En Split y Trogir con el Costa Mediterránea

Catedral de San Doimo, Split, Croacia, octubre de 2016.

París, 23 de noviembre de 2016.

Querida Ofelia

A las 6 y 30 a.m. del domingo 23 de octubre de 2016, iniciamos la navegación entre  numerosas islas e islotes que caracterizan la costa Croata y continuamos navegando hacia Split. A las 8 y 15 a.m.  embarcó el práctico del puerto que  guió la maniobra de atraque.

El nombre de la ciudad de Split tiene su origen  en la ginestra spinosa, un arbusto muy común en la región, que en griego antiguo venía denominado como Aspalathos. Bajo el imperio romano la ciudad se llamó Spalatum, Spalatro en lengua dalmática, mientras que en lengua eslovena se convirtió en Split.

El nacimiento de Split se atribuye al emperador Diocleciano, que entre el 295 y el 305 después de Cristo hizo construir un palacio en el cual retirarse tras dejar el trono de Roma. De aquel palacio quedan imponentes restos, hoy integrados en la ciudad moderna y fácilmente reconocibles. Split hogaño se presenta como importante centro económico y cultural.

La moneda es la  kuna croata (un euro = 7,5 kunas), pero aceptan los euros en todos los comercios.

Hemos estado varias veces en Croacia, la primera vez fue en el 2003 y por todas partes se veían aún las huellas de la reciente guerra contra el ejército de Serbia y sus aliados de Montenegro. Ahora encontramos que ya lo han restaurado todo.

En el 2003 estuvimos todo un día en  el Parque Nacional de Krka.  Para llegar hasta él, pasamos  por un típico paisaje kárstico, entre altiplanos calcáreos surcados por profundos cañones.  El  Parque Nacional es una zona protegida de aproximadamente 14 hectáreas de terreno que toma el nombre del río que la atraviesa. En el parque pudimos contemplar con natural emoción las bellas cascadas. En él  viven cerca de 400 especies de animales, muchas de ellas nativas, como el salmón del Adriático. En esta zona protegida, la interacción entre el agua y la roca calcárea ha formado barreras de toba y siete cascadas de travertino, de las cuales la última, llamada SkradinskiBuk, es la más grande y la más conocida, con sus 400 metros de ancho y 46 de altura. En este tramo del río se construyó un sendero  que penetra en el bosque, a lo largo del cual se han recuperado y se han puesto nuevamente en marcha los antiguos molinos de agua. En los senderos, por encima y por debajo de las cascadas, existen innumerables puntos panorámicos. Visitamos algunos molinos  y el  museo etnográfico, que expone antiguos asentamientos humanos en el parque, como las cuevas neolíticas.

Partimos del barco a las 9 y 15 a.m. en un cómodo autocar para  la excursión que nos llevaría a Trogir y Split. Fue  un viaje por el tiempo entre murallas romanas, palacios medievales e imponentes fortificaciones, en dos ciudades llenas de historia.

Empezó con la visita a la ciudad medieval de Trogir, situada en una isla unida a tierra firme por un pequeño puente. Fue fundada en el siglo III antes de Cristo por colonos griegos, que le dieron el nombre de Tragurion, o “isla de las cabras”.

En primer lugar nos adentramos en el recinto amurallado, ampliado varias veces a lo largo de los siglos, y atravesamos las características callejuelas flanqueadas por casas de piedra, palacios, iglesias y monasterios. A continuación llegamos a la Catedral de San Lorenzo, cuya construcción requirió cuatro siglos de obras. La fachada principal, realizada por el arquitecto local Radovan y finalizada en 1240, está considerada una auténtica obra maestra del arte medieval. El campanario, del siglo XIV, tiene una altura de 47 metros y presenta tres estilos arquitectónicos distintos.  Desde 1997, Trogir está bajo la protección de la UNESCO.

Seguidamente, nos dirigimos en el autocar a Split, donde tuvimos una visita guiada del Palacio de Diocleciano. Este imponente conjunto arquitectónico, situado en pleno corazón de la ciudad vieja, se levanta exactamente en el lugar en el que, en la antigüedad, se encontraba el palacio construido en el siglo IV por el famoso emperador romano, y al que se retiró después de abdicar.

Tras la destrucción de la ciudad de Salona en el siglo VII, los refugiados ocuparon el palacio fortificado, marcando así el inicio de la actual ciudad de Split, cuyos antiquísimos orígenes se remontan a la colonia griega del siglo IV antes de Cristo. Nuestra visita prosiguió con la Catedral de San Doimo consagrada al santo patrón de la ciudad, que ocupa lo que antaño fue el mausoleo de Diocleciano. Su interior conserva todavía una gran parte de la decoración original, incluida una columnata de elegantes columnas corintias.

Visitamos  el famoso Tesoro de la Catedral, que conserva una notable colección de objetos, pinturas y manuscritos, y que custodia también las reliquias del santo.

Nuestra última etapa fue el Templo de Júpiter, originariamente situado delante de la actual catedral, más allá del peristilo (la plaza cuadrada que llevaba a las estancias reales). El de Júpiter es el único de los tres templos presentes en el palacio original de Diocleciano que se ha conservado hasta hoy, aunque transformado en baptisterio. La fachada del templo ha sido reformada numerosas veces a lo largo de sus muchos siglos de vida.

Regresamos al barco en bicitaxis. Tuvimos un excelente almuerzo típico del Lazio en el Ristorante Medusa. Los del Lazio son  platos sencillos de campesinos.

Lento, el hombre cruza el campo buscando un poco  de descanso, el agua fresca de la fuente que calme su sed. La actitud del cuerpo y los movimientos de las
piernas revelan una especie de atávica indolencia, como si el desencanto de quien ha visto de todo y ha dominado el mundo se hubiera transmitido desde los
orgullosos guerreros antiguos a los actuales habitantes de esta región, fundamentalmente agrícola y ganadera.

Los productos de la tierra están influenciados por su proximidad con el sur: las ensaladas, como la escarola y la achicoria, a menudo se saltean con ajo y aceite en
la sartén. Después las legumbres como: alubias, garbanzos, almortas y habas que proporcionan la base de proteínas y las alcachofas romanas, más esféricas y
sin espinas respecto a las de Cerdeña y Liguria.

Sabores que se encuentran en los platos propuestos, como en los bucatini del campesino, en las alcachofas a hongo, en la sopa de habas, queso de oveja y
menudillos de pollo. Todas ellas recetas esenciales que nacen del uso de
pocos ingredientes y simples maneras de cocinar.

Nos deleitamos con una exquisita  sopa de habas, queso de oveja
y menudillos de pollo.  Es un plato típico de la cocina campesina porque
contiene las proteínas vegetales, las proteínas animales y la fuerza del queso. Un plato sustancioso y ligero compuesto por materias primas pobres pero
que nos sorprendió con su delicado sabor, entre el amargo de las habas y de los menudillos de pollo y el dulce y delicado sabor de la leche del queso de oveja
fresco que se derrite con el calor de la sopa.

Toda la tarde hubo actividades recreativas a bordo: bailes de grupos, lecciones de Cha cha cha, karaoke, bingo etc.

A las 6 p.m. el Costa Mediterranea zarpó rumbo a Kotor, pero dos horas más tarde el capitán anunció que el barco regresaba a Split a causa de una persona  que necesitaba ser hospitalizado. Lo cual no provocó que llegáramos tarde a la próxima escala, pues se recuperó el tiempo durante la madrugada.

El Casino y la galería de tiendas abrieron en cuanto zarpó el barco, hubo grandes descuentos, hasta de -75% en el precio de los relojes: Lamborghini, Tissot, Invicta, Guess, Stuhling, Fossil, Casio y Citizen.

Aunque teníamos conexión Internet  y  tv con numerosos canales internacionales en el camarote, aproveché para recibir cada día en papel el periódico madrileño El País y el francés Le Monde. El Hospitality Service Desk ofrecía la posibilidad de escoger entre más de 200 periódicos, para recibirlos cotidianamente.

Mientras esperaba detrás de cuatro personas para ser atendido por una de las gentiles empleadas de la recepción, un señor alemán de unos cincuenta años se fue a colar descaradamente, me le acerqué y lo envié al final de la fila, lo cual no apreció. Poco después lo escuché dirigirse insolentemente a un camarero del bar del Atrium en inglés y decirle: “Me voy a sentar en esa mesa… ¡Te doy tres minutos para que me atiendas!”  Pobre hombre, parece que él creía que estábamos en una época, por suerte ya lejana.

La cena fue como el almuerzo, con platos típicos del Lazio, esa  tierra a la que llegaron los barcos de Enea, donde Rómulo trazó el legendario surco  cuadrado desde el cual creció la urbe, desde  donde los legionarios partieron a conquistar el mundo y donde nació el derecho que establecía lo que era justo y lo que iba en contra de la vida común. En este plácido campo, cuyas energías
convergen en Roma, la caput mundi, pacen tranquilas las ovejas con cuya leche se elabora el fantástico queso romano.

Se trata de una tierra rica, fruto de siglos de historia que no han alterado los ritmos del campesino y del pastor, los cuales se aprecian en los platos de la tradición pobre, como la sopa de endivia, cebada y almortas, o el rabo de buey alla vaccinara”, pero los rigatoni alla Gricia” (plato de pasta con tocino de carrillada de cerdo) son la especialidad que transmite en un bocado todo el
espíritu romano.

A  las 9 y 3 p.m. asistimos al espectáculo del Teatro Osiris  “Beat the Rhythm!” con los bailarines del Costa Mediterránea y los cantantes Daisy y Matthew. Toda la noche hubo música, bailes y fiestas en las diferentes salas del barco: “Swing, Fox Trot, Boggie Boggie y Rock’n Roll” en el Grand Bar; “Especial Country Music” en el Salone Isolabella; “Fiesta Latina” en el Atrium; “Rhythm and Blues” en el Bar Talia; “Non solo Bossa” en el Salone Dionisio; etc.

Mañana te contaré sobre el día transcurrido  en Kotor.

Te quiere siempre,

Félix José Hernández.