Demostró  cómo en medio de la gran pocilga que es el mundo puede abrirse un surtidor de pureza

 

El que nació un día como hoy hace veinte siglos, vino al mundo en un acto de humildad, a un pesebre, y salió de él en un acto de humillación, a la cruz. Abrió los ojos en un establo y los cerró sobre el patíbulo de los esclavos. Surgió a la vida entre el vaho de la pobreza. Exhaló su espíritu clavado en un madero de la infamia. El breve ciclo de su existencia terrenal no omitió ningún dolor, ningún sacrificio.

Quiso nacer sobre la paja húmeda y fría y en la cercanía de las bestias para señalar la conciliación de la divinidad con la sencillez. La complicación excesiva, la soberbia, el lujo innecesario, apartan de la auténtica grandeza. Un Rey de Reyes no podrá nacer entre holandas y sedas.

Pero quiso también

El que nació un día como hoy hace veinte siglos, vino al mundo en un acto de humildad, a un pesebre, y salió de él en un acto de humillación, a la cruz. Abrió los ojos en un establo y los cerró sobre el patíbulo de los esclavos. Surgió a la vida entre el vaho de la pobreza. Exhaló su espíritu clavado en un madero de la infamia. El breve ciclo de su existencia terrenal no omitió ningún dolo, ningún sacrificio.

Quiso nacer sobre la paja húmeda y fría y en la cercanía de las bestias para señalar la conciliación de la divinidad con la sencillez. La complicación excesiva, la soberbia, el lujo innecesario, apartan de la auténtica grandeza. Un Rey de Reyes no podrá nacer entre holandas y sedas.

Pero quiso también demostrar cómo en medio de la gran pocilga que es el mundo puede abrirse un surtidor de pureza.

Entre el estiércol brota lozana la flor.

Entre la paja de un pesebre se hizo el milagro de la Gracia.

La más vil materia se eleva y sobrenaturaliza cuando Dios sopla en ella.

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Entre el estiércol brota lozana la flor.

Entre la paja de un pesebre se hizo el milagro de la Gracia.

La más vil materia se eleva y sobrenaturaliza cuando Dios sopla en ella.

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