Por ahora los castristas recibirán al presidente de la potencia enemiga como a un gran amigo de los tiranos

¿Se acuerdan los cubanos de aquella consigna lanzada en una de las tribunas antiimperialistas por el defenestrado Robertico Robaina y que luego repitieran los castristas en una tribuna de Hugo Chávez en Venezuela, y que decía “El que no brinque es yanqui”?

Años después Robertico Robaina, a quien los cubanos llamaban Robertico Robay, cayó en desgracia con Fidel Castro y fue tronado, como se dice vulgarmente en Cuba. De ministro de Relaciones Exteriores devino pintor y dueño de una paladar. Al parecer sigue siendo castrista, aunque de manera discreta, y puede darse con un canto en el pecho porque no fue fusilado, como la mayoría de los fanáticos del castrismo que un día dejaron de serlo.

Bien, aquella consigna ha pasado de moda. Al menos por ahora los castristas recibirán al presidente de la potencia enemiga como a un gran amigo de los tiranos. Se pintan y remozan las fachadas y lugares de La Habana por donde pasará Obama, se recoge a los mendigos y detiene a los disidentes. Todo esto para impedir que la pupila del antiguo enemigo sea dañada por cualquier tipo de espectáculo indeseable, no para él, a él supongo que le da igual, sino para la dictadura.

Sin embargo, mientras asistimos a través de la prensa a los preparativos de tan esperada estancia, los opositores siguen siendo acusados por el régimen de proimperialistas, o sea de proyanquis, y de representar los intereses de Estados Unidos en la isla. Lo que prueba que lo que el castrismo ha considerado siempre su enemigo no ha sido Estados Unidos y su presidente, sino a los demócratas cubanos.

¿Qué sucede entonces? ¿Se han vuelto locos o lo han estado siempre? ¿En qué quedamos, por qué por un lado obligarán al pueblo a ir a homenajear a Obama y a Michelle y por otro prohíben a la resistencia pacífica asistir a estos actos? ¿A qué temen los castristas? Resulta que ahora son ellos los que se atribuyen el cuidado y mimo de aquel que otrora fuera enemigo. ¿Otrora? Recientemente el vicepresidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, arremetió contra Obama. Sucedió durante la ceremonia que por el aniversario de la muerte de Hugo Chávez se diera en Venezuela. ¿Alguien le encuentra pies y cabeza a este muñeco? No, nadie, porque el muñeco hace rato que no atina a nada porque perdió la cabeza, y ni siquiera trastabilla porque le amputaron los pies. Pese a esa inmovilidad, el mundo y sus líderes todavía quieren ver cambios donde no los hay, empezando por el propio Obama y el papa Francisco. Hubo una época en que a eso se le llamaba colaboracionismo.

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