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Foto: Jesús Díaz Loyola con Manuel Álvarez, en el hogar del asturiano en Caibarién, 1982.

Madrid, 18 de enero de 2015.

Querida Ofelia:

Mi interés por poder conocer personalmente a Jesús después de haber leído su libro, era muy grande. Al fin conseguí entrevistarlo en el hermoso café del Círculo de Bellas Artes de Madrid. Como soy de Camajuaní y él de Caibarién, pues podría afirmar que fuimos “vecinos” en Cuba. Desde los primeros minutos de nuestra conversación, se estableció una corriente de simpatía. ¡Parecía como si nos conociéramos desde hacía muchos años!

Jesús estaba preparando sus maletas, pues presentará su libro el viernes 22 de enero, a las 8:00 PM, en 265 Aragon Ave, Coral Gables, Miami, auspiciado por Books & Books en colaboración con el Cuban Research Institute de FIU.

El libro Crónicas del Caribe fue finalista del I Premio Español Stella Maris de Biografía en 2015. Cuenta la extraordinaria a historia del asturiano Manuel Álvarez Manolín) que emigró para implantar la radio en Cuba.

¿Qué representa este premio para un periodista que salió de Cuba hace 16 años?

—Cualquier premio al trabajo profesional es motivo de alegría, y el que me hayan concedido el accésit del I Premio «Stella Maris» de Biografía Histórica, fallado en Barcelona en 2015, reviste un mayor relieve al resultar lo obra finalista en un concurso, al que se han presentado 68 obras, mayormente de autores españoles.

¿Y cuándo es el lanzamiento en Miami?

—La presentación y lanzamiento del libro en Estados Unidos, tendrá lugar este viernes 22 de enero, a las 8:00 PM, en el Books & Books de la 265 Aragon Ave, Coral Gables, Miami, donde estaré presente.

Junto a la particular emoción que me asiste, quiero agradecer todo el interés concitado en el ámbito del Instituto de Investigaciones Cubanas de la Universidad Internacional de la Florida (FIU); de Books & Books y del Centro Asturiano de Miami, que me abrió las puertas para llegar hasta aquí.

El éxito de Manuel Álvarez, introductor de la radio en Cuba, fue ignorado por mucho tiempo, y ahora usted lleva su vida a un libro. ¿Cuál es su consideración?

— Resulta doblemente gratificante que a pesar de una época de decadencia cultural en beneficio de vulgaridades, novelones, y literatura barata, en España se premien estas investigaciones. Y también que en Cuba, mi tierra, se le dé, por fin, su justo lugar a un hombre que no fue profeta en su tierra, pero que conquistó el éter en el Caribe cuando no existía emisora alguna.

¿Pero fue un ninguneado?

—Su paternidad sobre la radio fue ninguneada por mucho tiempo en la isla que lo acogió en 1905 y donde hizo gloria en las ondas. Le pasó factura ser asturiano y haberlo conseguido en el interior del país, en un puerto pesquero llamado Caibarién. No fue hasta 1982, cuando ya ciego y sembrado en su vejez, el oficial Instituto Cubano de Radio y Televisión (ICRT) reivindicó en Manuel Álvarez el mérito de padre indiscutible de la radio.

En Céspedes 7, donde tuvo su primera residencia cubana, el propio Manolín develó en 1982 la tarja que por fin hizo justicia: “Desde este lugar trasmitió en 1917 Manolín Álvarez las primeras señales de radio de Cuba en Caibarién…”

Ya nadie niega en Cuba que 1917 fue el año de los grandes emprendimientos por la radio. Y ese año, y muchos otros, hay que agradecerlos a la figura de Manolín, que se fue a La Habana un día y no volvió nunca.

¿Por qué se fue usted de Cuba?

—Un día de la primavera de 1998, tras 15 años de ejercicio profesional en Cuba, viendo que no podía decir lo que quería, mi salto al periodismo independiente fue inevitable. Había y hay todavía cosas que en Cuba, en medio de una gran apertura, que delatan que no hay Libertad de expresión, y te tienes que callar. Eso no es nuevo en la isla. Entonces yo tuve que tomar una decisión, o quedarme callado o saltar la barrera e irme. Y me fui, un día del otoño de 1999.

Mi propio libro denuncia delator de esa realidad de censurarlo todo, porque como cuentan las “Crónicas… ” fue la sumisión apestante, el espíritu obcecado, cuartelero y burocrático de los súbditos los que han ensombrecido los cursos de un país entero, porque si no Cuba hoy no sería lo que es.”

¿Por qué “Crónicas del Caribe?

—’Crónicas del Caribe’ es la semblanza de la vida que llevó el emigrante de América vista en la perspectiva de un hombre que vivió por la radio y para la radio, y que fue en el Caribe y Centroamérica, el protagonista esencial del invento que revolucionó la comunicación social en el siglo XX.

La historia del emigrante asturiano Manuel Antonio Álvarez Álvarez (“Manolín”) que se pasó 80 años en Cuba, comienza en el otoño de mil ochocientos noventa y nueve, a la luz de la invención de la radio por Guillermo Marconi.

En el seno de una familia española en Carreño, Asturias, siendo un niño con trece años, sin el viento de la edad a su favor, se resiste a seguir en su pueblo: la parroquia de Santiago de Ambás, y emprende la aventura de hacer las Américas.

¿Cómo era Manolín Álvarez?

—”Manolín”, era de una nobleza extraordinaria y nunca ocultaba su nostalgia. Era pura sensibilidad. A toda hora, hablaba con resentimientos del terruño español; a cada instante escudriñaba en los recuerdos de su pasado. Tal vez, porque vivió siempre inmerso en su gran pasión: la radio, quiso el destino que Manuel no regresara nunca a su tierra. Pero sólo él podría justificar todo el antagonismo increíble que le rodeó.

Emocionaba, sobre todo, como siendo ya un anciano golpeado por los años, ver la destreza con que hurgaba en su papelería y manoseaba los artilugios que fueron el soporte de su gran invención en Cuba. Siempre que MANOLÍN hablaba, había alguna revelación en él.

¿Y cómo lo conoció?

—Quiso la suerte fortuita que los dos tuviéramos una convivencia común. Yo nací en la ciudad portuaria de Caibarién, en 1964; la misma donde Manolín vivió más de 80 años; pero no fue hasta 1982 cuando tenía 18 años que comencé a intimar con él en aquel pueblo, a beber de su sabia, lo que determinó
una pasión común: la radio. Era un auténtico asturiano, abierto siempre con el cúmulo de conocimientos que atesoraba. Fue un autodidacta de su tiempo y de su medio.

¿Ha necesitado mucho tiempo para armar esta historia?

—Este es el resultado de tres décadas de búsquedas, en que apunté pacientemente la vida de Manuel, rastreé las huellas de su infancia española y armé su historia, gracias a la convivencia idílica que los dos tuvimos en Cuba y la radio.

Cuando Manuel se embarcó en el vapor francés La Normandie, en La Coruña gallega de 1905, era un rapaz en busca de la tierra prometida.

Dos años antes de la primera transmisión oficial de radio en Cuba en 1922, Álvarez abrió su legado histórico desde Caibarién en 1920, cuando inauguró la 6EV, una planta con veinte watts y en banda de doscientos veinticinco metros, que cimentó el firmamento sonoro de una época. Los reportes de la prensa de la época guardan constancia justiciera de los tiempos gloriosos que protagonizó el asturiano.

Un lustro después de la 6EV, en 1925, Manolín se empeñó y formó otra planta de radio bajo las siglas 6LO. En 1930 consiguió la tercera emisora, y por indicativo puso CMHD, y Álvarez dispuso también de emisora a otra ciudad costera del norte cubano: Sagua la Grande (CMHA).

En la médula de su quehacer está, sin duda, la tenacidad del emigrante asturiano por llegar con su brazo a cualquier lugar del mundo. Sus emisiones inagotables trascendieron fronteras y llevaron el mensaje de las ondas a gran parte de Las Américas.

¿Manolín Álvarez conoció a Lorca?

En Cuba, se relacionó con los círculos literarios de su tiempo y pudo codearse con grandes celebridades como el granadino Federico García Lorca, quien visitó a Caibarién, en el verano de 1930; también con la chilena Gela Mistral, quien recorrió la Villa en 1931. A todos les conoció cuando la radio les hacía brillar.

¿Por qué eligió la historia para escribir?

—Hay una frase del «El Gabo» que lo dice todo:
“Cuando a uno se le ocurren cosas que no había soñado, no hay en la vida nada mejor que escribir.” Y el buen periodista no se quita nunca la camisa de armador de historias.

Jesús Díaz Loyola, conoció y convivió en Cuba con Manolín Álvarez. El autor nació en la ciudad portuaria de Caibarién, en 1964; el testimoniante vivió más de 80 años en esa norteña localidad cubana; eso determina el encuentro de dos culturas, dos tiempos y una pasión común: la radio.

Díaz Loyola estudió periodismo en la Universidad de Oriente, en Santiago de Cuba; fue redactor-reportero de prensa en el diario Vanguardia, de Villa Clara, en Radio Progreso, Radio Rebelde, Radio Habana Cuba y en la Agencia de Información Nacional (AIN). Ha publicado sus trabajos en medios de comunicación de España y Estados Unidos. Actualmente reside en Madrid.

‘Crónicas del Caribe’ es un documento que nos traslada en el tiempo a las distintas etapas que tuvo que vivir un emigrado del siglo pasado, atraído por el sueño de hacer Las Américas: una historia que se mueve desde la dureza de una vida, el viaje y el dolor por el aislamiento de la familia, el rudo trabajo y las costumbres hasta el sueño anhelado de la invención de la radio.

Salimos del hermoso café y Jesús tuvo la amabilidad de acompañarme hasta el cercano hotel, junto a la celebérrima Puerta del Sol, donde me esperaba mi esposa. Nos volveremos a encontrar en Madrid o en París.

Le deseo éxitos a Jesús con su libro y se lo recomiendo a todos aquellos a los que le interesa conocer una página de nuestra historia de las comunicaciones, hasta ahora ignorada por la Historia Oficial.

Un gran abrazo desde nuestra querida y culta Madrid,

Félix José Hernández.

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