El Panteón de París
El Panteón de París.

París, 21 de julio de 2016.

Querida Ofelia:

Me acordé mucho de ti ayer, pues fui con mi esposa a visitar El Panteón, el cual acaba de ser restaurado. Recuerdo tu asombro ante tanto esplendor cuando lo recorrimos juntos en el ya lejano 1985, cuando pasaste tres meses en París.

En el año 507, tras su conversión al cristianismo, le rey Clodoveo fundó una primera basílica cristiana destinada a albergar su sepultura y la de su esposa Clotilde. La piadosa Genoveva, que había protegido a París de los bárbaros, fue inhumada en ella en el año 512. La conservación de las reliquias de la santa patrona de París se confíaron  pronto a un cabildo de canónigos regulares que vivían en comunidad, dedicados al culto de Santa Genoveva, eran los  llamados   génovéfains.

En 1744, tras una grave enfermedad cuya curación atribuyó a la invocación de la santa, Luis XV hizo la promesa de dedicar a Genoveva un edificio de prestigio. El proyecto de la nueva basílica se confió en 1755 al arquitecto Soufflot, el que ambicionaba competir con la Basílica de San Pedro de Roma; su colaborador Rondelet terminó el edificio en 1790.

La magnitud del proyecto arquitectural respondió a la voluntad política de Luis XV. Situado en el corazón del barrio de la protesta religiosa, cerca del lugar de culto de los jansenistas (partidarios de una doctrina cristiana austera y rigurosa basada en la gracia y la predestinación), el nuevo edificio pretendía restablecer el prestigio de una iglesia dividida. En 1763, Soufflot dibujó una plaza monumental con una escuela de derecho, construida entre 1771 y 1783, y una escuela de teología dispuestas frente a la iglesia.

Emblema de la renovación arquitectónica y de la búsqueda experimental de la Ilustración, la iglesia de Soufflot constituye una síntesis estilística. De la arquitectura antigua, utilizó la forma del templo con columnas, el vocabulario  ornamental, los órdenes corintio y toscano y la planta centralizada, en forma de cruz griega.  Del gótico, recuperó las bóvedas, los arbotantes y la ligereza estructural.

La cúpula se inspiró en las grandes obras del Renacimiento. Soufflot decidió llenar el edificio de luz abriendo 45 altas ventanas.

Por orden de la Asamblea Constituyente, el teórico de la arquitectura Quatremère de Quincy llevó a cabo la transformación de la iglesia en templo laico. Intensificó la atmósfera sepulcral del lugar cegando todas las ventanas.

En 1791, el monumento se convirtió en Panteón Nacional. Por dos veces durante el siglo XIX, el inmenso santuario recuperó su función de iglesia antes de ser definitivamente destinado al uso cívico en 1885, con motivo de los funerales del gran  Víctor Hugo.

Por decreto del 4 de abril de 1791, la Asamblea Constituyente, que buscaba un lugar digno para recibir el cuerpo de Mirabeau, transformó la basílica en un templo destinado a honrar a los grandes hombres de la Nación. Así nació el Panteón, que acogió los restos de Voltaire en 1791, de Jean-Jacques Rousseau y de Marat en 1794. Rousseau, «el padre de la igualdad», descansa frente a su eterno adversario Voltaire, enemigo del clero y de los déspotas. La Revolución los definió como dos emblemas de la Ilustración cuyos escritos propiciaron la llegada del nuevo régimen político. Recordemos que la Ilustración fue una importante corriente de pensamiento filosófico durante el siglo XVIII en Francia basada en la razón y la denuncia de las injusticias sociales.

Napoleón I decidió honrar a los grandes servidores de la Patria en la cripta y devolvió el Panteón al culto católico. En 1885, ante la considerable emoción suscitada por la muerte de Víctor Hugo, solo la gigantesca basílica pareció digna de acoger sus restos. Desde entonces, los honores se atribuyen según los criterios que evolucionan con los regímenes políticos. Además de las sepulturas de la cripta, las inscripciones, grabadas en la piedra o con letras de bronce, constituyen otra forma de homenaje.

Actualmente, el Presidente de la República es quien decide honrar a franceses y a francesas ilustres: políticos, escritores, científicos, resistentes, defensores de los valores republicanos y de la Patria.

Al Panteón se accede por un peristilo monumental, inspirado en el Panteón de Roma. El frontón, transformado para distintos usos hasta en cuatro ocasiones desde la construcción del edificio, corresponde actualmente al realizado en 1837 por David d’Angers, La Patria otorgando sus recompensas. En él aparecen Voltaire y Rousseau sentados, a la izquierda.

La nave del Panteón presenta un amplio volumen central liberado por hileras de columnas corintias que definen las naves colaterales. En la intersección del transepto y de la nave, cuatro pilares soportan la carga de la cúpula.

La maqueta de Rondelet muestra la superposición de las tres calotas que forman la cúpula, la más alta de París, coronada por la cruz.

La Convención Nacional de Sicard, hacia 1924, donde se representa a Marianne – figura femenina símbolo de La Patria- rodeada de soldados y célebres diputados revolucionarios del Año dos (segundo año de la Primera República Francesa a partir de su creación en septiembre de 1792). Otras esculturas, alrededor de los pilares del crucero, glorifican eventos o personajes célebres por sus valores. Estos valores surgidos durante la Ilustración se vuelven fundamentales para la Nación, en particular, la libertad de expresión encarnada por Diderot y los Enciclopedistas y los Oradores de la Restauración (restablecimiento de la realeza con los reinados de Luis XVIII y Carlos X, de 1814 a 1830).

Con las inscripciones del coro y del transepto sur comienzan los homenajes a los personajes ilustres, principalmente de escritores fallecidos durante las  dos Guerras Mundiales.

Las paredes están  decoradas con lienzos encolados a partir de 1874, en un contexto político dividido entre monárquicos y republicanos. Este encargo fue supervisado por el director de Bellas Artes de entonces, el marqués de Chennevières.

Los héroes cristianos que han marcado la historia de la Francia del Antiguo Régimen están representados  en los muros del transepto. Cada cuadro evoca uno de los grandes eventos cruciales en la construcción nacional y participa en la historia de la Francia idealizada hacia finales del siglo XIX: la Batalla de Tolbiac, la Coronación de Alejandro Magno, la Reforma de la Justicia por San Luis y el final de la Guerra de los Cien Años con Juana de Arco.

La vida de Santa Genoveva se describe a lo largo de los muros de la nave. Se destacan los valores de sacrificio y de resistencia donde se encuentran las distintas sensibilidades políticas. A lo largo del tiempo, distintos artistas célebres recrearon acciones ejemplares de la vida de la santa: Puvis de Chavannes (1824-1898), su infancia y Santa Genoveva protegiendo a París, Jean-Paul Laurens (1838-1921) , así como  su muerte.

Bajo la cúpula se hallan los frescos más antiguos, iniciados en el Primer Imperio y terminados durante la Restauración por orden del barón Gros, que muestran la Apoteosis de Santa Genoveva.

La escalera B da acceso a la cripta, donde encontramos otras inscripciones y tumbas de los hombres y las mujeres honrados por la Nación.

Léon Gambetta, fundador de la III República, es honrado mediante una urna en forma de corazón, incrustada en la pared de la escalera de acceso desde el 11 de noviembre de 1920, día en que se celebra la ceremonia al soldado desconocido, inhumado bajo el Arco de Triunfo de París.

El vestíbulo acoge a los dos filósofos más emblemáticos de la Ilustración: Voltaire, defensor de la  tolerancia, precedido por Houdon, y frente a él su eterno rival, Jean-Jacques Rousseau, el padre de la igualdad.

La rotonda de muros gruesos comunica los brazos de la cripta donde se encuentran los mausoleos.

Los dignatarios del Imperio fueron inhumados por decreto de Napoleón I y entre ellos figuran los autores de los textos fundadores del Estado y de las instituciones como Portalis y Tronchet, redactores del  Código Civil, Perrégaux, fundador del Banco de Francia.

Grandes escritores que defendieron con sus obras y su compromiso los valores republicanos de justicia y de tolerancia, como Víctor Hugo, Émile Zola y Alexandre Dumas. Los tres están en el Mausoleo XXIV.

Las grandes figuras de la lucha por la igualdad son, particularmente, Victor Schoelcher,

inhumado en ocasión del centenario de la abolición de la escla­vitud, Jean Jaurès, el padre

del socialismo francés ase­sinado en 1914, y el poeta de la negritud, Aimé Césaire,

honrado con una inscripción.

Las grandes voces que plantaron las semillas de la democracia y de los valores ciudadanos en los albores de la Revolución como Condorcet, Monge y el abad Grégoire.

 El coraje y la resistencia, son los valores honrados en el pasillo norte, con la inscripción de los Justos, que escondieron a los judíos durante la Segunda Guerra Mundial. Las mujeres y los hombres de este sector demostraron un gran coraje durante la guerra. Resistentes y deportadas a Ravensbrück, Geneviève de Gaulle Anthonioz y Germaine Tillion llevaron una vida comprometida con los valores de fraternidad e igualdad al finalizar la guerra.

 Pierre Brossolette, Jean Moulin y Jean Zay, los tres muertos durante la guerra, encarnan distintos aspectos del espíritu de resistencia frente a la ocupación alemana y al régimen de Vichy. André Malraux, primer ministro de Cultura, aparece junto a Jean Monnet, padre de la Unión Europea, y René Cassin, redactor principal de la Declaración Universal de los Derechos del Hombre y del Ciudadano, adoptada en 1948 por la Organización de las Naciones Unidas.

Los científicos, con Pierre y Marie Curie en primera fila, galardonados con el Premio Nobel por sus descubrimientos sobre el radio, honran la noción de progreso.

Le doy mis más sinceras gracias al Servicio de Prensa del Panteón por la valiosa documentación que fue tan amablemente proporcionada.

Podrás ver las numerosas fotos que tomé en “Albumes” de mi página en Facebook.

Centre des monuments nationaux. Le Panthéon. Place du Panthéon. 75005 Paris.

Un gran abrazo desde nuestra querida y culta Francia,

Félix José Hernández.

 

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