París, 9 de marzo de 2017.

Querida Ofelia:

El martes 21 de febrero amaneció a las 6 y 50 a.m., había marejadilla, cielo parcialmente nublado y +26°c.

Pude ver la costa de Pinar del Río y las colinas que posiblemente eran las de la Sierra del Rosario. Era la primera vez que veía a mi Patria, aunque fuese de tan lejos, desde hacía 36 años. Me despertaron mis nietos cantándome el Feliz Cumpleaños, pues ese día cumplí 68 años.

Gran Caimán es la mayor de las tres islas que componen el territorio británico de ultramar conocido como Islas de Caimán. La isla es plana, el punto más alto alcanza solo 24 metros sobre el nivel del mar. Una de las características de la isla es la falta de agua dulce, ya que no hay lagos ni ríos y toda el agua utilizado por la población proviene de la desalación de agua de mar. La falta de ríos que desembocan en el mar es una de las razones que da a las aguas la gran transparencia y claridad. La parte oriental de la isla es la menos desarrollada desde el punto de vista urbano.

Gran Caimán se extiende a lo largo de 45 km bajo el sol del Caribe, entre Cuba y Jamaica. Georgetown nació de los restos del fortín del siglo XVIII Fort George. La historia de la ciudad y de todo el archipiélago se puede recorrer en el Museo Nacional de las Islas Caimán, situado en la construcción más antigua de la ciudad. En las Islas Caimán son numerosos los parques naturales marítimos y las reservas naturales para aves y otro tipo de animales.

Después del desayuno, partimos en autocar para un recorrido que nos permitió descubrir los puntos de interés de la isla. Fue muy curioso ver el cartel que indica la dirección del Hospital y del aeropuerto, situado del otro lado de un muro, al interior del cementerio. Después de un vistazo a los edificios símbolos del poder terrenal como la casa del Gobernador y el edificio de la Asamblea Legislativa, llegamos al “Infierno”, en el noroeste de la isla, un amplio terreno de rocas “dientes de perro”, que para los turistas recuerda -con bastante imaginación-, las llamas del infierno, rodeado de árboles en los que descansaban varias iguanas.

En Turtle Farm, la única granja comercial de tortugas en el mundo- según el guía-, pudimos ver ejemplares de tortugas verdes y de caparazones e incluso agarrar algunas con las manos. En la tienda Tortuga Rum se podía probar el pastel de ron de las Islas Caimán, muy parecido a la panetela borracha cubana. Allí hay un gran Duty Free de licores y souvenirs de la isla.

Inmediatamente después nos trasladamos al puerto deportivo, en el que nos esperaba una lancha para llevarnos a Stingray City, a media hora de viaje mar afuera desde la costa, justo frente a la barrera coralina, donde se nos proporcionaron equipos de snorkel y chalecos salvavidas, así como las instrucciones y precauciones que debían tomarse para acercarse a los peces raya gigantes.
La tripulación echó el ancla en una zona donde pudimos sumergirnos en aguas de cerca de un metro de profundidad y encontrarnos con estas criaturas impresionantes e inofensivas a la hora en que se les daba de comer.

Las máscaras y chalecos salvavidas para el buceo estaban incluidos en el precio de la excursión.
Estuve conversando con un turista italiano cuya barba negrísima y gorra verde oliva recordaba al Fidel Castro de 1959. Se lo dije y me respondió que se sentía muy feliz por su parecido con el Líder Máximo. Acto seguido se quitó el polo y me enseñó un gran tatuaje con el rostro del Che basado en la célebre foto de Korda, bajo el cual aparecía también tatuada, la frase : “Hasta la Victoria siempre”. Le pregunté si podía tomarle una foto y me autorizó con mucho gusto. Puedes ver la foto en mi página de Facebook.
La cena de esa noche fue dedicada a Calabria y la dulzura de esa tierra escabrosa. El sol caliente obliga a la cigarra a chirriar y la canícula ralentiza el ritmo de todos los trabajos, que se vuelven más cansados. Se alza el polvo del campo cuando pasa el campesino, mientras los olivos nudosos siguen observando, inmóviles y mudos. El aroma de azahar que viene del naranjal nos embriaga mientras descansamos a la sombra fresca de la casa de labranza y saboreamos los platos de una tradición que propone ingredientes sencillos y acertados contrastes, como en la sopa de cebolla de Tropea tostada, un plato simple y sustancioso que nos ofrece el dulzor de un bulbo que no hace llorar, como no sea de alegría al probar este plato.

Al terminar de cenar, el maître del restaurante y dos camareros, me trajeron de regalo un cake y me cantaron el Feliz Cumpleaños, lo cual agradó sobre todo a mis nietos. Estos últimos me regalaron bello reloj de pulsera, que habían comprado en la relojería del barco, donde habían sido ayudados para escogerlo por los simpáticos y amables empleados, el bosniaco Mladen Bjelica y el rumano Raúl Dumitresco.
A las 8 y 30 p.m. asistimos al Honeymooners en el Piano Bar Excite, invitados por el amable y simpático capitán Severino Palomba. Después de hacernos repetir nuestros votos matrimoniales, me felicitó por mi cumpleaños. Saray García, la bella chica responsable de los turistas hispanos, regaló sendas rosas rojas a mi esposa y a nuestra nuera Anne-Laure.

A las 9 y 30 p.m. el tenor Emanuel Giannecchini dio un excelente recital bajo el título de “Formidable” en el Teatro Duse.

Después del concierto disfrutamos del “Fox, Jive, Rock’n Roll” con la Dolce Vita Band en el Grand Bar Mirabilis.

El capitán me ofreció una foto de estudio por mi cumpleaños. El fotógrafo me sentó en una banqueta con toda mi pequeña familia detrás, lo cual me hizo recordar las fotos similares que se sacaba mi abuelo Claudio en Muro’s Studio en Camajuaní.

Apenas alzada el ancla a las 7 p.m., tomamos ruta hacia el sur, dejamos en la popa del barco la isla de Gran Caimán. Durante toda la noche navegamos en el profundo Mar del Caribe hasta llegar al puerto hondureño de Roatán a eso de las 9 a.m.

Mañana continuaré contándote sobre nuestro hermoso viaje.

Besos desde La Ciudad Luz,

Félix José Hernández.

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