Una de las últimas veces que estuve en Miami, no hace mucho, me encontré por azar con un viejo conocido. Él me reconoció a mi, yo no a él. He borrado casi todas las caras que dejé en los Emiratos Insulares Shitholes de Cagonia Esclavizada y Enardecida.
-Zoé Valdéssss -dijo con ese insolente tonito de los cagonios.
-¿Y tú quién eres? -Y es que p’a insolente yo.
Ahí soltó toda la historia del tabaco (y yo haciéndome pipi), entonces en un esfuerzo descomunal, y recogiéndome las dos tetas encima de los brazos cruzados (gesto de probable voladura, por no decir empingue) pude recordar por fin de quién se trataba.
-¿Qué haces en Miami? -preguntó como si yo no pudiera hallarme en Miami.
-De paseo -respondí agria.
-¿Pero tú no vives en Francia?
-Sí, pero también me paseo por el mundo. De vez en cuando caigo en Miami. ¿Por?
-No, por nada… Yo trabajo aquí -me dijo sin que yo se lo preguntara.
-Mira qué bien -ya con el chorrito en la punta-, qué bueno que pudiste largarte del infierno.
-Nooooo. Yo trabajo aquí dos o tres días a la semana. Vivo allá, aquello está superestelar -qué mal me cae esa palabreja-. No vivo aquí en Miami ni a mata’o. Todas las semanas viajo para acá porque no me queda más remedio, cumplo con mi trabajo y regreso a mi casa en La Habana. Aquello está buenísimo, ahora es cuando mejor está. Y con los 5 mil que gano aquí mensualmente me alcanza y me sobra. Soy casi rico…
Le di un revirón de ojo que todavía me duelen la niña y el lagrimal. Ahí lo dejé, subí corriendo por aquellas escaleras antes que se me soltara la mano en un gaznatón y le meara el zapato.
Todo esto lo cuento con una rabia tremenda, porque me acabo de enterar que dos personas, a las que aprecio y admiro por su alto nivel profesional y su talento, las acaban de despedir de sus trabajos, en los medios de comunicación de Miami. Mientras tanto, a este mediocre le dan todas las facilidades de trabajar -según me enteré después, precisamente porque vive en Cuba-, y le permiten llevarse el dinero con el que alimenta a la tiranía. No creo que sea el único.
Quéajcotú. Foquépete. Lo que trajo el bajel.
Zoé Valdés.
Lenguaechucho y Blúme’hierro.

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