Los Comandante del Segundo Frente Lázaro Artola, Dr. Armando Fleites y Genaro Arroyo

París, 11 de diciembre de 2015.

Querida Ofelia:

Te hago llegar otro de los testimonios del ex guerrillero del Escambray Miguel García Delgado que pude obtener en Miami el mes pasado.

“Trascurría el año de 1955 y un grupo de revolucionarios jóvenes de Sancti Spiritus que estaba luchando contra la dictadura batistiana se aglutinó junto a Lázaro Artola que había venido de Camagüey, en donde estaba estudiando. Artola tenía contacto con Frank País, desde la organización A.R.O. (Organización Revolucionaria Oriental), en la que ambos militaban y eran dirigentes estudiantiles.

Frank País viajó a Camagüey para informarle a Artola que tomaría un avión de Camagüey a Miami, y de allí a Méjico, para hablar con Fidel Castro. Regresó Frank por esa misma vía y parecía que ya traía la orden de ocupar el cargo de jefe de acción del Movimiento 26 de Julio en toda Cuba y de organizar un alzamiento en el Escambray. Artola se ocuparía de ello, además de recuperar unas bombas que les llamaban Patas de Elefantes. Los orientales unas semanas antes las habían enviado a la ciudad de Santa Clara, con el propósito de que cuando Fidel desembarcara, se destruyeran los puentes de las carreteras y vías férreas, tratando de demorar los refuerzos militares que se suponía que usarían esas vías. Cuando desembarcó Fidel, Roger Redondo acompañó a Villegas a quemar un puente del ferrocarril cerca de Zaza del Medio, con aceite quemado y un poco de petróleo.

Por su parte, Lázaro Artola se trasladó a su pueblo de Sancti Spiritus y junto a otros espirituanos se dio a la tarea de fundar un frente guerrillero en la zona de Banao. Artola no recibió apoyo de la dirigencia del Movimiento 26 de Julio de Las Villas, ya que sus jefes consideraban que las guerrillas en el Escambray no eran factibles, por lo cual con la ayuda de sus amigos y familiares se alzó en armas en el municipio de Sancti Spiritus.

Como Artola era del Movimiento 26 de julio y además había nacido en Sancti Spiritus, pudo organizar un movimiento guerrillero en la zona de Banao en julio de 1957. Al mismo tiempo, Frank País iba penetrando con gente de su confianza hasta los predios de Faustino Pérez, pero éste último no creía en la guerra de guerrillas, sino en las luchas obreras y de masas, Faustino pensaba que se podía sobrevivir en los montes, pero nunca derrotar la dictadura.

En julio del 1957, pocos días después de que Lázaro Artola fundara una guerrilla en el Escambray, Frank País murió en un encuentro con la policía en la ciudad de Santiago de Cuba y por esos mismos días murió también Pepito Tey (el 30 de noviembre), conocedor de los planes de Frank.

Los primeros que organizaron el frente del Escambray fueron: Lázaro Artola, Enrique Villegas Martínez, Roger Redondo, Efrén Mur, Beraldo Salas Valdés, los hermanos Bombino, Juan Ramón Ramos, Filiberto González, Domingo Ortega, Julio Castillo, José Cordero Gimenarez, Osvaldo Castro, Jícara, Roberto Sorí Hernández, Carlos Remedios, Silvino Remedios, Rafael Cadenas, los hermanos Echemendía, Publio Rodríguez, Rafael Garriga, Onofre Pérez, Rafael Rodríguez Avilés, Bernardo Arias Castillo, Jesús Caballero Gómez, Raúl y Rey Salas Valdés, Juan José Álvarez y Agustín Bernal, alias Nené francés.

En el mes de Agosto 1957, hubo una visita al campamento de los alzados de Banao, que ya contaban con 35 hombres armados con los brazaletes del 26 de Julio. Se trataba del dirigente del 26 de Julio Camacho Aguilera. Lo acompañaba la ya conocida revolucionaria, Aleida March. El propósito de su visita era que los alzados se trasladaran para la Sierra Maestra porque según él tenía entendido, en el Escambray no habían condiciones para que se pudiera operar en guerra de guerrillas.

Lázaro Artola reunió a los guerrillero y les explicó lo hablado con Camacho y Aleida March, pero los allí reunidos acordaron quedarse en el Escambray. Después de la muerte de Frank País, Camacho Aguilera llegó con la orden de hacerse cargo del mando de la provincia de Las Villas. Él era uno de los pioneros militantes del A.R.O. y amigo de Frank. Pero muerto Frank, poco antes de llegar a Las Villas, se encontró con que los villareños tenían muy adelantado el golpe con los militares y tenían todos los recursos en sus manos, pues manejaban dinero, tenían relaciones y la guerra de guerrillas para ellos era una locura.

La única solución lógica era que los que estaban alzados con Artola en el Escambray se trasladarán para la Sierra Maestra en la provincia de Oriente. Ya antes Faustino Pérez desde Cabaiguán había organizado un alzamiento con un grupo de jóvenes, muchos de los cuales eran del poblado de Santa Lucía, cerca de Caibaiguán. Ellos fueron masacrados en un lugar conocido como La Llorona. Después la delegación de Santa Clara organizó el alzamiento de Víctor Bordón, el cual creó el rumor de que estaba alzado desde antes que Fidel Castro. Además organizaron otro alzamiento en la costa norte de Las Villas, dirigido por Regino Machado. Esos alzamientos creados para ser dirigidos desde oficinas del Movimiento 26 de julio contaban con un antiguo militar, Diego Paneque, que había sido guardia rural en Holguín y no había estado en ninguna guerra.

Artola se negó a abandonar el Escambray, y proseguir el plan original de Frank. Pero nos enteramos que Camacho Aguilera mientras que nos aconsejaba que nos trasladáramos para la Sierra Maestra, estaba buscando gente para alzarse en el Escambray. De modo que Faustino Pérez tenía el poder y le negaba ayuda a los alzados de Banao, sólo quería gente que respondiera a su mando. De todas formas los guerrilleros sólo servían para la propaganda. La dirigencia del 26 de Julio en Villaclara, pensaba que los guerrilleros no serían determinantes. Abandonados por la dirigencia del 26 de Julio de Las Villas y la Nacional, en ningún momento les prestaron ayuda a los guerrilleros del Escambray y fue en aquel momento, que de una forma espontánea las distintas personas que conocían a los que se habían alzado ayudaban con lo que podían.

Mientras tantos los espirituanos que estudiaban en la Habana, Guillermo San Miguel Gómez, Roger Rodríguez y otro conocido como el Gago González también de Sancti Spiritus, le informaron al grupo que estaba alzado, que había un grupo nuevo que tenía algunas armas y que estaba buscando la posibilidad de alzarse en Las Villas.

Al enterarse Artola, le dio la misión a Roger Redondo de ir a La Habana a ver a esa gente pues Roger Redondo y Roger Rodríguez, eran amigos. Roger Redondo no conocía al Dr, Fleites, que contaba con un pequeño grupo que empezaba y no contaba con los recursos necesarios. Eran tan escasos los recursos que disponían los conspiradores, que el pasaje a La Habana de Redondo se lo dio Miguel Bianchi Argüelles, que conseguía los pasajes de gratis en la empresa La Flecha de Oro. Redondo solamente llevaba unas monedas que no le alcanzaban ni para tomar una guagua, pues si lo hacía no podía comer. De manera que al llegar a La Habana Redondo tuvo que caminar desde la Terminal de Ómnibus hasta el Vedado y ya llegando a la dirección que le dieron, alcanzó a ver un vendedor de periódicos. En un titular se contaba de unos globos que ese grupo del Directorio estaba lanzando al aire con algún tipo de gas, para propaganda. A Redondo le dio tanta rabia que no terminó su misión y regresó a Sancti Spiritus y le contó a Lázaro Artola que lo que había visto en La Habana: un grupito tirando globitos. Ese fue un gran error, pues quien estaba tirando globos era Eloy Gutiérrez Menoyo y de verdad quería alzarse y contaba con un poco de recursos.

En su libro Evocación, en la página 36 Aleida March deja constancia de su visita al campamento de los rebeldes, así como que todos los rebeldes pertenecían al 26 de Julio en el Escambray. A continuación lo escrito por Aleida:

‘Mientras tanto se recibió de La Habana una orden de Faustino de contactar con Lázaro Artola, alzado con unos cuarenta hombres en una zona de la Sierra del Escambray. Acompañé en esa empresa a Guillermito Rodríguez, con el propósito de determinar si existían condiciones para preparar un alzamiento del Movimiento en esa región. A la postre, Faustino y otros compañeros decidieron lo contrario, un error que causó más de un problema, además de mucha incomprensión por parte de miembros del 26 Julio que estaban dispuestos a alzarse y a extender la lucha guerrillera en una zona que reunía condiciones ventajosas y que con posterioridad contó con la presencia de otras fuerzas rebeldes. Abrir un frente guerrillero en la zona central era un reclamo además lógico, ya que a muchos se les hacía difícil incorporarse a la lucha en la Sierra Maestra y este podría ser un aporte crucial en el derrocamiento de la dictadura. Por supuesto que muchas de esas contradicciones se debían a la falta de unidad. Todavía no se contaba con una dirección nacional única, la que sólo se instauró después de la huelga del 9 de abril de 1958’.

Lo que nunca comprendimos los que nos alzamos en el Escambray, es como si nosotros éramos del Movimiento 26 de Julio en la clandestinidad, cuando subimos a la sierra nunca nos preguntaron en qué organización militábamos, nunca nos rechazaron, nos trataron con cariño y nos dieron lo poco que tenían. ¿Por qué entonces, nuestro movimiento 26 de Julio provincial no nos ayudaba? Hubo algunas excepciones por parte de los amigos de nuestros respectivos pueblo, que nos enviaban pequeñas ayudas, pero la dirección Nacional y Provincial jamás. A su vez Faure Chomón intrigando y diciendo que el Frente del Escambray era del Directorio Revolucionario, confundía más a los dirigentes de otras organizaciones. A su vez los comunistas del P.S.P. sabían que los alzados del Escambray no profesaban las ideas estalinistas y es por ello que trazaron una línea de mentiras contra los guerrilleros de ese frente. El Frente demostró que a pesar de las intrigas de Fautino Pérez, Faure Chomón y Wilfredo Velázquez (alias El compañero José), el Segundo Frente de Guerra del Escambray se mantuvo activo y le facilitó a sus detractores ese macizo montañoso para que se fueran a cobijar allí”. Miguel García Delgado.

Un gran abrazo desde La Ciudad Luz,

Félix José Hernández.

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