Siria denunció en cartas a las Naciones Unidas el bombardeo de aviones franceses contra la población de Tukhan al Kubra, acción que causó la muerte de más de 120 personas en esa región del norte del país

Ese ataque sucede un día después de otro realizado por aeronaves de guerra de Estados Unidos contra la ciudad de Manbij, donde murieron más de 20 civiles, la mayoría niños y mujeres, agregaron las misivas.

Los informes indican que el destino de decenas de civiles, que aún están bajo los escombros de sus casas, sigue siendo desconocido, subrayan los documentos enviados al Consejo de Seguridad de la ONU por la cancillería siria.

“El gobierno de la República Árabe Siria pide condenar esta masacre cometida por Francia y exige al Consejo de Seguridad cumplir con su deber de mantener la paz y la seguridad internacionales mediante la adopción de medidas punitivas contra los estados y regímenes que apoyan y financian el terrorismo”, precisa la declaración.

A pesar de las masacres, los crímenes y la destrucción, el gobierno de Siria seguirá cumpliendo su deber en la lucha contra el terrorismo, y trabaja para encontrar una solución política a la crisis a través de un diálogo entre los sirios, y sin injerencia extranjera, destaca la denuncia.

Las localidades de Turkhan al Kubra y Manbij se ubican en el norte del territorio sirio, a menos de 30 kilómetros de la frontera con Turquía y en una región donde la Coalición Internacional, liderada por Estados Unidos, desarrolla ataques presuntamente contra efectivos del Estado Islámico (Daesh, en árabe).

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