminan por las calles al trajín diario.

Más o menos los resultados de la encuesta fue que la mayoría de los jóvenes no sabían quién era el Che Guevara. Que los Estados Unidos estaban llenos de negros, que habían inventado el chiclé, no quedaban indios porque los habían matado todos, no sabían los mares que bañaban sus costas, sabían que eran grandes pero no eran capaces de compararlos con otros países europeos; y de Cuba sabían que era una isla situada en una zona de mucho calor donde no se conoce el invierno.

Por más particularidades podía, claro, disimuladamente preguntar, y salvo algunos, muy pocos, sobre todos, abueletes que se supieron bien la lección, después de tanto gastazo en publicidad, después de tanto machaqueo diario, la gente de la calle, la buena gente de la calle que va a su trajín, le importan cosas que aquellos que pensamos que llevamos la actualidad para adelante, a los demás ni les interesa y se centran en lo inmediato.

El resultado de mi encuesta privada y particular, fue que, al menos, el fenómeno Cuba, el hecho de que un país, una isla diminuta en el contexto mundial fuera conocida de nombre, y no así otros muchos países de mucho más volumen humano y geográfico, dice mucho respecto a dos cosas antagónicas: Qué los enemigos de la isla la ha pregonado más que una pendeja. Y la segunda que su esencia, su ser y estar despierta interés en las gentes diferentes de aquella que como un servidor siente una admiración serena, de mucho tiempo, tranquila y profunda a una de las tierras que si no es la más bonita del mundo, puede que no haya ninguna que la supere, con gente en un grado de humanidad a copiar por los demás países.

Y si Fidel Castro por muchos años ha estado al frente de Cuba, como adoro a Cuba, lo adoro a él. Y a su hermano menos, parafraseando la frase del admirado cantoautor cubano Ferrer, cuando canta aquello “de mi padre fue fidelista, yo no tanto como él…”

Salud y Felicidad. Juan Eladio Palmis.

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