En Gibraltar con el Costa Mágica

Gibraltar
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París, 10 de junio de 2016.

Querida Ofelia:

Nuestra  navegación por el Océano Atlántico finalizó sobre las 3 a.m. del domingo 17 de abril, cuando transitamos de nuevo por el Estrecho de Gibraltar y entramos al Mar Mediterráneo. Durante unas dos horas se pudieron admirar de nuevo las costas de España y Marruecos a la vez, al norte y al sur respectivamente hasta el momento en el que nos adentremos en la bahía donde se sitúa el puerto de Gibraltar. Bajamos del Costa a las 8 a.m., bajo un cielo parcialmente nublado y con +18° c.

Las columnas de Hércules, fue el final del mundo conocido durante siglos. Siempre han sido un poco dantescas las descripciones de este estrecho que separa Europa de África y cuya definición, con el paso de los siglos, ha cambiado radicalmente.

Desde «final» del mundo conocido hasta «inicio» del mundo por descubrir; es decir, de inseguridad a curiosidad. Gibraltar, en realidad, representa un extraordinario nudo estratégico para la vieja Europa y la viejísima corona británica, la cual ha querido mantener su liderazgo en este pequeño “pañuelo” de poco más de 6 kilómetros cuadrados, tan importantes para el control del estrecho y, sobre todo, de la entrada del Mediterráneo.

Obviamente, en Gibraltar, que en la actualidad cuenta con poco más de 30 000 habitantes, todos ellos dedicados al floreciente comercio y al turismo, se siente aún fuertemente la influencia inglesa, pero como ocurre con todos los puertos con una alta densidad de tráficos que se respeten, su población es muy variada y revela una mayoría española con numerosas presencias de origen genovés, marroquí, maltés y árabe.

La lengua oficial es, obviamente, el inglés, y el dialecto es una especie de  español muy extraño, hablado por la gente común, porque está influenciado por  los diferentes componentes culturales y geográficos de la ciudad.

Confirmando esta variedad de estilos y culturas, su nombre deriva del árabe: Gibal al Tariq  que significa Monte de Tariq. Su «bautismo» se remonta al año 711, a la época de la primera dominación sarracena en España, y también son árabes los orígenes mismos de la ciudad fortificada: sobre los restos destruidos de dicha ciudad fortificada, los castellanos construyeron una ulterior fortaleza, por la que se enfrentaron españoles y árabes hasta el año 1704, cuando, al final, la que se impuso sobre los dos litigantes fue su Majestad Británica, que se hizo con el protectorado de Gibraltar, enviando a un  almirante, primero, y a un gobernador, después, para que la administrara.

Las relaciones entre Inglaterra y España no han sido siempre excelentes: sobre todo, el gobierno del Generalísimo Franco hizo mucho por anexionar Gibraltar a sus propias fronteras, llegándose a rozar el incidente diplomático cuando Londres y Madrid decidieron cerrarse recíprocamente las líneas de las respectivas fronteras.

En el transcurso de las dos guerras mundiales, Gibraltar sirvió de base naval. La vertiente occidental abriga el puerto comercial y militar y la ciudad, que extiende, a lo largo de la Roca, sus calles con casas de estilo inglés y español, sus pubs y sus tiendas con letreros típicamente británicos. También encontramos reminiscencias del estilo árabe, principalmente en la catedral que tiene la planta de una mezquita.

En 1967, Gran Bretaña se vio apoyada por el referéndum en el que ganaron los ciudadanos que deseaban mantener su pertenencia a Inglaterra. Una ciudad tan importante estratégicamente no puede no tener una significativa fortaleza: el Castillo Morisco, cuya torre domina toda la ciudad, parece ser que fue construido en el año 750 por los árabes, pero su forma actual revela las influencias del siglo XVI. Las murallas en la actualidad están bien conservadas. Son espléndidas también las Cuevas de San Miguel, cuyas geometrías son de las más espectaculares de Europa. Refugio antiaéreo, hospital y hoy teatro, las cuevas y las cercanas galerías son fascinantes aún en nuestros días por su disposición, que demuestra cómo Gibraltar ha vivido desde siempre bajo la pesadilla de la invasión y de la enemistad de los países cercanos.

La moneda en circulación es la libra esterlina, pero el euro es aceptado en todos los comercios. Los precios son tan altos como los de Londres. El paro es del 3 % de la población. Los pobres viven en modernos inmuebles para personas de bajos recursos, como nos explicó el simpático guía: -Yo mismo vivo en uno de esos inmuebles– añadió. –Claro, gracias a los impuestos que pagan los ricos– agregó una señora. Pero el joven guía no respondió.

Desde Gibraltar pudimos ver la frontera con España, que se extiende paralela a la pista del aeropuerto, la cual es cruzada por una carretera que lleva a la aduana en donde comienza la ciudad española de La Línea.

También se observan los Montes Atlas, pues las costas africanas se encuentran a sólo 14 kilómetros al sur  y la ciudad española de Algeciras  al oeste. Los árabes la ocuparon del 711 al 1344 y la llamaron Al Djezirah -la isla- por la isla verde que hogaño está unida a la tierra firme. Enclavada en el fondo de la bahía de su nombre, Algeciras vigila el Estrecho de Gibraltar. Debido a sus enlaces diarios con Ceuta y Tánger es el primer puerto español de viajeros, con más de 3,5 millones anuales.

Se puede subir al Peñón en teleférico o en cocheLa carretera  conduce a la bella gruta de Michael’s Cave. Desde allí se puede llegar a la cima a pie  para contemplar vistas de las dos vertientes del Peñón y de las costas españolas y marroquíes. Siguiendo la carretera se pasa por Alpes’Den, que es donde viven en libertad los famosos monos de Gibraltar.

La Capilla de Nuestra Señora de Europa está situada en el extremo sur del  Peñón. Ese santuario originalmente era una mezquita que los cristianos convirtieron en capilla en 1462. Hay un pequeño museo dentro de esta capilla que presenta su larga historia.

La Mezquita es un hermoso ejemplo de arquitectura. Su construcción fue sufragada por el rey Fahad Abdul Aziz de Arabia Saudí y finalizada en el año 1997.

El Faro de Gibraltar es el único faro administrado por Trinity House situado fuera del Reino Unido y data del año 1841.

Visitamos el monumento dedicado al General Ladislao Sikorski, comandante en jefe de la armada polaca y primer ministro de Polonia en el exilio, que perdió la vida en un accidente aéreo. El monumento se encuentra  en  la Punta de Europa, próximo al faro y a la batería de Harding desde el 4 de julio de 2013, coincidiendo con el 70 aniversario del avión B – 24 que se estrelló, y la trágica muerte de este héroe de la Segunda Guerra Mundial.

Fue en ese lugar precisamente donde comenté con mi familia que había visto por el noticiero de la televisión italiana antes de abandonar el camarote, que se calculaba en más de 400, las personas muertas la noche anterior cuando desde Egipto, trataban de llegar a las costas de Sicilia. Había dos parejas cerca de nosotros que hablaban español con acento latinoamericano, uno de los dos hombres se dirigió a mí y me dijo:

-Seguramente ahí venían una pila de terroristas.

Le respondí: –¿Pero se da usted cuenta de lo que está diciendo? ¡Seguramente habrán muerto muchos niños!

-Nosotros cuando construyamos el muro, vamos a expulsar a todos los “indio” y no podrán entrar más y habrá trabajo para los americanos. La culpa de todo aquí en Europa la tiene Angela Mérkel, ésa era una comunista de la R.D.A. y ahora es el Caballo de Troya, dejando a entrar a una masa enorme de mus… que van a destruir a Europa-replicó.

– No comparto su opinión sobre los “indios” ni sobre la Sra. Mérkel ni sobre nada de lo que Vd. ha dicho. Además en los EE.UU. viven los amerindios, que son los primeros americanos, el resto de la población tiene a inmigrantes entre sus antepasados.- exclamé.

– ¡Si los ingleses hubieran hecho como los españoles y los hubieran matado a todos, ahora no vivirían del descaro sin pagar impuestos! Y tú… ¿Dónde vives?-Osó tutearme sin yo autorizarlo.

– En París.

-Pues en Francia lo que hace falta es un Trump para que limpie a ese país de mus… Allí lo que hay que hacer es quitarle todas las ayudas a los descarados que se hacen los pobres y…¡Qué trabajen! ¡Qué sepan lo que es bueno!- exclamó.  –Los franceses son insoportables– agregó.

Mire Vd., mi hijo, su esposa y mis dos nietos son franceses y no estimo que sean insoportables, como sí le puedo asegurar que es usted.

Mi nuera se mantenía en silencio, sólo en su rostro se podía ver el asombro. Mi esposa estaba horrorizada ante el xenófobo. Ella estaba hablando con las dos señoras. Una de ellas les dijo el nombre del barco en el que hacían el crucero, que por suerte no era el nuestro, pues no creo que hubiera soportado otra conversación con aquel xenófobo ignorante. Simplemente le dije como despedida: -Usted es un abyecto personaje. Constato que acaba de salir del ghetto en que vive, espero que pueda aprender algo de tolerancia en su viaje por Europa. Di media vuelta y me dirigí hacia el autobús de nuestra excursión.

Te puedo asegurar que mi cólera era tan grande ante aquel salvaje, que tenía ganas de romperle el hocico. Una de mis amigas me dijo después que se dio cuenta de que me temblaba el labio mientras escuchaba al energúmeno. Compadezco a su esposa, pues aparentemente, al no participar, puedo imaginar que quizás no piense como él.

Sólo al día siguiente mi esposa me contó las barbaridades racistas que le habían dicho las dos señoras, mientras yo discutía con el marido de una de ellas. Te lo contaré mañana.

Regresamos al Costa Mágica. Era “La Noche Elegante de Máscaras”. Mi nieta quiso una de encaje blanco, pero mi nieto se hizo él mismo una con un pedazo de cartón, el cual dibujó.

Tuvimos una cena con especialidades de la cocina de Apulia en el Ristorante Costa Smeralda.

Lentamente, el hombre cruza el campo buscando un poco Prehistoria, Magna Grecia, Barroco, Renacimiento, Apulia es realmente una tierra en plural.

Y después, mar y más mar, que se pierde en el infinito, en esta punta extrema de tierra que se extiende hacia el sur, dividiendo el mar Jónico, sereno y cristalino del mar Adriático, surcado por las rutas de antiguos pueblos. Tierra al final del mundo, como la llamaban antiguamente, que separa Oriente de Occidente, en donde la paleta del pintor se completa con todos los matices del azul oscuro al azul claro. Playas de arena y de roca en donde el aroma de los jardines con flores se mezcla con el salobre.

En la mesa hay tres pilares de la cocina pobre de Apulia: el trigo duro, las verduras y el aceite de oliva, que encontramos en todos los platos como en la sopa de espelta y ternera, en las imprescindibles orecchiette con grelos, en los strozzapreti con salchicha y en el pulpo en salsa –éste último fue nuestro plato-.

Recuerdo a las mujeres golpeando el pulpo en las rocas para romper las fibras resistentes y que así  quede blando al cocerlo, después lo enjuagan en el mar y yo, como si fuese un  niño, las miraba encantado.

El pulpo en salsa exalta su sabor cuando se une al aceite, los tomates y el vino blanco y llega a la mesa como un plato de sabor irresistible que recuerda el dulce salado del mar de Apulia.

Es espectáculo del Teatro Urbino fue esa noche “Radio” con los cantantes Valentina Spaletta & Andrea Carli  y el grupo de bailarines del Costa Mágica.

Mientras navegábamos hacia el puerto italiano de Civitavecchia, desde el puente diez observaba el mar y pensaba en cuántos seres humanos estarían en aquellos momentos tratando de huir en pateras de las guerras y de la hambruna, hacia las costas europeas.

Mañana continuaré contándote nuestro bello viaje del mes pasado.

Un gran abrazo desde La Ciudad Luz,

Félix José Hernández.