JULIO ANTONIO MELLA

París, 6 de diciembre de 2015.

Querida Ofelia:

Te hago llegar este interesante artículo escrito por el periodista y poeta disidente cubano Yndamiro Restano. Me lo acaba de enviar desde Miami. Te pido que lo hagas circular entre amigos y familiares allá en nuestra querida San Cristóbal de La Habana, pues creo que como de costumbre, aporta ideas que nos hacen reflexionar.

“No se puede confundir el tribalismo con la política. Tanto la mentalidad autoritaria como la totalitaria, esta última es mucho peor, por supuesto. Pero, en fin, tanto una como la otra no hacen política sino tribalismo, es decir canibalismo político. Ambos sujetos patológicos, desde luego, practican el canibalismo político, la politofagia, la antropofagía, se empeñan en comerse al otro. Es imposible disentir y discrepar de los caníbales políticos. Para los caníbales políticos cada ser humano es un sujeto sospechoso que hay que aniquilar o neutralizar. Los caníbales, los antropófagos políticos, se hallan en posesión de la verdad porque en esas sociedades totalitarias todo está jerarquizado: La verdad viene de arriba, de los niveles superiores. Además, los partidos confesionales, donde militan los antropófagos políticos, son mafias cerradas de las que no se puede salir fácilmente. Quien mejor definió ese espíritu de complicidad fue el asesino a sueldo de Stalin, Vittorio Vidali, que durante una discusión con Julio Antonio Mella en México le espetó:

-Recuerda que de la Internacional se sale de dos maneras: o expulsado o muerto.

Por supuesto, ya Julio Antonio Mella estaba expulsado del Partido Comunista de Cuba y también del mexicano. También Armando Acosta, que era el jefe del comando estalinista que asesinó a Sandalio Junco en Sancti Spiritus, ejemplificó muy bien el canibalismo político cuando antes de matar a Sandalio le gritó: “Negro traidor” y acto seguido Acosta y sus caníbales asesinaron al líder político revolucionario cubano. Pero las palabras reales no existen para la mentalidad autoritaria y mucho menos para la totalitaria. Cuando Vd. habla con un antropófago político, se da cuenta que para el caníbal eso no fue un asesinato sino una tarea del Partido para el bien de todos. Es decir las palabras se engarzan una a otras y al final los malos eran Mella y Sandalio. Trampas del lenguaje cuando cae en manos de la personalidad totalitaria o autoritaria. Por supuesto, héroes humanistas como Mella y Sandalio le molestan tanto a unos como a otros. Finalmente, el delito de ambos revolucionarios cubanos fue criticar, después de visitar la desaparecida Unión Soviética, aquella forma de socialismo tribal que la vieja Rusia autoritaria y zarista estaba implantando.

La filosofía analítica nos enseña que en lo que se refiere a la vida de las personas las palabras significan eso mismo que están mencionando. Pues, nos puede pasar lo de aquel niño que dijo que el emperador estaba desnudo y lo reprimieron e investigaron y lo acusaron de simplón y estúpido. Ya que los súbditos del emperador empezaron a filosofar acerca de las ropas morales y otras cosas traídas por los pelos, para terminar condenando al niño que se atrevió a decir: El emperador está desnudo.

Esta aleccionadora historia de las ropas del emperador, se la escuché hace poco a un filósofo inglés, que lamentablemente no recuerdo su nombre. Aunque ya la conocía por el periodista Jaime Sarusky, quien me entregó la Pluma de Oro de la Libertad, en Washington. De cualquier manera, es muy peligroso confundir el canibalismo político con la política. El canibalismo político no es política: es antropofagía”. Yndamiro Restano

Un gran abrazo desde estas lejanas tierras allende los mares, cubiertas hoy por las nieves,

Félix José Hernández.

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