Fuente del Moro, Plaza Navona, Roma.
Fuente del Moro, Plaza Navona, Roma.

París, 17 de junio de 2016.

Querida Ofelia:

El martes 19 de abril, bajo un cielo parcialmente nublado, con marejadilla y  +19°c, la navegación continuó con ruta hacia levante por el Mar Tirreno con dirección a Civitavecchia. El ingreso al puerto fue a las 8 a.m. y el amarre alrededor de las 9 a.m.

Las primeras noticias de Civitavecchia se refieren a Centocelle (Centumcellae), antiquísimo poblado que era prácticamente una especie de puerto para Etruria, pero también un lugar con un gran  tráfico comercial más que floreciente. No sólo: en sus anales, el joven Plinio hace referencia claramente a Centocelle como a la localidad en la que se celebró un concilio de paz organizado por el emperador Trajano.

Centocelle no es más que la definición de las viviendas de este poblado, que asemejaban a muchas colmenas con pequeñas y numerosísimas estancias o, también, a las minúsculas bahías que interrumpían la costa y que permitían el acceso y la salida de los barcos. Precisamente por ello (se trataba una zona resguardada pero de difícil acceso al mar), Trajano hizo construir allí su villa más bella: fue él quien inició las obras del puerto, cuya estructura fundamental ha permanecido idéntica hasta nuestros días.

Civitavecchia se hizo cargo de la gestión de la mayor parte del tráfico marítimo destinado a Roma, ya que el puerto de Ostia, en la desembocadura del Tíber, se reveló insuficiente para este objetivo. La primera descripción del puerto es atribuible precisamente a Plinio, quien describe los muelles y la vista de la villa de Trajano. La forma, muy particular, del puerto se le atribuye al arquitecto Apollodoro, el que decoró su estructura original con relieves y estatuas.

Al decaer el imperio romano, Civitavecchia no perdió ciertamente su importancia marítima, es más, en pocos siglos se confirmó como el primer puerto del Tirreno, contendiendo esta supremacía a Pisa y atrayendo la atención de los piratas turcos.

El puerto, a pesar de haber sido continuamente adaptado y readaptado, no cambió su estructura sustancial, que siguió siendo la de la época romana. Hoy en día, Civitavecchia es un puerto decididamente moderno y dinámico, dedicado al tráfico ligero y al tránsito de pasajeros hacia las islas tirrénicas, pero sigue manteniendo la estructura original del puerto romano. Punto de escala privilegiado para realizar una parada entre los maravillosos recuerdos históricos de las civilizaciones romanas y etruscas, cuenta con un centro histórico y con un poblado medieval decididamente preciado y bien conservado.

De Civitavecchia son famosos los: “Bucatini all’amatriciana”, pasta con tomate, tocino, cebolla y queso Pecorino; los  “Spaghetti alla Carbonara”, pasta con huevo batido, tocino y queso Pecorino; los “Saltimbocca alla Romana”, carne de ternera con tocino y salvia. Como postres: la “Costrada de requesón” y el  “Tiramisù” (tarta cremosa con sabor de café).

Mayra y Gelsys optaron por la excursión con guía, pues era la única forma de poder visitar La Basílica de San Pedro, La Capilla Sixtina y Los Museos Vaticanos sin hacer la cola. Nosotros tuvimos una guía llamada Roberta Carlucci, que dio una excelente explicación durante la hora de recorrido para llegar hasta la espléndida Ciudad Eterna.

Nuestra Amiga del Alma Tayde, fue con nosotros seis en una excursión que comprendía sólo la ida y vuelta desde el puerto hasta Roma. El ómnibus nos dejó en el Teatro Marcello y desde allí hicimos un recorrido por lugares que tantas veces hemos visitado y de los que ya te he contando con lujo de detalles en numerosas cartas. Subimos a la Colina del Capitolio para que los niños vieran la estatua de Marco Aurelio y la columna con la loba con Rómulo y Remo mamando de ella. Subimos hasta la Tumba del Soldado Desconocido en el espectacular Vittoriano, frente a la Piazza Venezia, en donde vimos el celebérrimo balcón desde el cual Il Duce hablaba a las hordas fascistas enardecidas. En un café de la plaza tomamos un delicioso capuchino. Bajamos por la Vía del Corso hasta las Fuentes de Trevi, las cuales fueron restauradas recientemente. Lógicamente lanzamos de espaldas con la mano derecha sobre el hombro izquierdo una monedita para pedir un deseo secreto y otra para poder volver a Roma, según indica la tradición – aparentemente funciona, pues hemos estado 22 veces una semana y tres veces un día en la Ciudad Eterna y nunca hemos dejado de ir a tirar las dos moneditas.

Hicimos una pausa en una pizzería de la Piazza San Ignazio. Aunque las “pizze” estaban muy buenas, en ningún lugar de Italia logran hacerlas tan deliciosas como en Nápoles. Continuamos a la Iglesia de Santa María Sopra Minerva, donde vimos las tumbas de Santa Victoria y de Caterina de Siena, así como el famoso Cristo de Michelangelo. En el Panteón pudimos admirar bajo la hermosa cúpula, las tumbas de los reyes de Italia y la del gran Raffaello.

Fuimos a admirar las tres espectaculares fuentes – la del Moro, la de Neptuno y la de los Ríos- en la bellísima Piazza Navona, una de las más célebres del mundo.

Nuestro recorrido nos llevó hasta el majestuoso Coliseo y al  Arco de Constantino. Tayde y yo regresamos en taxi al Teatro Marcello, mientras que los demás regresaron a pie pasando por Los Foros Imperiales.

Mientras esperábamos, tomamos un café y comimos un pastel cada uno en un café, sentados en una mesita en la acera. Cuando la camarera me dijo oralmente la cuenta, me pareció el precio exagerado, le pagué pero le pedí el ticket de la caja. Me lo trajo y… equivalía a la mitad de lo que había pagado. Le hice la observación y ésta furiosa, regresó y me lanzó el ticket sobre la mesa- cayó dentro de un vaso- como si fuera una aventajada jugadora de baloncesto profesional marcando una canasta.

Nos encontramos con la Sra. de la cual ya te escribí, la que había comprador una botella de vodka como souvenir de Málaga. Nos contó que se había perdido en el interior de la Basílica de San Pedro y que se había asustado mucho, que no había encontrado al San Pedro de bronce sentado para tocarle el pie, que en lugar de entrar por La Puerta Santa para obtener el perdón de todos sus pecados, había salido por ella, por lo cual ahora no sabía si estaba limpia de pecados o no. Le respondí que debía preguntárselo a un cura. Además estaba muy contenta porque había visto la tumba de Juan Pablo II en la cripta, pero no había encontrado la de Benedicto XVI. Le recordé que ese papa aún no ha sido llamado por el Señor, que sólo había renunciado por problemas de salud. Por último nos mostró muy feliz el souvenir de Roma que había comprador para su hijo residente en Miami… ¡Una botella de Bacardí!

A las 7 p.m. el barco continuó su viaje hacia el puerto de Savona. Tomó inicialmente ruta noreste y una vez que dejó a babor las islas de Giannutri y  de Giglio (tristemente célebre desde que el Costa Concordia naufragó en sus arrecifes), alrededor de las 10 p.m  prosiguió la navegación hacia el Canal de Córcega.

Cenamos en el elegante Ristorante Costa Club, en el puente once, gracias a la invitación que tan amablemente nos hizo el capitán Paolo Fusarini. Éramos ocho: mi esposa, nuestro hijo, su esposa, nuestros dos nietos, nuestras Amigas del Alma Gelsys y Mayra. Fue una gran cena, una experiencia en la que la tradición de la cocina italiana se fundió con la innovación para deleitar nuestros sentidos con una sensación única de sabores de vanguardia.

Te reproduzco el Menú:

 Entrantes

Langostinos Jumbo con salsa cóctel

Ensalada César con bogavante servida con queso Grana Padano y picatostes a las hierbas

Carne curada con queso pecorino y piñones en aceite de oliva al perfume de limón y ajo

Jamón Ibérico Pata Negra acompañado de pan tostado con tomatitos

Lechuga Iceberg con aliño al Roquefort y beicon crujiente

Ensalada de queso provolone, con huevo cocido, espárragos verdes y cebolleta

Pastas

Pasta Garganelli con almejas, limón y pesto al pistacho

Pasta Spaghettoni “Carbonara” con verduras frescas

Risotto con peras, queso de oveja y pimienta negra

Platos Principales

(Elija la salsa y la guarnición que prefiera)

Langostinos a la plancha

Lubina entera al horno en costra de sal marina                                                                                                             

Corazón de filete de salmón con salsa de naranja y hierbas

Entrecot de carne Piemontés a la parrilla                                                                                  

Chuletillas de cordero con romero fresco

Chuletillas de ternera

“Surf & Turk”. Filete de lomo de carne y langostinos tigres

Pastel de setas silvestres y castañas en crosta de puré de patata

 Salsas

Aioli, mayonesa a la albahaca, a la menta, salsa al ajo

Bordelesa, a la pimienta verde, de setas Porcini, Bernese

 Guarniciones

Patata en camisa con crema agria y cebollino

Patatas fritas caseras

Champiñones salteados

Espinacas con mantequilla

Brócolis con anchoas

Espárragos con queso parmesano

 Postres

Torta Caprese servida con salsa Bailey’s

Pastel de manzana y almendras con salsa de vainilla

Torta de queso Nueva York con compota de fresas

Cannolo Siciliano con crema de pistacho

 Plato de fruta de temporada

Degustación de postres (Una selección de nuestros postres)

Tabla de quesos con crackers, fruta, miel y mermelada

Puedes ver todas las fotos de nuestro viaje de doce días en el Costa Mágica en los “Albumes” de mi página de Facebook.

Esa noche el Teatro Urbino ofreció el espectáculo del ventrículo Samuel Barletti,  ganador del “Italia’s Got Talent 2013”.

Gelsys estaba muy preocupada, pues en su camarote se encontraba la maleta de regalos que haba llevado de Miami para su hijo y nietos. Recuerda que te conté que se la habían robado a la salida de la aduana en el puerto de Tenerife, pero que la policía había logrado recuperarla y devolverla al barco. Ahora al final del viaje, en el correo de Savona no había caja de ese tamaño, para que ella pudiera introducirla o vaciarla y enviársela a su hijo a la isla de Lanzarote. Tampoco lo logró al llegar en el correo del aeropuerto de Génova. Le dijeron que fuera al Correo Central de Génova Tomó un taxi y para allá fue, pero allí tampoco había cajas de ese tamaño. No tuvo más remedio que regresar con la maleta a Miami vía Roma. Tuvo que pagar 90 euros a Alitalia por el sobrepeso. En Miami al fin la pudo vaciar, meter todo en una caja y enviarlo a las Islas Canarias. Pero se equivocó en el nombre de la calle al poner la dirección de su hijo. Éste al ver que pasaban dos semanas y no la recibía, se informó en el Correo y ya estaban a punto de devolverla a Miami. Esta es la triste y  verdadera historia de una maleta de regalos que viajó desde Miami a: París, Génova, Savona, Marsella, Málaga, Tenerife, Funchal (Isla Madeira), Gibraltar, Civitavecchia (Roma), Savona, Génova, Roma, Miami y Lanzarote, pero que estuvo a punto de ser devuelta a Miami.

Mañana te contaré nuestro último día de este hermoso crucero, en el cual mi familia tuvo la suerte de estar acompañada por tres encantadoras y queridas damas: Gelsys, Tayde y Mayra.

Un gran abrazo desde La Ciudad Luz,

Félix José Hernández.

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