España controlaba a Cuba en 1959, no EE.UU.

La valoración de los bienes de ciudadanos estadounidenses en la llamada “perla de las Antillas” se calculaba entonces en 1.000 millones, la mitad que las posesiones españolas.

Oviedo, Javier Cuartas

El valor de las propiedades e intereses mercantiles de la colonia asturiana en Cuba se estimó en 700 millones de dólares de 1958. Esto fue antes del triunfo de la revolución castrista (enero de 1959) y de las nacionalizaciones e incautaciones decretadas por el nuevo Gobierno, a partir de 1960. La valoración de las posesiones en manos de asturianos o de hijos de tales suponía el 35% del total de los bienes (2.000 millones de dólares) que controlaba la comunidad española en la isla.

Según otra estimación, la valoración de los bienes de ciudadanos estadounidenses en la llamada “perla de las Antillas” se calculaba entonces en 1.000 millones, la mitad que las posesiones españolas. Esto supone que los bienes, propiedades, empresas y participaciones accionariales controladas por la comunidad asturiana equivalía al 70% de todos los intereses capitalistas que residentes estadounidenses poseían en Cuba.

Estas son las proporciones que llegó a alcanzar el poderío asturiano en la mayor de las Antillas. Con la comunidad gallega, la colonia asturiana fue la de mayor proyección social y demográfica, pero todo indica que fue quizá superior en el ámbito societario y mercantil.

Los datos y testimonios disponibles, y la copiosa documental mercantil que recopiló el estudioso cubano Guillermo Jiménez sobre 1.380 empresas cubanas de 16 sectores productivos al cierre del ejercicio de 1958, confirman un abrumador protagonismo asturiano en sectores muy relevantes de la economía cubana, como los ingenios y comercio azucareros, la generalidad de las marcas de cigarros habanos de mayor prestigio internacional, la casi totalidad de los negocios de grandes almacenes, numerosas tiendas y comercios de los más diversos géneros, las más acreditadas marcas relojeras, diversos bancos, sociedades industriales y otras muchas actividades.

Una estimación actualizada, difundida en 2008, cuantificó en 2.000 millones de dólares las reclamaciones cursadas por cubanos de origen asturiano para recuperar sus propiedades.

El Centro Asturiano, con 87.000 socios, rivalizaba con el gallego por la suntuosidad monumental de sus sedes, expresión en ambos casos del poderío, la influencia y la relevancia social, económica y política de estas comunidades regionales.

El palacio del Centro asturiano, obra del arquitecto asturiano Manuel del Busto, e inaugurado en 1927 por la asociación de asturianos, fundada en 1886, fue incautado en 1961 (hoy es la se-de del Museo de Artes Decorativas), al igual que otros de sus bienes, como el complejo sanitario Quinta Covadonga, actual Hospital Salvador Allende.

Las confiscaciones de intereses privados comenzaron en 1960, en plena escalada de la tensión entre EE UU y el régimen cubano, que se jalonó con la expulsión recíproca de diplomáticos, el fallido intento de invasión de la isla en Bahía Cochinos, la inmediata Operación Mangosta de la CIA para desestabilizar al régimen fidelista y la proclamación del ideario marxista por las autoridades revolucionarias de la isla.

Los bienes asturianos en la isla equivalían al 35% de los españoles y al 70% de los de EE UU

La tensión alcanzó el punto crítico en octubre de 1962, con la Crisis de los Misiles, a la que puso fin la negociación entre los mandatarios estadounidense, John F. Kennedy, y soviético, Nikita Jrushchov. Desde entonces, EE UU y Cuba han vivido en una suerte de “guerra fría”, que ha sobrevivido 25 años a la caída del Muro de Berlín. El anuncio ahora del restablecimiento de las relaciones diplomáticas bilaterales abre nuevas expectativas para el área y para las posibilidades económicas españolas en la isla. Pese a la cercanía geográfica de EEUU, los intereses españoles en Cuba se mantuvieron incólumes y fueron hegemónicos hasta 1959 incluso en aquellos sectores en los que desembarcaron pujantes multinacionales estadounidenses. Y muchos asturianos que sufrieron incautaciones en plena ruptura diplomática entre Cuba y EEUU hace 54 años ven ahora en su restablecimiento una oportunidad para negociar una reparación por lo usurpado, según la tesis que postulan organizaciones como la empresa 1898, que gestiona mandatos para negociar con el Estado cubano bien recuperaciones patrimoniales o su compensación.

Hispanista revivido.