España abandona a sus ciudadanos

Leopoldo López es un ciudadano español de Venezuela, encarcelado por el régimen de N. Maduro y Osvaldo Payá, un español de Cuba, asesinado por R. Castro.

Nunca ha habido un compromiso claro para solicitar la libertad de este español por parte del ejecutivo de Mariano Rajoy; mientras que por Osvaldo Payá nunca se ha pedido una investigación independiente para aclarar su muerte.

Condenado a 14 años por sus ideas políticas

En una entrevista para Esradio, su esposa Lilian Tintori, repitió para alertar a la opinión pública que su esposo era ciudadano español. Nadie le ha hecho el menor caso.

“Leopoldo tiene tres semanas sin ver a nadie, no han dejado pasar a su familia, no han dejado pasar a sus abogados, le han quitado el derecho a la defensa, vinimos con mucha ilusión a ver a Leopoldo hoy domingo y no nos dejaron pasar, no nos dicen por qué no, simplemente es una orden de arriba”, dijo. Tintori responsabilizó a Nicolás Maduro, al dirigente oficialista Diosdado Cabello y al defensor del Pueblo, Tarek William Saab, de lo que le pueda pasar a López, líder del partido Voluntad Popular.

En el vídeo mostró la barrera de funcionarios de la Guardia Nacional (GNB) que se instaló en la entrada de la cárcel tras su llegada, y criticó que esto se hiciera ante la visita de dos mujeres desarmadas mientras la población está a merced de la delincuencia. Anunció que tanto ella como su suegra han decidido unirse a la convocatoria de protesta que la alianza opositora Mesa de la Unidad Democrática (MUD) hizo para este lunes, que consiste en un “plantón” en un sector del país, y que ellas lo harán desde hoy, desde las puertas de la cárcel en la que está López.

Asesinado según su familia también española

Casi exactamente un año atrás, el auto que transportaba a dos disidentes locales, un político español y otro sueco, se estrelló contra un árbol en una ruta de Cuba. Según voceros del oficialismo cubano, simplemente se trató de un accidente que involucró a un auto que viajaba a velocidad excesiva. Pero desde un primer momento, familiares de Oswaldo Payá, uno de los dos cubanos que resultaron fallecidos, sostienen que hubo una mano negra en la colisión.

En aquel momento dijimos: “No hay que olvidar que Payá era un fuerte crítico del régimen totalitario del país donde residía. En 2002 había recibido el premio Andrei Sajarov del Parlamento Europeo y resultaba incomodísimo para el gobierno de La Habana. El otro cubano muerto era Harold Cepero Escalante, activista del Movimiento Cristiano Liberación, fundado en 1988 por Payá. Este Movimiento pidió una “investigación transparente” del siniestro que la prensa oficial, desde un primer momento reiteradamente calificó como “lamentable accidente”, sin mencionar la importancia política de Cepero y Payá, ni la de los europeos involucrados (el español que iba al volante y el sueco, ambos ilesos)”.

Hispanista revivido.