Fidel Castro Ruz

Y soplará las 90 velas con la inmensa tristeza de no mandar, de verse reducido a la obscenidad de una vejez con enfermedad

El ex mandatario cubano cumple este sábado 90 años con la inmensa satisfacción de haber derrotado a sus adversarios, a los que fusiló, encarceló, exilió e inxilió, con la complicidad de la izquierda sectaria y de muchos agraviados por USA.

Promovió una obra social, con dinero made in URSS, que creó capital humano, ahora reducido a mendigos en el capitalismo salvaje que ha instaurado el tardocastrismo; y uno de los mejores servicios de salud y educación de la región, hasta 1989, cuando Gorby dijo que se había acabado el pan de piquitos.

Y soplará las 90 velas con la inmensa tristeza de no mandar, de verse reducido a la obscenidad de una vejez con enfermedad; y de tener que depender de Dalia (su señora) y de los médicos y fisioterapeutas que Raúl Castro le ha situado en Punto Cero para que no le pase nada malo.

Muchas veces dijo que “los revolucionarios no se jubilan”, pero la vida y la muerte son mucho más plurales y enrevesadas que las manías de un patriarca culto, de raíz falangista; que encontró, en el marxismo leninismo, el mejor asidero para su largo monólogo totalitario.