París, 2 de octubre de 2015.

Querida Ofelia:

El 21 de agosto, en una mañana soleada, con +12°c. y un mar calmo, llegamos al puerto noruego de Tromsø.

Por la noche en el Costa Pacifica navegamos entre numerosas islas naturales que caracterizan los fiordos noruegos. Continuamos con ruta sur-suroeste hacia Grotsundet, que representa el punto de entrada del fiordo que nos llevó a Tromsø. Hacia las 4 y 30 a.m. entramos en el fiordo de Tromsø en los alrededores de Grotnes, el cual recorrimos durante 23 millas antes de llegar al lugar de amarre asignado. Era el 21 de agosto, la mañana estaba soleada, con +12°c. y el mar calmo.

Tromsø es una pequeña isla de forma alargada totalmente cubierta por árboles, situada entre la costa y una isla más importante que la protege. Está unida a la costa por un gran puente que conduce a los principales puntos de interés y a las actividades industriales, que están casi todas relacionadas con el comercio alimentario y con la pesca que, tanto en el mar como en los muchos ríos cercanos o en las aguas del lago Prestvatn, resulta ser muy rica.

Sin embargo, ha sido gracias a la actividad de los balleneros, que la ciudad ha adquirido gran importancia, transformándose en una ciudad joven, vivaz, cómoda y con una intensa vida cultural. Los viejos almacenes de madera y las pocas viejas casas que aún quedan, bastan para dotar de un carácter especial a la ciudad.

Tromsø es también conocida como La Puerta del Ártico, pues es una base de salida para las expediciones al Polo, pero la ciudad más grande del Gran Norte es conocida sobre todo por su universidad. Los cursos de Geología y de Ciencias Naturales de Tromsø están considerados entre los mejores del mundo.

La excursión nos llevó primero a través del animado centro hasta el recientemente abierto Tromsø Museum o “Polaria” -centro medio ambiental polar donde, a través de varias exposiciones, se presentan las zonas polares y la región de Barents, y se puede ver una espectacular película en una amplia pantalla de 255 grados. Es la atracción turística más visitada de la ciudad, nació de forma paralela a la intensa actividad universitaria que se ha venido desarrollando en la ciudad.

Nuestra experiencia “Polar” prosiguió con un paseo al interior de una fiel reconstrucción del clima y del ambiente ártico, curioseando entre las cavernas de los osos polares, las piscinas de focas y los acuarios que muestran la flora y la fauna marina de los mares del Norte.

La vida de la isla y del Ártico está representada en todos sus aspectos: en el museo encontramos una sección geológica, una botánica y una zoológica.

El paseo continuó cruzando el puente Tromsø, que conecta la isla Troms con tierra firme, y que nos llevó hasta la impresionante Iglesia de Tromsdalen o Catedral Ártica. La ultramoderna arquitectura simboliza la tremenda fuerza del hielo flotante en el Océano Ártico. El interior está dominado por un hermoso vitral de 140 metros cuadrados donde se representa la Resurrección de Cristo. Es la catedral más septentrional del planeta. Debajo de ella hay un gran refugio antiatómico, “souvenir” de la época de la Guerra Fría.

Finalmente, la excursión volvió al centro de la ciudad, donde tuvimos tiempo libre para pasear antes de regresar al barco. Pudimos constatar que los precios eran más o menos tres veces más altos que los de París.

Es curioso que las ventanas de las casas sean de cristal y no tengan persianas ni cortinas. Nos explicó nuestro guía, que era a causa de los pocos días de luz solar que tienen al año. Nuestro simpático guía era un francés, que vive desde hace 30 años en esa ciudad, pues fue de vacaciones y se enamoró de una bella chica con la cual se casó y tiene varios hijos. Se siente muy feliz allí, pero cada año viene de vacaciones a Francia y sobre todo a su ciudad natal que es Grenoble.

El capitán Antonio Modaffari nos invitó al Cocktail Honeymooners en el Salón Around the Clock. Entre el brindis con champagne, la orquesta y el magnífico ambiente, el capitán nos pidió renovar nuestros votos matrimoniales, lo cual hicimos. Éramos un centenar de parejas.

Sabes que hemos visitado 66 países, pero hay tres de ellos que hemos recorrido de norte a sur y de este a oeste, descubriendo en cada viaje lugares espléndidos, sus costumbres y su cocina: Francia, Italia y España. Ahora en el Costa Pacífica nos daban en la cena de cada noche una sorpresa con un plato típico italiano. Esa noche fue “Rigatoni alla grigia”, delicioso plato de “Il Lazio”. Nos hicieron recordar a nuestros grandes amigos italianos María y Carlo, allá en las orillas el lago de Como, en cuya casa los comimos por la primera vez.

Il Lazio es la tierra a la que llegaron los barcos de Enea, donde Rómulo trazó el legendario surco cuadrado desde el cual creció la urbe, desde donde los legionarios partieron a conquistar el mundo y donde nació el derecho que establecía lo que era justo y lo que iba en contra de la vida común. En ese placido campo, cuyas energías convergen en Roma, la caput mundi, pacen tranquilas las ovejas con cuya leche se elabora el fantástico queso romano.

Se trata de una tierra rica, fruto de siglos de historia que no han alterado los ritmos del campesino y del pastor, los cuales se aprecian en los platos de la tradición pobre, como la sopa de endivia, cebada y almortas, o el rabo de buey alla vaccinara. Pero los rigatoni alla grigia son la especialidad que transmite en un bocado el espíritu romano.

El origen del plato rigatoni alla grigia es anterior a la difusión del tomate en Europa. Esta especialidad se considera la antecesora directa de la amatriciana, con la que comparte numerosos ingredientes, como el tocino de carrillada de cerdo, el queso de oveja y la pimienta, pero no el tomate. El príncipe de estos rigatoni es el queso de oveja, que se debe batir enérgicamente con abundante agua de cocción de la pasta para obtener esa típica cremosidad. El plato se debe servir calientísimo con abundante pimienta molida.

El espectáculo del Teatro Stardust consistió esa noche en un recital de la cantante española Marta Llenas, la cual tiene una magnífica voz, con la cual interpretó canciones románticas, que han sido grandes éxitos desde Piaf a The Beatles, pasando por Elvis, etc.

Regresamos a las 10 p.m. al Salón Around the Clock a la “Fiesta Sabor Latino”, animada por La Cherry Cool Band.

Habíamos partido de Tromsø a las 6 p.m. e iniciado la navegación con la ayuda del piloto en el fiordo de Hekkingen, de una longitud de 1,5 millas aproximadamente y una profundidad media de 80 metros. Una vez que salimos del fiordo a las 9 p.m. aproximadamente, desembarcó el piloto en las inmediaciones de la Isla de Haja, visible a estribor. A partir de allí costeamos hacia el suroeste en dirección a las Islas Lofoten.

Te seguiré contando sobre este hermoso viaje en mi próxima carta.

Te quiere siempre,

Félix José Hernández.

Foto: Tromsø, Noruega, 21 de agosto de 2015.

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