El primer chocolate de Europa se preparó en España

Este oro marrón se cocinó por vez primera en nuestro continente en el monasterio de Piedra, muy cerca de un lugar de excepcional belleza natural en la localidad de Nuévalos.

El día de Reyes está repleto de tradiciones: los regalos, el roscón, la celebración temprana, la ilusión de siempre… Pero hay otra costumbre, también culinaria, muy presente cada seis de enero en España, acompañar el roscón de un buen chocolate a la taza en el desayuno, nada más abrir los regalos o incluso mientras tanto. Lo que no sabe todo el mundo es que, en Europa, el primer chocolate a la taza se preparó en la comarca aragonesa de Calatayud.

Este oro marrón se cocinó por vez primera en nuestro continente en el monasterio de Piedra, muy cerca de un lugar de excepcional belleza natural en la localidad de Nuévalos. En pie desde el siglo XII, el chocolate humea por primera vez en sus cocinas en 1520. Uno de los compañeros de Hernán Cortés en la conquista de México,Fray Jerónimo de Aguilar fue fraile en el monasterio de Piedra. A su regreso de América, Cortés pagó al monje con cacao – utilizado en México como moneda para algunos pagos- por acompañarle en su aventura por México.

Fue entonces cuando Aguilar envió el primer saco de semillas de cacao, junto con la receta del chocolate, al abad del monasterio de Piedra, Antonio de Álvaro, encargado junto al resto de monjes del claustro de fabricar el manjar. Y así sucedió, y “consta en documentos que los fogones de la cocina conventual del Monasterio fueron los primeros de todo el Viejo Continente donde se fabricó el chocolate”, detalla a EL MUNDO Félix Matey, director comercial del monasterio de Piedra.

Los monjes defendían que, como el chocolate no estaba citado en el Antiguo Testamento, no debía tenerse por alimento, de modo que su consumo no rompía los ayunos litúrgicos que debía hacer el monje. De hecho, empleaban el poder calórico del chocolate para soportar sus ayunos y conservar fuerzas para trabajar.

A los pies de la cascada de la Cola de Caballo y el lago del Espejo, los monjes consiguieron dar el toque dulcificador al chocolate con vainilla, azúcar y canela.

Hispanista revivido.