• “No busques o esperes transparencia, garantías legales y previsibilidad, ninguno de los cuales el Gobierno cubano es capaz de proporcionar. Y no busques una economía local que premie la innovación, la asunción de riesgos o el trabajo duro”, advierte tajante.
Calle Enramada, Santiago de Cuba.
Calle Enramada, Santiago de Cuba.

La economía cubana en bancarrota no representa la mina de oro que muchos productores e inversores estadounidenses desearían, asegura el periodista José R. Cárdenas, en su artículo ” El espejismo del mercado cubano“, en la publicación Foreign Policy.

La promesa de un paraíso económico es, en opinión de Cárdenas, “el mayor embuste” en las justificaciones del cambio de rumbo de la política de Obama hacia Cuba, que incluyen moderar el comportamiento del Gobierno cubano, mejorar los Derechos Humanos allí y componer las relaciones entre Estados Unidos y América Latina.

“La mano muerta del régimen todavía controla casi el 100% de la actividad económica y, si existe una apariencia de reforma, es sólo en la superficie”, continúa el artículo. “El Gobierno de Castro carece de divisas e infraestructura, tiene una calificación de crédito abismal y restringe el uso de internet”.

Cárdenas cita los casos del canadiense Cy Tokmakjian y el británico Stephen Purvis, empresarios cuyas acciones entraron en conflicto con “el opaco y arbitrariosistema judicial cubano, y fueron encarcelados durante meses, expropiados de sus activos por el Gobierno cubano y liberados, luego de profundas presiones de sus Gobiernos.

“No busques o esperes transparencia, garantías legales y previsibilidad, ninguno de los cuales el Gobierno cubano es capaz de proporcionar. Y no busques una economía local que premie la innovación, la asunción de riesgos o el trabajo duro”, advierte tajante.

El periodista dice que la nueva política de la Administración Obama se basa solo en la esperanza de que Cuba sea un mango maduro esperando a ser arrancado por las empresas americanas y que los beneficios serán tangibles e inmediatos.

La realidad de Cuba es que cinco décadas de control político y económico centralizado han empobrecido a la isla tanto material como espiritualmente. Y las perspectivas son poco edificantes”, dice el artículo.

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