El hombre que vino de la Sierra Maestra (Segunda parte)

La Habana 1959. El capitán Beraldo Salas Valdés, Danny Regino Crespo García y Roger Redondo González. Este último era el jefe de la inteligencia del segundo Frente de guerra de Cuba.

París, 2 de enero de 2016.

Querida Ofelia:

Esta es a segunda parte del testimonio del ex guerrillero del Escambray Roger Redondo. En cuanto me envié la continuación desde Miami, te la mandaré.

Nos contaba Balí, que en el trayecto al lugar donde debían encontrarse con Fidel Castro los cuarenta hombres del refuerzo enviado por Frank, antes de llegar se les apareció un hombre casi idéntico al cómico mejicano Mario Moreno (Cantinflas), que fumaba una pipa y la ropa le quedaba muy holgada, lucía deprimente. Además, el sujeto hablaba con un acento entre mejicano y argentino. Este informó a Jorge Sotus, que él era Ernesto Guevara y que Fidel Castro le había ordenado que tomara el mando de los cuarenta hombres del refuerzo, incluyendo a Sotus. Por supuesto, toda la tropa se rió, menos Sotus, quien visiblemente molesto le dijo al personaje: “Eso es una falta de respeto de Fidel y suya, mis jefes los escojo yo”.

En realidad, desde el desembarco del yate Granma, los expedicionarios estaban a la defensiva, pero ya con esas armas y un grupo de hombres con experiencia en combates aguerridos que habían participados en muchas acciones, Fidel decidió pasar a la ofensiva, y atacar un destacamento del ejército de la dictadura en El Uvero. Este cuartel se rindió y la prensa divulgó la victoria, la cual le dio prestigio a las Fuerzas Rebeldes. Jorge Sotus se destacó en aquel combate.

Fidel Castro después de este hecho, le comunicó a Jorge Sotus que tenía para él y para Lester Rodríguez una misión muy importante. Se trataba de que Fidel les dio un poder, a partir del gran prestigio revolucionario que tenían ellos y los mandó a Miami a ocupar la jefatura del Movimiento. Sin embargo, estando ya en Miami implementando todo lo que Fidel les había ordenado, Castro los desmintió desde la Sierra Maestra y los acusó de traidores.

Balí también me contó, que surgió otro problema. Uno de los hombres que fue con ellos desde Santiago estaba enfermo. Estaba bajo las órdenes del capitán Lalo Sardiñas; tenía las piernas muy inflamadas. Lalo le ordenó que se levantara de su hamaca, pero el guerrillero le dijo que no tenía fuerzas y que estaba mareado. Como respuesta Lalo le dio un disparo en la cabeza, lo que le causó la muerte de inmediato. Esto provocó un motín y muchos sacaron las armas.

Aunque Fidel no estaba presente, muchos pensaban que a su llegada castigaría a Lalo. Pero Fidel le dio todo su apoyo a su capitán. Gran disgusto causó la decisión del Jefe de la Revolución cuando dijo que al triunfo de la Revolución se haría justicia. Ello no convenció al grupo de sus compañeros, por lo cual 26 de ellos renunciaron allí mismo, entre ellos Mariano Pérez (Balí).

Balí ya sabía que en su provincia de Las Villas se combatía en el Escambray y decidió trasladarse para el poblado de Santa Lucía, cerca de Cabaiguán y también muy cerca del lomerío villareño. Por otra parte, unos pocos de ese primer grupo se incorporaron a un destacamento de escopeteros y más tarde se unieron a la guerrilla comandada por Cristino Naranjo, mientras que Camilo Cienfuegos se hizo cargo de los llanos de la provincia de Oriente”. Roger Redondo

Nota bene : Continuará.

Un gran abrazo desde La Ciudad Luz,

Félix José Hernández.

Hispanista revivido.