Todavía falta, y eso que mentiras nos cuentan cantidad, que un soporte de noticias cualquiera nos diga que el presidente, la presidenta, su cuñado o cuñada, por causa y efecto de un embargo económico, han dejado de comer sin postre, o, lo que es peor, que hayan muerto de inanición, sean del país y de la tierra continental que sean

 

Por tanto, está más que sabido y experimentado que los embargos los paga, los sufre, la gente de la calle; y tal cobarde medida lleva de inmediato como corolario que es del todo inmoral que gentes que se sientan parte de la gente, no dispongan de la valentía suficiente para llamar a las cosas por su nombre, y les guste que a los países, por parte de los viejos prostáticos que rigen los recursos del mundo, se les practique tan nefasta medida del embargo económico, prohibida en la retorica de basurero que preside el gigantesco muladar que es la Organización de las Naciones Unidas… en el aplauso a los poderosos.

El hombre, que genéticamente transmite una mayor carga a sus herederos para construirlos encarados hacia el amor y la consolidación de la descendencia futura, nunca podrá, en el más lógico y elemental desarrollo de los derechos, considerar cualquier estado clerical casto, como algo fisiológico natural. Y en la filosofía más clara y simple en el que se lo quiera encuadrar, el hombre que no engendra, que no aporta una limosna de amor a la vida con la creación de un descendiente, no puede ser racimado en normalidad evolutiva alguna, y siempre será una peligrosa excepción que no tendrá nada de virtuosa ni virtuosismo piadoso alguno.

Que pueblos, que gentes de la calle se alegren y vomiten alharacas de alegría porque al país fulano lo están dejando como a perro del cortijo, nos está diciendo que la parte genética de mala leche, de cosas incomprensibles que trasmitimos de generación en generación, deberían ser asunto principal de estudio en los genetistas, porque del mismo modo que sabemos que hay cierta cantidad del mapa del genoma humano que nos da información sobre asuntos a trasmitir, aquellos puntos desconocidos, aunque a lo mejor ya se conocen, no son tan desconocidos, y no actúan sobre ellos porque no les interesa, como en el caso de las energías renovables, que nada le interesa a las petroleras parte cuantitativa mayor del sistema, sobre tales herencias a transmitir portadoras de la mala leche y de la inclinación al egoísmo y la violencia, atajarla dentro de toda una campaña de buena voluntad mundial.

Se sabe, es historia, lo que ocurrió es que, como creo que ya hemos enunciado en más de una ocasión, el clero vaticano, tan amante a pegarle fuego a todo lo que se ponga por delante contrario a sus intereses de chiringuito insaciable, le pegó fuego a los documentos cuando estábamos los humanos sacando los pies del tiesto, y la gente helénica, pioneros en casi todo lo bueno de la humanidad, se fueron contaminando sus herencias con las parcialidades romanas, bizantinas, indoeuropeas y semitas, y en vez de ir a mejor, empezaron con el mismo criterio actual, y si un medio de comunicación dice, por ejemplo que en Venezuela no hay papel higiénico para el trasero, el otro dice y abunda hasta con fotos, que tampoco lleva agua el Orinoco para poder refrescárselo.

Y así, los romanos, que a los treinta años, una edad muy avanzada en aquellos tiempos para la mujer y el hombre, las vestales ya podía salir de sus templos y desquitarse de la vigilia sexual a la que habían estado sometidas, llegaron los vaticanistas, trinitarios por aquello de no dejar en paro a ningún dios ni demiurgo, y dijeron que para ascetas ellos, y no a los treinta años, célibes para toda la vida dispusieron que se quedaran las mujeres llamadas monjas, porque lo de vestal sonaba o suena como a belleza carnal, y toda forma de belleza, en muchas cargas genéticas dispuestas para la herencia, parece que es algo malo.

Tenía que haber una unanimidad decidida y manifiesta por un principio elemental de lógica, que ninguna persona con sentimientos, que ningún medio de comunicación aunque le vaya en ello su subvención, aplauda la canallada conocida y sabida de decirle a la gente de cualquier país que las van a pasar canutas porque sus jefes, sus mandos, no se llevan nada bien con el sistema y los prostáticos que los rigen, o porque, ahí les suele doler, les obligan, si no a pagar todo lo que se llevan de los recursos de los países, sí que paguen una parte esas empresas trasnacionales, que nos son tan ajenas, son tan de otro mundo, que un día de estos nos pueden meter en un conflicto nuclear y las muy impersonales, porque decirles gilipollas está feo, no es correcto, van a volar junto a todos nosotros por culpita de su avarienta forma de recaudar imperialista, al estilo más viejo y decrépito de cuando Madrid estuvo barajando para Las Indias la posibilidad de la castración juntamente con el bautismo.

Salud y Felicidad. Juan Eladio Palmis.

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