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Mariano Pérez López (Balí)

París, 9 de enero de 2016.

Querida Ofelia:

Te envío la tercera y última parte del testimonio de nuestro viejo amigo, el ex guerrillero de la lucha en el Escambray contra el régimen de Fulgencio Batista, Roger Redondo.

“En marzo de 1958, Balí en compañía de un canario residente en Cuba, que se dedicaba a la caza de ranas toros en el poblado de Santa Lucía, muy cerca del lomerío del Escambray, que era conocido por el mote de Bigote a causa por su enorme bigote, llegó a Yagunal, a la casa de otro canario de nombre Perfecto García. Desde allí Felipe Lema, alias Piro, los llevó a donde se encontraba Lázaro Artola.

La llegada de Balí coincidió con la gran ofensiva de Batista contra las fuerzas rebeldes del Escambray. Incluso Balí y Bigote participaron en el combate de Charco Azul.

Esa ofensiva terminó en el mes de julio. Fue entonces cuando la Comandancia del Segundo Frente se reunió para determinar coordinarse con las fuerzas rebeldes en la Sierra Maestra. Artola le comunicó a Menoyo que teníamos en nuestras filas, a un hombre que había venido de la Sierra Maestra. Menoyo quiso conocerlo.

Ya se había designado al Comandante Anastasio Cárdenas y al Comandante Víctor Bordón, con 13 hombres para caminar por tierra hasta la provincia de Oriente, para llevar una carta a Fidel Castro.

Artola le trajo a Balí a Menoyo con la idea de que éste fuera con aquella comitiva junto a Cárdenas y Bordón. Balí quiso hablar con Menoyo y Artola a solas y les contó la razones por las cuales él no quería regresar a la Sierra Maestra. Además dijo: “no sé cuándo, pero ellos cuando puedan van a venir a estas lomas, no para buscar unidad en la lucha sino para controlar este frente. Ustedes tienen que prepararse para ese día.”

Aquella alerta de Balí despertó en el ejército guerrillero, especialmente en sus jefes, sobre todo en Menoyo un estado más evolucionado de conciencia. Menoyo siguió con mucho interés el relato y lo que más le afectó, fue lo que Balí contó sobre Jorge Sotus y Léster Rodríguez. Menoyo conocía por referencias a Léster, pues era muy amigo de su hermano Carlos.

Unos días después Víctor Bordón regresó al Escambray en secreto, sin reportar al Estado Mayor del Segundo Frente. Fue Balí el que le contó a Menoyo sobre la conspiración de Bordón, que ya hemos tratado en otros trabajos. En este caso, Menoyo ordenó el arresto de todas las fuerzas al mando de Bordón incluyendo a Balí que “se fugó” y se quedó con el Ché hasta su muerte el día 12 de diciembre en el ataque al poblado de Fomento, cuando un franco tirador le disparó a la cabeza.

Todo el tiempo que Balí estuvo en la guerrilla de Bordón, le informaba a Menoyo lo que fuera de interés. Pocos días después de la muerte en combate de Balí, huyó Fulgencio Batista.” Roger Redondo

Un gran abrazo desde estas lejanas tierras del Viejo Mundo,

Félix José Hernández.

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