La vida de este misionario español entregada a la defensa de los afrodescendientes es un testimonio vivo de la palabra de Cristo.

Eugenio nació en Corella (Navarra 1944). Llego a Esmeraldas en 1977 en el noroccidente de Ecuador, frontera con Colombia. Un lugar muy simbólico pues se fundo el primer palenque, la primera comunidad de esclavos de libres de todo América. Se convirtió en el punto de huida de los esclavos que se escapaban de sus dueños. Esta tierra de libertad ha marcado la psicología de los esmeraldeños. Eugenio nos aseguro: “Es un pueblo gozoso de su dignidad y libertad. Es un pueblo altivo y jamás humillado”. 

Eugenio Arellano es un  misionero comboniano que ha dedicado toda su vida al pueblo afroecutariano. En 1995 fue nombrado obispo de la diócesis de Esmeraldas., una región al norte de Ecuador a orillas  del océano Pacifico.

Dicen de Eugenio que es un hombre afable y de ideas claras, en su persona integra rasgos de poeta, místico y profeta. Le gusta estar cerca de sus conciudadanos y por eso no duda en salir a la calle para organizar y encabezar manifestaciones a favor de los derechos de los más pobres, aunque ello le suponga criticas o acusaciones por parte del poder. Su lenguaje es claro y directo, denunciando las injusticias que ve y buscando siempre caminos de reconciliación.

Su mayor empeño es promover y defender los derechos de los afroecuatorianos. Una prueba de ello es la publicación en el 2009, en colaboración con el Centro Cultural Afroecuatoriano, de la “Enciclopedia del Saber Afroecuatoriano”, una recopilación de materiales educativos y pedagógicos que giran en torno a la historia, la identidad cultural y los saberes tradicionales de las comunidades negras de Ecuador.

La historia cuenta que varios barcos esclavistas encallaron en las costas. Una vez salvos originaron las primeras comunidades de esclavos libres del continente americano. Los actuales vecinos de Esmeraladas conservan el sentido del ritmo africano, la organización social y su armonía con la naturaleza. Eugenio nos comentó que son todo un ejemplo del cuidado y respeto del medio ambiente.

Los esmeraldeños tienen un sentido optimista de la vida y una alegría visceral.

Eugenio califica el lugar como un paraíso terrenal. Se llama Esmeraldas porque el color verde todo lo inunda: valles, montañas, selvas, ríos y mar.

El problema es que a los pobres les quitan  las tierra y hasta el paisaje.

Eugenio lucha diariamente para que se escuche la voz de los afrodescendientes. Para ello considera que la organización popular es necesaria. Nos decía “Un pueblo organizado es un pueblo que se hace respetar”.

Le entrevistamos a Eugenio Arellano, en el programa de Radio Euskadi La Casa de la Palabra, el jueves 10 de febrero de 2011, vispera de su partida de nuevo hacia Esmeraldas.

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