No es nada fácil tragarse tanta incultura política de un solo trago

 

Hasta la doctrina vaticana, cada cuatro o cinco años, a gusto del consumidor se corrige; se aumenta o se disminuye de volumen según exigencias del guión. Pero, circula por el mercado, editado allá por los años finales del siglo XIX, el Manual del Perfecto Agitador Social, abocado a golpes de estado y villanías por el estilo, cuya primera edición, impreso en los talleres Usa con el visto bueno y las correcciones correspondientes de la vieja Europa imperial, que prácticamente, no ha sido corregido el dicho manual desde su primera edición, supuesto que su aplicación tiene unos resultados que a la vista están: no ha pasado ningún día desde su edición hasta hoy en el que no haya una guerra en algún rincón del planeta.

Europa, cuando se inició la idea de una Europa Unida, emergió como una esperanza después de las tremendas matanzas de las guerras llamadas mundiales; pero, imitando a la política vaticana, Europa, abandonando todo principio ético, cayó en manos de los bancos, de la banca, del dinero, y necesita de las guerras como el Vaticano necesita de la pobreza y la incultura para que sus mandos puedan ser monseñores respetados directamente proporcional a los diferenciales sociales generados.

Y aquel manual del perfecto agitador social abocado a golpe de estado con sangre incluida y tiro en la nuca si hace falta, que siempre suele hacer falta porque viene muy bien para generar miedo, que se editó en Usa con el nacimiento del llamado neocolonialismo, cuando el sueño europeo se ha convertido en pesadilla con monstruo incluido, el único apéndice diferenciador desde su primera edición al de ahora, es que en la vieja Europa, a diferencia de en Usa, a las victimas supervivientes de las guerras provocadas, se les suele traer, aunque bajo cupo, y darle entrada en los territorios europeos para que sirvan de esclavos, y se les apure hasta las mantecas, cosa que Usa no suele hacer según aquella política suya de no dejar ni supervivientes.

De todos modos viendo el comportamiento de los pueblos, caso de España, viendo como la gente lo único que necesita es estar en lado del saco para poder meter la mano y robar, no valen ya blanduras de ninguna clase. El hombre, como especie y ser, le gusta la guerra, la destrucción y los golpes de estado. Y a los pueblos les das miseria y se centran en el canto y en el baile, y puede que sean, o se creen, ser más felices. España, por decisión propia de su gente ha apostado por el canto y el baile, y todo lo demás le vendrá por añadidura, y es algo democrático que hay que respetar aunque no se comparta.

Hubo un tiempo en el cual cuando alguna mujer, sea culpa de ella o de su pareja, no se quedaba preñada, como la concepción siempre ha sido algo de mucho valor social, en la mayoría de las localidades todavía se conservan una losas de piedra muy lisas donde las mujeres, por mandato masculino o de sus propias madres o suegras, tenían que restregar el chichi por la citadas milagrosas piedras y así podían lograr una fecundidad que en la mayoría de los casos no tuvo obediencia a efectividad alguna de la piedra. Pero eso no quitó para que la costumbre se hiciera milenaria y se hablara con veneración de las propiedades mágicas de las piedras seleccionadas para tal fin.

En un mundo donde todo está supeditado a la resultante de lo que se quiera admitir, España, la mayoría de los votantes españoles están totalmente convencidos de que agachándose no se les ve el culo electoral. Lo que resultaría ahora del todo irritante e irracional, que el pueblo español se quejara de algo a lo que libremente está dispuesto y es conocedor que le va a pasar, y por tanto debe de  seguir restregándose por la piedra hasta que le cambie las corrientes telúricas los signos negativos y se quede del todo preñado y lo de mileurista sea un sueño como lo es ahora tener un yate y un tío en América, que muera sin hijos, y te deje en herencia una hermosa y extensa finca sin que antes no se la haya inmatriculado la iglesia vaticana.

No es nada fácil tragarse tanta incultura política de un solo trago. Pero España está donde está no porque todo sea una casualidad y una conjura de malos espíritus, España está donde está porque ella misma se lo gana a pulso cada vez más, y hay que respetarlo y aceptarlo, y aplaudirlo.

Salud y Felicidad. Juan Eladio Palmis

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