París, 9 de diciembre de 2016.

Querida Ofelia:

El 26 de octubre pasado, con las primeras luces del alba, con llovizna, mar calmo y +19°c., nos acercaremos a la isla de Kerkyra (nombre griego de Corfú), donde atracamos a las 8 a.m.

Corfú es una isla griega del mar Jónico, situada frente a la costa noroeste del Epiro griego y la sur del Epiro albanés. Es la segunda mayor de las Islas Jónicas.   La isla forma parte de la unidad periférica de Corfú y constituye un único municipio, que incluye la propia isla de Corfú y el pequeño archipiélago de Diapontia. La capital y principal ciudad de la isla se denomina también Corfú. En Corfú se ubica la Universidad Jónica.

La isla está relacionada con la historia de Grecia desde el principio de la Mitología griega. Su nombre griego, Kérkyra o Kórkyra se halla en relación con dos poderosos símbolos acuáticos: Poseidón, dios del mar, y Asopo, un importante río de Grecia. Según el mito, Poseidón se enamoró de Córcira, hija de Asopo y la ninfa Metope y la raptó. Poseidón la llevó a la isla, hasta entonces sin nombre, y como regalo nupcial le dio su nombre, Kórkyra, que acabó evolucionando a Kérkyra. Juntos, tuvieron un hijo llamado Féax, héroe epónimo de los feacios, posteriores habitantes de la isla.

La historia de la isla está repleta de batallas y conquistas. Herencia de estas luchas son las fortalezas que sobresalen estratégicamente a lo largo de toda la isla. Dos de ellas rodean la capital, que es la única ciudad de Grecia fortificada de esa manera. Por ello, Corfú ha sido declarada oficialmente Kastrópolis («ciudad de castillos») por el gobierno griego. Corfú estuvo durante muchos siglos bajo el control de Venecia, que rechazó varios asedios otomanos, antes de caer bajo control británico tras las guerras napoleónicas. Las autoridades británicas acabaron constituyendo los Estados Unidos de las Islas Jónicas, que en 1864 se fusionaron con la Grecia moderna a raíz del Tratado de Londres.

En 2007, la ciudad vieja de Corfú fue inscripta por la Unesco en la lista del Patrimonio de la Humanidad.

La isla de Corfú con un área de 593 km2 es la mayor -y de las mayores, la más septentrional- de las Islas Jónicas, también conocidas como Heptaneso o Heptanísia («siete islas»). Se encuentra en el mar Jónico, muy próxima al Epiro en la costa continental, de cuya parte albanesa le separan solo los 2 kms. del estrecho Septentrional de Corfú ( Vório Stenó Kérkyras). Está separada de la parte continental por los estrechos de Corfú.

La unidad periférica de Corfú tiene una extensión de 641 km2 y está constituida por la isla de Corfú, que conforma un municipio (dimos) junto con las islas menores de Othonoí, Mathraki y Erikusa y algunos islotes; y el archipiélago de Paxós y Antípaxos, que conforma el otro municipio.

También se la relaciona con la Esqueria o `isla de los feacios’ mencionada en la Odisea, ya que acogieron a Ulises durante su regreso a Ítaca.

Otros nombres que se le han dado, sobre todo en literatura, son: Drepani, Arpi, Markris, Cassopaea, Argos, Gorgo y Górgyra.

Después de desayunar, dejamos el puerto para descubrir una de las numerosas atracciones de la isla de Corfú. No nos sorprende que la princesa Isabel de Baviera la célebre Sissi emperatriz— eligiera la isla como refugio, lejos de las obligaciones de la corte de los Habsburgo. Amante de la soledad, a la emperatriz le gustaba pasar largas temporadas en esta tranquila isla contemplando sus extraordinarios paisajes. Por eso se hizo construir un maravilloso palacio, el Achilleion, de estilo neoclásico, adquirido tras su muerte por el emperador Guillermo II, que también se dejó seducir por la belleza de Corfú.

Nos sumergimos en el pasado admirando las suntuosas salas adornadas y decoradas con motivos clásicos, las obras inspiradas en la mitología griega, los muebles y los trajes ligados a esta fascinante morada dedicada a Aquiles, el héroe preferido de la emperatriz. Después nos deleitamos con los bellos jardines de estilo italiano que descienden hasta el mar.

Te escribí esta mañana  una crónica dedicada solamente a este hermoso palacio.

El encanto continuó durante la visita de uno de los lugares más bonitos de Corfú: Kanoni, un islote desde el que contemplamos el blanco monasterio de Vlacherna, unido a tierra firme por un pequeño puente. Se despliega ante nuestros ojos un espectáculo realmente evocador.

La última etapa de nuestra excursión fue la ciudad de Corfú. Nos esperaba un paseo por el laberinto de callejuelas que desembocan en pintorescas plazoletas, animadas por las tradicionales tiendas artesanas que nos hablan de la historia de la isla. Visitamos la Iglesia de San Espiridión, el santo patrón de la isla, en donde contemplamos una colección de iconos de valor incalculable. Desde aquí continuamos nuestro recorrido hasta el Ayuntamiento y la Plaza Cricket.

Nuestro almuerzo en el Ristorante Medusa, fue con platos típicos de la cocina rústica y aromática de Cerdeña.

En esa hermosa isla los higos chumbos flanquean los huertos y los campos de árboles frutales como guardianes espinosos que protegen el jardín de las maravillas, en donde el agua del pozo nutre esa tierra que de no ser así estaría seca. El pastor, bajo el alcornoque, toca las “launeddas” y evoca, con sus notas, los tiempos remotos de su juventud. El perro, fiel, está a sus pies, con un ojo siempre atento al rebaño.

El olor del mirto, mezclado con el intenso aroma del azafrán en flor, nos recuerda el sabor antiguo de Cerdeña. Y, en la mesa, nos esperan: el cordero, las alcachofas fritas, el inolvidable pan carasau con huevos escalfados, perfecto equilibrio entre la fina lámina de pan crujiente y la aterciopelada voluptuosidad del huevo, y después, la pasta, con los gnocchetti al aroma del azafrán.

Gnocchetti sardos con nata y azafrán.

Los gnocchetti sardos son una pasta de sémola de trigo duro típica de Cerdeña, con forma de pequeñas conchas ralladas, que tradicionalmente se llaman “malloreddus” que, en lengua sarda, significa “ternerita” por la forma barriguda que asume el cilindro de pasta enrollado con el pulgar. El azafrán en principio se amasaba con la sémola y ahora en cambio se añade a la salsa aportando el color típico dorado y el inconfundible aroma a todo el plato.

Después de haber almorzado, dejamos el puerto en un gran taxi  e  iniciamos nuestra excursión visitando una de las localidades turísticas más afamadas de la isla: Paleokastritsa. Se desplegó ante nosotros un escenario evocador, con playas de una extraordinaria belleza, protegidas por suaves colinas de pinos y acantilados de color negro que crean un poderoso contraste con las aguas color turquesa y verde esmeralda del mar Jónico.

Visitamos el antiguo monasterio de Paleokastritsa, que data de 1226, donde disfrutamos de la paz de sus sombrías arcadas y sus espléndidos jardines.

A las 5 p.m. zarpamos para poner rumbo a Dubrovnik. justo después de zarpar pudimos admirar el paso por el canal norte de Corfú que separa la isla de la costa de Albania.

A las 5 y 45 p.m. asistimos al Cóctel Costa Club, en el Teatro Osiris, invitados por el capitán Giuseppe Russo.

La Cena de Gala en el Ristorante Medusa fue deliciosa, en un ambiente muy elegante.

                                    Il Menù dello Chef

Atún glaseado con vinagre balsámico, verduras crujientes y mayonesa de alcaparras.

Pasta Tagliolini con ajo, aceite, almejas y vieiras.

Lechón con chutney de clementine,  salsa de mostaza y verduras a la plancha.

Pastel de chocolate con crema doble y coulis de fresas.

Acompañado por dos vinos exquisitos:

-Falanghini Sannio doc “Cantine Manimurci”. De color amarillo pajizo, fuerte bouquet con notas de manzano verde y piña ácida.

-Negroamaro igt Salento “Feudi di San Marzano”. Brillante color rojo rubí, vino elegante seco y armonioso

Como cada noche, el barco se convirtió en una fiesta gigantesca, fue “La Noche de Gala”  y había que ver la elegancia sobre todo de las italianas. ¡Tal parece que para ese pueblo la elegancia es genética!

– “Especial American Swing” con Vanni en el  Bar Roero.

– “El Gran Baile de las Princesas”, en el cual participó mi nieta de 7 años Victoria, vestida con un bello traje amarillo y una tiara sobre su cabeza peinada de peluquería. La trajo al Salón Casanova  un elegante camarero y la entregó a su papá para bailar el vals    .

– Disfrutamos del espectáculo: “Sapori d’Italia”, con los bailarines del Costa Mediterránea, los cantantes Daisy y Matthew, los acróbatas Olga y Andrey y el tenor José Antonio Navarro en el  Teatro Osiris.

– “Ladies Night”, con el equipo de animación y el Trío Naxos en la Piazza Casanova.

– “Un Rincón tranquilo” ,con el Duo Gianlucca y Bárbara en el Bar Talia.

– “Especial Tango”, con Los Paraguayos en el Hall Central.

– “Sólo para enamorados”, con Pasquale en el Salón Dionisio.

– “Queens of 90s Music Mania”, con los cantantes y bailarines del Costa Mediterránea en el  Salón Isolabella.

– “La Notte in Maschera”, con el Equipo de Animación y el DJ Robert Jay en el Salón Isolabella.

Al regresar al camarote, ya bien entrada la noche, encontramos una botella de champagne y una bandeja de pasteles con una tarjeta, donde se podía leer: “Les deseamos una buena continuación de crucero” Hotel Management.

En mi próxima carta te contaré sobre el día pasado en la bellísima ciudad croata de Dubrovnik.

Con gran cariño desde La Ciudad Luz,

Félix José Hernández.

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