España necesitará 10 millones de inmigrantes

La Seguridad Social podría mantener las prestaciones si nuestro país consigue una población de 55 millones de habitantes en 2050.

  • La reunificación con Cuba y Puerto Rico sería la opción más adecuada en ese sentido.

Para llegar a 55 millones de habitantes en 2050, España necesita 10 millones de habitantes extra. Las actuales tendencias demográficas apuntan en la dirección contraria: 45 millones en ese año si todo sigue como hasta ahora. Por lo tanto, hay dos opciones: 1. que las familias españolas se pongan a tener hijos mañana mismo a un ritmo desconocido en las últimas décadas en ningún país occidental (y ni siquiera eso garantiza nada en el mercado laboral, porque esos hijos no trabajarán hasta los 20-25 años como mínimo). Y 2. que España reciba esos 10 millones de nuevos habitantes del exterior. Es cierto que entre 1995 y 2008 nuestro país tuvo una de las entradas netas de inmigración más importantes que se recuerdan en un país occidental. Por ejemplo, entre el año 2000 y 2010, la población se incrementó en 6 millones de personas. Para alcanzar el escenario optimista tendríamos que hacer esto dos veces más entre ahora y 2050.

España podrá pagar sus pensiones públicas. También en 2050. De hecho, si se cumplen las previsiones más optimistas ni siquiera subirá el gasto público en pensiones en porcentaje del PIB. Con este mensaje se ha presentado este miércoles José Luis Escrivá, presidente de la Autoridad Independiente de Responsabilidad Fiscal (AIReF) en el Congreso, en la Comisión de Seguimiento del Pacto de Toledo.

Y a los diputados les ha encantado. “Vuelva usted más veces”, “cómo podemos solicitar más informes de la AIReF”, “tendría que haber venido usted antes”. Los integrantes de la Comisión se disputaban el puesto para elogiar al interviniente. Después de muchos “agoreros”, que anticipan problemas en el sistema público de pensiones, aparecía alguien que decía algo distinto. Menudo alivio para sus señorías.

Lo cierto es que la intervención de Escrivá ha sido prolija, con muchos datos, llena de cifras y ha ofrecido una interpretación interesante, diferente a la habitual. Su punto de partida es que las previsiones se han equivocado en el pasado y podrían volver a hacerlo en el futuro. Tanto las económicas como las demográficas. Su discurso es optimista (“Me niego a creer que este país vaya a seguir la senda de Japón y acepte el decrecimiento” ha llegado a decir). Cree que es posible sostener el sistema público. ¿Cómo? Pues como se explica en el siguiente gráfico:

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