París, 11 de septiembre de 2015.

Querida Ofelia:

Nuestro viejo amigo Roger Redondo, ex combatiente del Escambray en los años cincuenta, contra el régimen de Fulgencio Batista, me envió desde Miami este testimonio suyo. Te lo mando, pues sé que te interesa conocer la verdadera historia de la Revolución Cubana y que además lo haces circular allá en San Cristóbal de La Habana.

“Me encontraba junto a Lázaro Artola Ordaz, organizando el Frente Guerrillero, del Escambray desde el mes de julio de 1957. Ya teníamos en total 35 hombres armados con escopetas calibre 12 y algunos fusiles de distintos calibres, aunque muy pocas municiones. Nuestro arsenal era muy diverso, desde armas cortas hasta rifles calibre 22.

En el mes de octubre, tuvimos la visita en un lugar llamado La Aguada del Negro, en Banao, Sancti Spiritus, de dos hombres. Uno era Plinio Prieto y el otro Eloy Gutiérrez Menoyo, los cuales nos traían una propuesta. Era simple, se trataba de unir en un frente a todos los grupos y los recursos en un esfuerzo común. En la Sierra Maestra se concentraban todas las fuerzas de la dictadura a casi un año del desembarco de Fidel Castro.

Apenas había unas cuantas docenas de guerrillas, sin el control del terreno. Llegamos a un acuerdo, pero ello pertenece a otro tema.

Cuando yo vi por primera vez, a Eloy Gutiérrez Menoyo, era muy delgado, tenía un problema en la vista, traía unos espejuelos raros. Me dije para mi adentro: éste sólo va a estar aquí hasta que le caiga un buen aguacero. El acento español era muy fuerte, pero luego con el tiempo se fue aplatanando.

Teníamos mucho tiempo para hablar, pues estábamos esperando una expedición que llegaría de Miami. Y forzosamente teníamos que pasarlo lo más tranquilos posible. Él al saber que yo era descendiente de español de primera generación, me contaba sobre Franco y sus deseos de que cuando terminara la Revolución en Cuba, con lo que aprendiera, se iría a combatir a España contra Franco. Tuve la impresión de que en aquellos días él era más español que cubano.

Teníamos que estar oyendo la radio las 24 horas día y noche, pues la estación de radio de Sancti Spiritus tenía que trasmitir unos pensamientos de Martí, era la contraseña, el aviso de la llegada de la expedición. No podíamos mover el dial de la emisora, ni un minuto.

Menoyo tenía como dos personalidades, estaba siempre muy serio Pero en las noches nos reuníamos alrededor de una hoguera que nos servía para calentarnos y cocinar a la vez. A veces Menoyo salía de golpe bailando sevillanas, dando palmadas y sonando los dedos con mucho ritmo.

Al escuchar la radio en una tarde oímos una noticia referente al gobierno de la República Española en el exilio pidiendo más restricciones contra Franco. Me extraño que él se enfureciera al oír aquella noticia. Dijo: ‘ellos están dando banquetes y tomando vino de calidad, mientras el pueblo español se muere de hambre’. Muchas veces repetía las mismas palabras.

Ya desde los primeros días de 1959, junto a Ignacio González, un compañero de lucha de Carlos el hermano de Eloy, muy secretamente comenzó Menoyo el plan de esa aventura. Fidel estaba de acuerdo pero, no prometió ninguna ayuda sino sólo tolerancia. Menoyo se fue a España y estuvo en varias reuniones con los contacto de Ignacio. Solamente comenzaron a llegar españoles en barcos de carga. Pero eran evidentes las diferencias entre los españoles republicanos, entre los que eran comunistas y los que eran democráticos.

En Bélgica cayó Preso Menoyo junto a otros conspiradores. Yo llamé por teléfono a mi viejo amigo Gustavo Arcos, que era embajador en Los Países Bajos. Él fue a ver a Menoyo a la cárcel y logró que lo pusieran en libertad. Pero Santiago Carrillo el líder del partido comunista español, hizo unas declaraciones públicas en Europ, en contra de aquella aventura de Menoyo. El viejo comunista español, dio un corto viaje a La Habana, donde fue recibido por Carlos Rafael Rodríguez. No atacó personalmente a Menoyo, pero sí a su proyecto de guerrilla contra Franco”. Roger Redondo

Con gran cariño desde la Vieja Europa,

Félix José Hernández.

Foto: Santiago Carrillo

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