Al contrario de sus vecinas europeas, hoy España no conserva ni un solo pedrusco de su antiguo imperio en América, mientras que Francia, Holanda e Inglaterra siguen manteniendo una presencia física y una influencia política en la región.

La soberanía de las últimas propiedades españolas en el continente fue cedida por el Tratado de Paris, firmado el 10 de diciembre de 1898. Acordando una independencia formal en 1902 al archipiélago, el presidente norteamericano William McKinley cumplió con los compromisos públicos que justificaron la intervención militar en aquella sangrienta Guerra Civil entre españoles.

La independencia fue puramente formal porque los cubanos debieron aceptar que se adscribiera a la constitución un apéndice que limitaba su soberanía. En efecto, Cuba no podía a contraer empréstitos internacionales, o sea financiar al Estado con deuda pública, ni mantener relaciones independientes con otros países si las mismas contradecían la política del Departamento de Estado. Del mismo modo, el archiconocido Artículo III autorizaba la intervención militar “para la conservación de la independencia cubana, el mantenimiento de un Gobierno adecuado para la protección de vidas, propiedad y libertad individual y para cumplir las obligaciones que, con respecto a Cuba, han sido impuestas a los EE.UU. por el Tratado de París y que deben ahora ser asumidas y cumplidas por el Gobierno de Cuba”.

Aunque la Enmienda Platt fue abolida formalmente en 1934, una de las obligaciones que adquirió el gobierno cubano en aquella época, -que fue la de aceptar la instalación de bases militares en su territorio-, todavía sigue vigente en virtud del Tratado de Arrendamiento de Bases Navales y Carboneras, firmado por la joven República en 1903.

A pesar de que el régimen de La Habana haya manifestado su desacuerdo reiterado desde su advenimiento en 1959; la bahía Guantánamo sigue estando alquilada, y por consecuencia, vigente el Tratado que da forma jurídica a ese arrendamiento. Un texto al que refiere todo el mundo desde principios de siglo pasado pero que muy pocos se han tomado el trabajo de leer. En la actualidad, ningún jurista ha destacado la vigencia del mismo, ni medido el verdadero alcance de sus efectos legales.

Reproduzcamos en su integralidad el Artículo tercero que es el que nos interesa:

“Si bien los Estados Unidos reconocen por su parte la continuación de la soberanía definitiva de la República de Cuba sobre las extensiones de tierra y agua arriba descritas, la República de Cuba consiente, por su parte, en que durante el período en que los Estados Unidos ocupen dichas áreas a tenor de las estipulaciones de este Convenio, los Estados Unidos ejerzan jurisdicción y señorío completos sobre dichas áreas con derecho a adquirir (bajo las condiciones que más adelante habrán de convenirse por ambos Gobiernos) para los fines públicos de los Estados Unidos, cualquier terreno u otra propiedad situada en las mismas, por compra o expropiación forzosa, indemnizando a sus poseedores totalmente”.

Mas claro ni el agua, ¿verdad? Donad Trump tiene todo el amparo legal para extender a su guisa el área que controla en Cuba, y aunque el régimen de Castro patalee y se queje en los organismos internacionales, no podrá oponerse, si no es por la fuerza de las armas, (una eventualidad bastante improbable) a que Estados Unidos amplíen su territorio hasta La Habana misma. En media tarde podría resolverse el problema, no solo de Cuba, sino el del resto de los países de Iberoamérica que La Habana controla.

¿Por qué no reivindicar entonces la letra de un tratado internacional todavía vigente para acabar con la dictadura cubana?

Creo que todos conocemos la respuesta. Las ganas de acabar con los Castro se han convertido en mera retórica electoral. La verdad es que desde hace ya tiempo Estados Unidos no apuestan por el colapso del castrismo, pues las perspectivas de hacerse cargo del territorio como lo hicieron a principios del siglo XX, no son de prioridad inmediata.

Las pruebas de lo dicho están al alcance de todos, sólo un ciego podría no verlas. Desde hace más de 20 años, todos los presidentes derogan el artículo tercero de la Ley Helms Burton en virtud del cual cualquier compañía no norteamericana que tiene tratos con Cuba puede ser sometida a represalias legales, incluyendo que los dirigentes de dichas compañías pueden ver prohibida su entrada en Estados Unidos.  Si este texto llegara a aplicarse, el régimen se derrumbaría enseguida. Sin embargo, ningún presidente se ha atrevido. Por esa razón los Meliá y otros negreros del siglo XXI siguen haciendo negocios en territorio norteamericano sin que nadie los moleste.

El último en prorrogar la aplicación de la Ley ha sido Donald Trump. Con ese gesto, el presidente al igual que sus predecesores, reitera su desinterés por el tema cubano. No obstante, todavía le queda un camino si es que prefiere no enfrentarse al sector industrial o al rechazo de sus socios internacionales. El de aplicar de inmediato el artículo tercero del Tratado de arrendamiento de Bases Navales y Carboneras, ya mencionado, que autoriza legalmente la intervención armada. Militarmente sería un paseo y el pueblo cubano se lo agradecería seguramente.

Ya puestos a soñar, también podría restituir la soberanía de Puerto Rico a España. Después de todo, la Península Ibérica es uno de sus más fieles aliados internacionales, con una importantísima base militar en su territorio. Sería una manera de hacer justicia.

En un final, todo quedaría en casa y entre amigos.

7 COMENTARIOS

  1. Lo único que se me ocurre contra ello es, como siempre, la invalidez del Tratado de París, dado que España no lo convalidó, al no ser sometido a referendo de las Cortes Generales.

  2. Aqui no nos vamos a poner a llorar, Cuba como Puerto-Rico eran provincias españolas en 1898, Los dirigentes cubanos actuales seducen a los habitantes de esa isla antillana a la desgraciadamente sigue igual por sus “VERSATILES GALANOS” como en 1898 de J.Marti,Maceo Maxsimo Gomez Estrada Palma,ect,ect todos estos criollos mantuanos garifunos llenaron de piropos y laudatorias que los fascinaron con relumbrones felonias, con dotes amenas que decantaron el odio hacia España, a lo que CONTRIBUYERON con sus parlanchinas jactanciosas pretensiones y justimendistas plañideras, con ellas adherirse en la isla, una situacion insidiosa las cuales (atento con lo que te digo) “CONTRIBUYERON EN LA SITUACION DE…. “ESPECULAR CON LA ISLA”….con la promesa de u.s.a que Cuba se convertiria en una estrella de la costelacion de la bandera anglo-sajona norteamericana, a la que contribuyeron poderosamente hacer mas intensos los males que padecen actualmente el pueblo cubano.
    Discernir que la isla cubana con la compucion de los 120 años que lleva de exsistencia como nacion, se encuentra muy arruinada y atrasada, con menos elementos de vida por y para sus habitantes que cuando ostentaba ser una provincia de Ultramar como las Baleares y Canarias se ha retraido la isla cubana en años al extremo de estar desbordada precipitadamente, mientras fue provincia española se edificaba y no se destruia, lo que todo en la isla eran formas conservadoras y progresistas, a la verdad incontestable apelo en los hechos y sistemas de comparaciones en tangibles resutados en el exsamen y apreciaciones del mundo, al que siendo esa isla antillana rica y productiva por naturaleza, deberia ser hoy mas dichosa para sus habitantes, con el bien ordenado como lo ostentas hoy las islas Baleares y Canarias, la que sus poblaciones tienen inmensos progresos en bienes de fortuna en sus habitantes, y no se encuentran en forma agonizante que hacen infelices a los cubanos, siendo imputables sus desdichas por culpa de sus dirigentes politicos pasados y presentes a lo que todos han pecado mortalmente al que ninguno se arrepintio en confesar sus pecados y trataron de justificarse lavandose las manos ” en el agua lustral” a la que todos han contribuido sucesivamente en la destruccion de la isla en algo o en mucho. y la O.NU es U.S.A vais a quedar como HAITI. NOTA. SI LOS CUBANOS HUBIERAN LUCHADO AL LADO DE LOS ESPAÑOLES , HOY CUBA SERIA UNA PROVINCIA DE ESPAÑA, NO NOS HUBIERAN VENCIDO, TENIAMOS LOS ESPAÑOLES DOS FRENTES EL CUBANO Y EL NORTEAMERICANO

  3. Primero, disculpas, pues no he visto este artículo hasta ahora, más de un mes después de su publicación.

    La respuesta es NO. Estados Unidos no puede ocupar Cuba sin autorización de la ONU, ni de nadie.

    El artículo incurre, en mi opinión, en algunos errores importantes.

    Primero.- La cesión de la Soberanía cubana a Estados Unidos por el Tratado de París es simplemente alegal, por no decir ilegal. En aquel entonces, como hoy, a pesar de la situación de absolutismo existente en España, existían leyes que obligaban que antes de la cesión de la soberanía de cualquier territorio debería realizarse una consulta, lo que hoy llamaríamos referéndum, a todos los españoles. Esa consulta nunca se realizó en la España Peninsular o Insular (incluyo todas las islas). Luego Estados Unidos estaba “entregando” una soberanía que no le pertenecía legalmente.

    Segundo.- La Enmienda Platt, que tanta vergüenza nos ha hecho pasar a los cubanos, no es más que una inmensa chapuza legal. Es un anexo a la Constitución de 1901, el cual, en su artículo 1 dice literalmente: “Que el Gobierno de Cuba nunca celebrará con ningún Poder o Poderes extranjeros ningún Tratado u otro convenio que pueda menoscabar o tienda a menoscabar la independencia de Cuba ni en manera alguna autorice o permite a ningún Poder o Poderes extranjeros, obtener por colonización o para propósitos militares o navales, o de otra manera, asiento en o control sobre ninguna porción de dicha Isla.” O sea, el Anexo es nulo, según el texto de su propio Artículo 1.

    Tercero.- Acuerdo, para mi inválido por lo anterior, de 29 de mayo de 1934, dice muy claramente en su Artículo III, frase final, dice muy claramente: “Mientras no se abandone por parte de los Estados Unidos de América la dicha estación naval de Guantánamo o mientras los dos gobiernos no acuerden una modificación de sus límites actuales, seguirá teniendo la extensión territorial que ahora ocupa, con los límites que tiene en la fecha de la firma del presente Tratado.” O sea que, sin un acuerdo entre los gobiernos de los señores Trump y Castro, los límites de la base no pueden alterarse. Ante este punto: para “ocupar la Isla”, ¿se atrevería Estados Unidos a firmar un “acuerdo” con un gobierno provisional? ¿Quiénes formarían ese gobierno provisional?

    Cuarto.- Finalmente el arrendamiento se produce en 1903, en una situación que parte de la ocupación militar de Cuba por el Ejército de Estados Unidos. Así que una de las partes, Cuba, no estaba en plenitud de capacidades para dar su consentimiento de forma libre. La Enmienda Platt y el Tratado de Arrendamiento de Bases Navales y Carboneras, así como los demás tratados son nulos de todo derecho.

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