El viaje del presidente José Figueres a Cuba

París, 12 de septiembre de 2015.

Querida Ofelia:

Nuestro viejo y querido amigo Roger Redondo, ex combatiente del Escambray en los años cincuenta, contra el régimen de Fulgencio Batista, me hizo llegar desde Miami este testimonio suyo. Te lo envío, pues sé que te interesa y que lo haces circular allá en San Cristóbal de La Habana.

“En la tercera semana del mes de marzo de 1959, llegó a la Habana, Figueres. Al teniente Ricardo Curbelo lo nombraron asistente del ilustre visitante. El teniente tenía una edad mayor que el promedio de la mayoría de los soldados rebeldes, además de poseer una educación cercana a la universitaria.

Con su esfuerzo personal, Curbelo recibió instrucciones de que debía de llevar al visitante donde éste le pidiera, además de advertirle que Figueres “no estaba muy claro”, sin darle más detalles. Tenía que escribir cada noche lo que recordara de lo que Figueres expresara.

Curbelo no era mucho más joven que don Pepe, pero el astuto presidente, desde el primer encuentro con su anfitrión lo impresionó, pues de plano le dijo: ‘no se busque usted problema don Ricardo, que yo sé cuáles son sus obligaciones’. Y casi le repitió con las mismas palabras, lo que le habían dicho sus superiores sobre lo que tenía que hacer. Sólo tuvo que hacer un reporte, el que le dictó el propio presidente Figueres. Con un gesto le apuntó al techo, acto seguido le tomó por un brazo y ya afuera le dijo: ‘vamos a escribir su reporte, ni acá adentro ni en el coche se puede hablar’.

En un estadio se celebró ante de miles de ciudadanos cubanos y diplomáticos invitados el recibimiento al presidente de Costa Rica.

Figueres comenzó hablando sobre las dos grandes potencias mundiales: ‘ninguna es nuestra amiga pero con los gringos se puede dialogar y negociar, con los rusos se puede sólo obedecer’. No pudo seguir pues David Salvador, jefe de la central de trabajadores la (C.T.C.), le arrebató el micrófono, en forma irrespetuosa. Fidel Castro tomó la palabra y discrepó con el ilustre visitante, ‘que no sabíamos que tenía las piernas flojas’, y algo más sobre las cachuchas que hasta ese día simbolizaban la Revolución Tica. Menoscabando el simbolismo de las cachuchas. El acto era trasmitido en cadena por la televisión y la radio.

Lo que no sabía David Salvador en ese momento era que su cargo al frente de los sindicatos de trabajadores, también era una de las pantallas creadas para engañar al pueblo y a la opinión pública mundial. Ese cargo ya estaba destinado para Lázaro Peña, líder del partido comunista cubano, que contaba con el apoyo de la Unión Soviética. Desde unos días atrás, ya Lázaro despachaba como el “verdadero líder de los trabajadores” desde una oficina. David esta vez perdió frente a Goliat.

Al despedirse de Curbelo, antes de tomar el avión, don José Figueres le expresó: ‘Don Ricardo, la revolución tica es genuina, es nuestra, está basada en la libertad. Sin libertad nada es bueno. Las cachuchas son ticas. Las boinas negras que hay acá no son cubanas ¿Son una quinta columna?’

El teniente no pudo entender, de lo que le estaba hablando. El culto político tico, lo sabría mucho tiempo después”. Roger Redondo

Un gran abrazo desde la espléndida Ciudad Luz con gran cariño y simpatía,

Félix José Hernández.

Foto: Camilo Cienfuegos y José “Pepe” Figueres Presidente de Costa Rica. La Habana, enero de 1959.

Hispanista revivido.