Españoles de Cuba: Nivaria Tejera

La poeta, ensayista y novelista Nivaria Tejera murió este miércoles en un hospital de París, a las 2:10 de la madrugada, víctima de un cáncer de páncreas. Tenía 86 años

Su novela El barranco reeditada por El Olivo Azul, en Canarias, es considerada la primera novela sobre la Guerra Civil Española escrita antes de la muerte de Francisco Franco

“Era una mujer muy entregada a su escritura, vivía para ella, era una gran creadora, innovadora en las letras cubanas; no ha habido ninguna persona que escribiera como ella y que pensara las cosas que ella introducía estéticamente en su escritura”, dijo Rivero, amiga cercana de Tejera.

“Deja un gran vacío, no solo en lo personal en lo que a mí incumbe, también en las letras cubanas”, lamentó.

Nacida en 1929 en Cienfuegos, de padre español y madre cubana, el exilio marcó la vida de Tejera.

Su familia se trasladó a la isla de Tenerife, España, en 1934, donde los sorprendió la guerra civil. Por sus ideas republicanas, su padre estuvo encarcelado entre 1936 y 1944.

En esa fecha, la familia regresó a Cuba. El barranco, la primera novela de Tejera, narra desde la voz de una niña sus vivencias de la represión franquista. Fue publicada por Samuel Feijoo, bajo el sello de la editorial de la Universidad Central de las Villas, en 1949, al igual que el libro de poemas Luces y piedras.

La escritora volvió a partir, esta vez hacia París, en los años cincuenta, durante la dictadura de Fulgencio Batista. En Francia se integró a los grupos surrealistas, fue amiga de la novelista Nathalie Sarraute y estuvo muy cerca del poeta y dramaturgo Samuel Beckett.

Sus libros a partir de entonces se fueron editando primeramente en francés, traducidos del español, y luego, a veces años después, se publicaba el original en castellano.

De 1959 a 1965, Tejera fue agregada cultural del Gobierno de Cuba en París y Roma. En 1965 presentó su dimisión.

“Desde el punto de vista moral y ético era impecable”, dijo Isel Rivero. “Ella renuncia a su puesto de agregada cultural en Roma, en desacuerdo con las medidas que estaba tomando el Gobierno cubano. Se mantuvo siempre muy recta en su camino tanto como creadora como persona”, añadió.

Tras la ruptura con el régimen cubano, Tejera se estableció definitivamente en París.

“La política lo destruye todo”, afirmó en una entrevista concedida al diario español El País en 2011. “Todo se tergiversa, prometen y no cumplen, el poder destruye la humanidad en el hombre, carcome la capacidad de comunicación. En Francia he vivido en democracia, donde se reemplazan unos a otros, pero hay muy poco cambio. Soy antipolítica al cien por cien”.

Entre los libros de Tejera se incluye la “trilogía sobre Cuba” formada por Sonámbulo del sol (1971, Premio Biblioteca Breve), Huir de la espiral (2010) y J’attend la nuit pour te rêver, Révolution (1997, en francés), que apareció en español en 2002.

Además de Luces y piedras, publicó los poemarios Luz de lágrima (1951), La gruta (1952),Innumerables voces (1964), La barrera fluídica o París escarabajo (1976), Rueda del exiliado (1983) y Martelar (1983).

Su ultima novela, Trouver un autre nom à l’amour, fue publicada en París en 2015 por la editorial La Contre Allée, con traducción de François Vallée

En 2010 El barranco fue reeditada por El Olivo Azul, en Canarias. Es considerada la primera novela sobre la Guerra Civil Española escrita antes de la muerte de Francisco Franco, según Rivero.

En las décadas de los cuarenta y cincuenta las revistas Ciclón y Orígenes publicaron en Cuba poemas y prosas de Tejera. Sus textos aparecieron también en revistas latinoamericanas, españolas y francesas.

La escritora participó en numerosos congresos literarios y encuentros poéticos en España, Francia y en países de América, con trabajos sobre la escritura y el exilio.

La sobreviven su esposo Antón González (Hantón) y su hija Rauda Jamís, también escritora.

Familiares y amigos de Nivaria Tejera han iniciado una recaudación de fondos a través del sitio en internet Gofundme.com para costear los servicios funerarios.

Hispanista revivido.