Comienzan a llegar colaboraciones respondiendo a la pregunta que tenemos en portada ¿Qué es ser cubano hoy? Nos sorprendió recibir este pequeño pero sentido texto de una descendienta del camagüeyano Francisco Vicente Aguilera que se siente española… entre muchas otras cosas.

 

¿Qué es ser cubano hoy?

Pues fíjese usted, voy a ilustrarlo con una anécdota. Cuando niña a veces nos reuníamos para jugar a las adivinanzas con un juego muy poplar en aquel entonces llamado Los Personajes.

Nunca se me olvidará que cuando salía José Martí, el indicio que nos permitía identificarlo rápidamente era el de su nacionalidad: español.

¿Pero cómo era eso posible? El icono de Cuba… ¿de España?

Si reflexionamos un poco podemos deducir fácilmente la respuesta.

Como sabemos España dominaba a Cuba en ese entonces, por lo que todos los cubanos eran españoles.

Martí no era una excepción.

Nuestra historia común está muy entrelazada y por eso nos cuesta trabajo entenderla. Tenemos todavía con España una relación extraña de amor auténtico, mezclado con orgullo por nuestras raíces peninsulares y pena por la separación de 1898.

Mi ancestro Francisco Vicente Aguilera dio todo su dinero, emporio y posición social por la soberanía de su patria. Falleció en Nueva York, sin Patria y sin amo, pero también sin un centavo, conforme a sus deseos más profundos.

Crecí con el acento español de mis tías en las orejas todo el día. Se trataba de una gran familia, eran 12 hermanos, como los apóstoles de Cristo, diseminados entre Cuba, España y los Estados Unidos.

A mi padre le decían “el gallego” porque  es así como les dicen en Cuba a los originarios de la península.

Cuando visité España por primera vez pude ver la escuela donde estudió hasta que lo mandaran de vuelta para Cuba a reunirse con su familia, los Rodríguez Rozán-Mazorra Menéndez. Como él, miles de españoles viajaban a aquella próspera isla de entonces buscando fortuna.

De cierta manera, la isla seguía siendo España en sus corazones.

Mi padre fue encarcelado por motivos políticos por Fidel Castro. Cuando salio de la cárcel viajamos hasta este gran país que nos recibió en los momentos difíciles.

Cuando llegamos apenas tenía nueve meses, pero la saga familiar no se perdió, mi madre como buena cubana cuidadosa de las tradiciones, me inscribió en la escuela de Danza española. Por eso todavía hoy puedo bailar un buen tablao tocando las castañuelas. La novedad es que me expreso perfectamente en la lengua de Cervantes y en la de Shakespeare.

Eso es lo que somos ahora. Lo que soy: Bettina Rodríguez Aguilera-Rozán y Menéndez*, una cubana-americana muy orgullosa de sus raíces españolas. ¡Olé!

 

* President de Bettinara Enterprises, Inc. en Doral Business Council y Councilwoman, former Vice Mayor en City of Doral. Estudió Liderazgo en Harvard University. Vive en Doral y es de La Habana.

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