Españoles de Cuba: Carmelo González

Los inversores canarios van a volver

Ignacio S. Acedo / La Habana (Cuba)

Fue hace 64 años. Tardó quince días en llegar por mar desde Las Palmas de Gran Canaria a La Habana. «No pensaba que me quedaría para siempre. Pero lo cierto es que, desde entonces, aquí sigo. Así es la vida». Al habla, Carmelo González, presidente de la Asociación Canaria de Cuba y voz de referencia obligada en estos tiempos que anuncian un nuevo amanecer en la economía del país.

Carmelo es toda una autoridad en La Habana. Desde su despacho tiene hilo directo con los representantes gubernamentales del más alto rango, embajadores, empresarios y personalidades de toda estirpe. Respeto y consideración que se ha ganado tras medio siglo de defensa, cultivo y exhibición de la cultura y tradiciones autóctonas del Archipiélago. Pero lo mismo despacha con ilustres que con paisanos de paso por la capital caribeña. De hecho ya se ha convertido en consejo obligado llamar a Carmelo cada vez que algún canario pregunta por la ruta a seguir en Cuba. Nuria, su secretaria, no le niega cita  a nadie. «Ponga que soy de Las Alcaravaneras. A partir de ahí, hablamos», dice con socarronería. Desde su atalaya privilegiada, la que le da haber conocido la Cuba de Fulgencio Batista y vivir la Revolución de 1959 promovida por Fidel Castro, con postulados aún vigentes, Carmelo González analiza los cambios que vienen en la economía del país antillano y cuyo efecto llamada ya percibe en inversionistas canarios.
«Muchos empresarios que llegaron de nuestra tierra se fueron porque las cosas aquí no funcionaron. Pero ahora no me cabe la menor duda de que van a volver. En los últimos meses estamos recibiendo visitas y mensajes que así lo anuncian», expone.

Carmelo González justifica este desembarco al percibir analogías entre caracteres e intereses: «Cuba, como Canarias, no tiene una industria potente. Vive mayoritariamente de las divisas que deja el turismo. Y en este sector, Canarias es puntera en el mundo. Aquí se dan las condiciones idóneas para que muchos emprendedores que han creado su estructura en Canarias hagan exactamente lo mismo. Desde luego que podemos tener un papel muy activo en este proceso de cambio».

«Lo que se está haciendo va en beneficio de la marcha de Cuba y de los cubanos, que durante tanto tiempo han luchado para sobrevivir y han tenido tantos inconvenientes -apunta-. Sin relaciones comerciales con Estados Unidos, desde Estados Unidos también se han desarrollado acciones para importunar cualquier intento de expansión mundial de Cuba. Pero el deshielo ya es un hecho, aunque los cambios vayan a ser progresivos».
El abanderado de la canariedad  en Cuba admite que «ahora se da una posibilidad de crecer, con relaciones con Estados Unidos y con la libertad que tendrá  para negociar con otros países». Los efectos de esta apertura, cercado ya el embargo norteamericano impuesto desde hace décadas (e institucionalizado en 1996 con la célebre Ley Helms-Burton bajo el gobierno de Billa Clinton), disparan las expectativas económicas en los doce millones de habitantes de la Isla. Por más de 500.000 circula sangre isleña. Un dato ilustrativo.

«La gente de Cuba tiene mucho recelo de qué puede pasar. Todos quieren tener buenas relaciones con el mundo y más con Estados Unidos, que está a 90 millas de La Habana y el intercambio puede ser muy provechoso. El azúcar, el tabaco y el ron cubano van a cobrar mayor protagonismo si cabe  en las transacciones», opina,

A la espera de que se dinamice la economía con un papel activo de los empresarios del Archipiélago («que siempre son muy bien recibidos y respetados en Cuba»), por la Asociación Canaria de Cuba también se respiran aires renovados. Ya hay indicios lo suficientemente ilustrativos como para esperar a que la colonia al otro lado del Atlántico siga aumentando al calor de una actualización que es noticia en todo el mundo. Y mucha voz y voto de la entrada de capital por La Habana tendrá acento conocido. Lo dice Carmelo y, ya se sabe, Carmelo nunca falla.

Hispanista revivido.