Españoles de Cuba: Yanet Sierra

Una cubana de Placetas en la meca del flamenco

 

Parafraseo el título de aquella novela de Mark Twain con el entusi

Por Amado del Pino

asmo inundando mis sentidos.

Como parte del sustancioso Festival Suma Flamenca, que organi  za la Comunidad de Madrid, disfruté, al filo de la medianoche de un caluroso viernes 26 de junio, del grupo que encabeza la impetuosa cantaora Silvia Troncoso.

El lugar de la presentación es todo un clásico para los amantes del género. El Candela fue durante muchos años sede de tertulias y actuaciones informales -casi familiares de tan amistosas- de figuras que hoy son leyendas como Camarón o Paco de Lucía. Otros nombres venerables como la renovadora coreógrafa Pina Bausch o el imprescindible cineasta Pedro Almodóvar fueron también habituales del Candela.

En ese ámbito -a la vez íntimo y trascendente-, rodeada de entusiastas conocedores, ha impuesto su profesionalidad y carisma la actriz y cantante cubana Yanet Sierra.

Ejemplar resulta la integración de la muchacha de Placetas -con exitosa carrera teatral y musical en Canarias; ahora integrada en varios proyectos teatrales madrileños- a la órbita del grupo que encabeza la carismática Silvia.

La reciente noche en que acomodé mi gordo cuerpo en el repleto bar Candela se produjo un rico intercambio. Cuando Yanet canta de maravillas Sábanas blancas, ese tema ya clásico de nuestro Gerardo Alfonso, es toda cubanía, pero a su poderosa voz, a su gesto entrenado en las tablas, agrega matices que recuerdan la gracia del jazz, o se asoma a los ritmos andaluces y universales que sus compañeros dominan con fluida naturalidad.

Los que siguen a la Yanet actriz podrán verla por estos días en Herederas en el muy de moda espacio de Microteatro, bajo la dirección de Jorge Ferrera.

 

Yanet junto a Silvia Troncoso y Paco Bethencourt.

Por un momento, me invadió la melancolía retroactiva por no haber estado en las descargas de la década de 1960 en aquella Habana en la que Miriam Acevedo -actriz legendaria, parte del elenco de La noche de los asesinos en la mítica puesta de Vicente Revuelta del te

xto de Triana- cantaba y hasta nuestro gran escritor Virgilio Piñera decía poemas. Mis sensaciones van del Candela madrileño al Gato Tuerto habanero y la afirmación que vive en el poema de Virgilio de que allí había “una noche dentro de la noche”.Conmovedora y eficaz a la vez la vocación de Silvia Troncoso de dialogar con el referente caribeño. Canta fragmentos, acompaña a Yanet en la gestualidad. Las dos borran fronteras y desbaratan esquemas con su encanto y empuje.

Semejante sentido de labor colectiva y entrega se aprecia en los tres formidables músicos: Paco Bethencourt, Paco Perera y Ginés Pozas. Se torna contagiosa la energía de Lola Navarro en el  baile y hasta en un delicioso momento de representación humorística con la complicidad de la polivalente Silvia Troncoso.

Pasaba la medianoche y seguíamos pidiendo más. Y ahí las universales Lágrimas negras de Matamoros fueron coreadas con especial cercanía y entraron el bolero y el tango por una amable puerta salpicada por el paisaje sentimental de Cádiz, Jerez o La Habana.

Cuba contemporánea

Hispanista revivido.