Francisco Pino. Una realidad tan nada

León, 23 de enero de 2017.

Querida Ofelia:

Ayer tuve la oportunidad de visitar la interesantísima exposición “Francisco Pino. Una realidad tan nada”, en el Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León.

Me ofrecieron muy gentilmente esta documentación que te estoy enviando con la presente carta. Te ruego que la hagas circular allá en La Habana.

MUSAC, Museo de Arte Contemporáneo de Castilla y León, presenta el 21 de enero ‘Una realidad tan nada’, una exposición que pretende visibilizar la labor pionera en el campo de las artes plásticas de Francisco Pino (Valladolid, 1910-2002), ampliamente conocido en el marco de la poesía española del siglo XX y sin embargo, con una labor artística durante los años 60 y 70 relativamente desconocida, innovadora en muchos ámbitos. La muestra, comisariada por Alberto Santamaría, propone un acercamiento a la figura de Francisco Pino desde nuevas perspectivas a partir de más de 250 piezas entre manuscritos, libros troquelados, arte postal, sellos de caucho, piedras pintadas, etc.

Con motivo de la exposición, MUSAC y Abada Editores co-edita n una publicación que ofrecerá la primera lectura en profundidad y desde diversos ángulos del trabajo experimental de Francisco Pino y que contará con textos del comisario de la muestra, Alberto Santamaría; la doctora en Filosofía y profesora de la Universidad Carlos III Rosa Benéitez Andrés; y la filóloga y profesora Mela Dávila.

‘Una realidad tan nada’ trata de dar cuenta de algunas de las formas a través de las cuales Pino reflexionó sobre la práctica artística desde finales de la década de 1960, en el contexto de las neo-vanguardias —movimiento intelectual y artístico surgido tras la Segunda Guerra Mundial, en lo que podría denominarse como período posmoderno surgido a partir de la llegada a Estados unidos de artistas de las primeras vanguardias—.

Arte postal, sellos de caucho, piedras pintadas, diapositivas, manchas de tinta, libros troquelados, etc. son algunas de las formas con las que Pino juega (y lucha) con la finalidad de trascender la mera actividad poética, donde el lenguaje acaba irremediablemente preso de sus propias normas. A partir del uso estos materiales, Pino busca una lógica diferente para la relación entre las imágenes y las palabras. Es esta nueva lógica, que provoca hallazgos que hacen que su obra aparezca de manera única y especial en el panorama artístico contemporáneo, de la que da cuenta la exposición.

‘Una realidad tan nada’ trata de indagar en cómo el artista transita por estos materiales con el objetivo de generar una reflexión profunda sobre el tiempo y el lenguaje, dentro de una forma de trabajo y de vida en la que lo efímero, lo azaroso ylo inclasificable desempeñan un papel central. Si bien su obra se sitúa a medio camino entre la poesía y las artes visuales, en ‘Una realidad tan nada’ se ha pretendido buscar el punto de conexión entre ambos territorios, partiendo de ese concepto de lo fugaz y transitorio de los materiales. En Pino la realidad es algo que el poeta y el artista tratan de capturar, de aprehender, pero a la que nunca logran dar alcance. Una realidad que siempre está en fuga, que se nos escapa constantemente de las manos. El arte, de este modo, se construye en el tiempo, pero también contra el tiempo. Este proyecto trata de hacer ver cómo esta obsesión recorre y vertebra la obra de Pino, fundamentalmente la obra experimental que crea a partir de los años sesenta.

El título de la exposición tiene como origen un verso de un poema del propio Pino: «una realidad tan nada / que tampoco / puede rozar con sus dedos / el dormido», publicado en 1990 en ‘Distinto y Junto’, recopilación en tres volúmenes de la poesía completa de Pino editada por la consejería de Cultura y Turismo de la Junta de Castilla y León y con prólogo de Antonio Piedra.

Toda la obra de Pino, desde sus inicios en los años treinta del siglo XX, está atravesada por el impulso de las vanguardias, con las que Pino tuvo contacto directo en su juventud a través de revistas como ‘Meseta’ o ‘Ddoss ‘. No obstante, este impulso, reforzado y repensado a través de las transformaciones artísticas y sociales producidas desde mediados de la década de 1950, recobra especial importancia a finales de los años sesenta. Desde su aislamiento voluntario en su casa de Pinar de Antequera (Valladolid), aunque atento a todas esas mutaciones culturales de los años sesenta, parece percatarse de un modo radical de que el lenguaje, ese lenguaje pulcramente embellecido por la sintaxis, ese lenguaje burocratizado y dominado por la economía, ya no es capaz de representar ni de capturar eso real.

Empieza entonces a experimentar y a pensar que lo fugaz y caótico del presente sólo puede ser representado, o mejor, presentado, a través de materiales igualmente fugaces y pobres. Y al mismo tiempo, las palabras han de saltar por los aires, cuestionando los significados impuestos desde fuera y desde las propias instituciones. Así, a partir de ‘Text os económicos’ (1969), su trabajo muta constantemente en busca de nuevas maneras de describir o presentar esa realidad tan nada, esa realidad siempre en fuga. Por último, no es posible obviar la pulsión mística y metafísica que atraviesa y contamina el trabajo de Pino en todos los sentidos. El vacío, lo infinito que posibilita lo finito, la nada, Dios, etc., son cuestiones de radical importancia en su trabajo, donde se cruza el experimentalismo de las neo-vanguardias con un denso conocimiento de la tradición poética y religiosa. Es en este límite ente lo decible y lo indecible, entre lo expresable e inexpresable donde se sitúa la fuerza innovadora de la obra de este autor.

En este sentido, ‘Una realidad tan nada’ recoge diversas formas y materiales con los que Francisco Pino trabajó: poeturas, manuscritos, mail art, stamp art, piedras pintadas, etc., donde la materia y la forma entran en conflicto con el tiempo y el lenguaje. Con el objetivo de mostrar la riqueza plástica y diversidad de su obra, el proyecto contará con los siguientes apartados: ‘Poeturas: entre la escritura y el tiempo’, ‘Cuando las palabras explotan’, ‘El arte postal’, ‘Los sellos de caucho entendidos como obra de arte’, ’15 poemas fotografiados’, ‘Piedras martirizadas para que crezcan’, ‘Manchas vivas, ”Profundidad sin lenguaje. Libros de agujeros’; así como con un espacio documental en el que se pondrá a disposición del público bibliografía general sobre la poesía experimental, así como publicaciones de poesía y compilaciones de obra del propio Pino.

 Ocho núcleos temáticos.

Poeturas: entre la escritura y el tiempo

 Francisco Pino concibe la creación visual a partir de la aceptación radical del fracaso del lenguaje ordinario y burocratizado para nombrar lo real. La realidad no se deja apresar en las palabras ordenadas gramaticalmente; palabras convertidas en cáscaras vacías. El mismo Pino dijo en una ocasión: «Si escribir es poner palabra tras palabra en concreta sintaxis, más o menos tradicional, no merece la pena hablar de nuevos pactos con el lenguaje. Si escribir es rasgar, caligrafiar, hacer danzar y explotar las letras y palabras, escribir encuentra su destino, éste: mentar sin ley a lo nunca mentado». Éste es el tejido y la matriz de la que brota la obra experimental de Francisco Pino: la conciencia del fracaso del lenguaje. No abandona la escritura, ni deja de considerarse escritor, pero sí considera necesaria una nueva forma de escribir. Este fracaso tiene un lugar clave, la creación de las poeturas. Esta palabra, inventada por el propio Pino, describe perfectamente su forma de trabajar. La poetura implica la inauguración de un lenguaje basado en lo fugaz, en lo efímero, en lo transitorio, donde se pretende recoger la fuerza de un instante a través de materiales igualmente efímeros y pobres. Papel, recortes de prensa, letras que explotan en el interior del dibujo, etc. La propia palabra poetura trata de dar cuenta de ello, de la fugacidad del yo y de la realidad. No obstante, dicha expresión, poetura, no pretende ser una conjunción de poesía y pintura como podría pensarse. Al contrario, la palabra poetura supone la contracción de dos palabras: poiesis, que delata la pulsión creativa procedente del mundo griego y turar, un arcaísmo que apunta hacia la palabra durar. Es decir, poetura es creación en el tiempo, intento de atrapar el tránsito fugaz, azaroso y caótico del instante con materiales igualmente efímeros y azarosos. En esta sección se recoge una selección de sus poeturas, así como algunas de sus primeras tentativas al respecto, como los dibujos que aparecieron en su primer libro de poemas, Espesa rama (1942). Desde entonces, hasta el final de su vida, este tipo de trabajo ocupó buena parte de su actividad creadora.

Así lo definió el propio Pino: «Dirán ustedes que qué es esta palabra estúpida que ni es poema, ni escultura ni ninguna de las dos cosas. Pues poe viene de creación. Y tura viene de durar. Ya Garcilaso usaba tura en el sentido de dura. Y todo lo que dura es efímero y pasa. Claro que tura viene también del francés tour. Girar, dar vueltas. Y estas cosas dan vueltas, no tienen una vida larga, y las amo por eso. A mí también me gustaría no quedar, no durar, como ellas».

 Cuando las palabras explotan

 Desde sus inicios en revistas como Meseta (1928) o Ddoss (1931), Pino tiene muy presentes los límites del lenguaje poético, y por ello, en su obra poética siempre hallamos esa tensión entre lo escrito y las palabras a punto de saltar por los aires. Siempre hallamos juegos formales, apuntes de una posible mutación tipográfica, etc. Sin embargo, no será hasta los años sesenta, hacia finales de esa década concretamente, cuando Francisco Pino se decante radicalmente por la poesía experimental a través de libros como Textos económicos (1969) o Solar (1970). No debe obviarse que, si bien Pino es un poeta aislado voluntariamente en Pinar de Antequera y alejado del mundo del arte del momento, no deja de estar atento a los cambios que se producen tanto social como culturalmente a nivel internacional. Su epistolario delata precisamente este interés. Los problemas políticos del momento, como el reclamo de libertades, etc., se cruzan en Pino con una poesía que en lugar de volverse narrativa, como la poesía social, opta por la experimentación. Cuestionar la realidad del momento implica cuestionar el lenguaje economicista de ese tiempo. He ahí la fuerza o la tensión innovadora de su obra. Todas estas transformaciones le hacen entrar en contacto con artistas como Ulises Carrión en Holanda, así como por ejemplo con los miembros del Grupo Zaj o el grupo N. O. en España. Al mismo tiempo, su trabajo experimental será incluido en antologías internacionales del momento, como la que lleva a cabo la revista Azkente en Colonia en el año 1972 y un año antes, aparecerá su trabajo en la revista Fablas. En esta sección se incluyen diferentes ejemplos originales de los procesos y modos experimentales de Francisco Pino. Su forma de trabajar atravesaba diversos estadios lo que provoca que hallemos, por ejemplo, el mismo poema desarrollado de formas diversas. Las influencias de las vanguardias, de las neo-vanguardias, del letrismo, etc., son evidentes. A ello Pino añade un conocimiento preciso de la tradición literaria y un impulso místico que convierten su trabajo en algo único. En este sentido, por ejemplo, se sitúa el interés por el teólogo alemán del siglo IX Rabano Mauro, a quien incluye, junto a artistas de los años setenta, en la edición que realiza bajo el título de Carpetas amarillas. La cultura visual religiosa será, en efecto, un elemento importante en su proyecto poético.

Las palabras y las letras abandonan su registro habitual y desfilan por el papel como buscando una ubicación y un significado diferentes, un lugar que sólo el lector/espectador puede darles.

El arte postal

Justo en los mismos años en los que On Kawara desarrolla su arte postal, Francisco Pino comienza, desde su casa en Pinar de Antequera (Valladolid), a crear sus propios diseños postales. Las diferencias entre On Kawara y Pino son importantes. Si bien On Kawara desarrolla un juego textual y espacial a partir de postales ya hechas, Pino crea sus propias postales, convirtiendo la postal en el propio objeto artístico. Lo mismo podríamos decir de Ulises Carrión que jugó un papel importante para Pino. Fue a través de Carrión como Pino tuvo acceso a algunos de los movimientos de arte avanzado de los años setenta. Este tipo de obra de Pino estará presente en varias revistas y exposiciones de los años setenta en Europa.

Esa realidad inaprehensible que recorre toda la obra de Francisco Pino está igualmente presente en este trabajo con postales. El viaje, el movimiento, el cambio, en definitiva, como lugar idóneo para la creación artística. Aquí se exponen algunas de esas postales, agrupadas a su vez bajo los siguientes títulos: Ocho infinito (1974), Sino, pan de proposición (1974) y Redicho remodelado (1978). Los diseños varían desde postales donde las letras juegan un papel central hasta imágenes fotográficas o diseños basados en dibujos previos. La falta de una aparente unidad temática forma parte de la propia pulsión creativa de Pino. «¿Mentirosa postal fue todo o un sueño bien soñado?», escribió en un poema el propio Pino. Así mismo se añaden las postales que Pino conservó y coleccionó de otros artistas.

 Los sellos de caucho entendidos como obra de arte.

En 1975 y en edición de G. J. Rook, aparece Stempelkunst, publicado en Utrecht. Tanto en esta edición, como en la posterior de 1976 titulada Stamp art, aparece la obra de Francisco Pino junto a artistas como Ulises Carrión, Mierle Laderman Uke les o Robert Filliou. Entre 1975 y 1978, Francisco Pino desarrolla una vía de trabajo situada en el marco de las nuevas formas de creación experimental. En este caso trabaja con estampaciones de sellos de caucho tintados. Cada sello contiene un diseño diferente, trabajado a partir de dibujos y diseños previos que hallamos entre sus papeles y documentos. El trabajo con sellos de caucho es muestra de ese impulso poético cuyo objetivo es crear poesía a partir de lo efímero y transitorio. En este caso mostramos algunos de los sellos creados por el propio Pino, así como los materiales previos sobre los que trabajó: dibujos en pequeñas tarjetas de visita, tentativas en papel, etc. A partir de este material es posible hacerse una mejor idea de las intenciones de Pino. Las palabras de Carrión sobre este tipo de arte pueden ser reveladoras: «un sello de caucho existe con el fin de hacer varias, muchas, innumerables impresiones. // De todos los nuevos medios, los sellos de caucho son los más anónimos. No hay manera de ver ‘la mano del artista’ en un sello de caucho. // Cada impresión de un sello de caucho implica una elección hecha por el artista. La creación no sucede solo cuando diseña sus sellos de caucho, sino cada vez que ejecuta una impresión». El sello de caucho, que viene a simbolizar en nuestra vida ordinaria un poder a través del cual se validan las instituciones, se transforma, en este caso, tal y como lo utiliza Pino, en una forma de subvertir ese sentido de transmisión de poder al convertir el sello en una forma a través de la cual la poesía banaliza ese gesto institucional.

 15 poemas fotografiados

Este trabajo quizá sea de los más singulares en la trayectoria de Francisco Pino. Un libro-obra que se edita por primera vez en 1971, en una tirada de seis ejemplares. Se trata de un pequeño estuche que contiene una serie de diapositivas. Junto al arte postal y los sellos de caucho, el uso de las diapositivas como espacio de experimentación, delata el interés de Pino por desbordar las férreas líneas disciplinares marcadas tanto en la literatura como en las prácticas visuales. Por una parte, el interés reside en el aspecto formal, el trabajo del poema como diapositiva. Pero más allá de ese elemento formal, hallamos una serie de hilos temáticos que aparecen y reaparecen en esta obra. En este caso, retoma cuestiones políticas, aunando en un mismo gesto la crítica y la ironía. Así encontramos trabajos como «Poder legislativo», «Estado» o «Poder judicial». Junto a estos poemas desarrolla otros donde la crítica se centra en cuestiones poéticas. Para poder penetrar en estos dos niveles se muestran aquí por un lado el proyecto finalizado de Pino, las propias diapositivas, y, por otro, el material con el que el propio Pino trabajó para llevar a cabo este proyecto.

Piedras martirizadas para que crezcan

 Podríamos decir que este proyecto es el libro más complejo y total de Pino. A lo largo de su vida el trabajo con las piedras como soporte artístico es constante. Cada piedra crece desde el anonimato hasta convertirse en otra cosa, adquiere así otra identidad, se torna única en su intento de apresar el paso del tiempo. Hay igualmente un gesto ritual en este trabajo, cierta litolatría podríamos decir. Del mismo modo que en las antiguas tradiciones griegas las piedras a través de su forma enigmática atraían a quien las observaba y las pintaba y adoraba como si en ellas se hallase una presencia divina, Pino recoge incasable estas piedras trascendiendo su mero ser inerte a través del gesto de su dibujo. La búsqueda de comunión con la naturaleza, con el infinito, con lo indecible ejercen un magnetismo en su obra que recuerda ciertos gestos rituales ancestrales. Trata de abrir, en efecto, una nueva vía de comunicación a través del gesto del artista, tal y como el hombre de las cavernas se relacionaba con la naturaleza mediante del trazo, el gesto y del dibujo. Mostramos aquí diecinueve de sus Piedras martirizadas. Cada una posee su título como si reclamasen su voz y su singularidad.

Manchas vivas

 De la misma época que el trabajo con sellos de caucho hallamos estas Manchas vivas, proyecto que profundiza aún más en esa realidad tan nada, es decir, en el carácter decididamente efímero de lo real. En este caso Pino opta por un juego visual y gestual donde son las manchas sobre el papel las que crean su propia vida. La gestualidad como forma de afirmación de la identidad, y como pulsión expresiva recorre este trabajo. Estas manchas pueden leerse, precisamente, como un juego expresivo capaz de delatar un estado de ánimo, pero sobre todo intento de no decir, es decir: permitir que un gesto se convierta en poema. La forma de lo efímero como nuevo lenguaje.

Profundidad sin lenguaje. Libros de agujeros

«La palabra escrita no dice todo, es oscura. El vacío, el agujero, es una palabra más contundente, más original», decía el propio Pino. Sin duda, trabajos como Poema (1972), Octaedro mortal (1973), Hombre, canción (1973), Terrón, cántico(1974) o Ventana oda (1976), son buena muestra de esta poética que adquiere en Pino tintes místicos y trascendentales. Como recuerda Esperanza Ortega: «Los libros de agujeros son maquetas del universo, miniaturas con sentido metafísico religioso». Al mismo tiempo Pino relacionó estos trabajos con una experiencia personal, la experiencia de la noche y del cielo en Pinar de Antequera. El vacío de la noche como vacío desde el cual cabe la posibilidad de que surja todo. El vacío como la mayor y más certera forma de acercarse a lo real. Los libros de agujeros se experimentan con la mirada como maquetas de ese infinito inalcanzable. Cada página, cada secuencia, es un modo de penetrar en ese misterio y visibilizarlo. Al mismo tiempo, Pino declara que ese vacío de las páginas es el que experimenta todo poeta al esperar la llamada, la palabra imposible.

Espacio documental

La obra original de Pino estará acompañada de un apartado en el que se pondrá a disposición del público bibliografía general sobre la poesía experimental, así como publicaciones de poesía y compilaciones de obra del propio Pino.

Junto a las publicaciones se podrán visualizar dos vídeos documentales en la sala. El primero de ellos, la lectura del propio Pino de El pájaro enjaulado, poema de treinta y dos cantos y una poetura del lorito en su jaula (2002), un vídeo realizado y editado por Luis Marigómez (Anafilms, 2002). El segundo vídeo, realizado por Luis Marigómez y Manuel Rodríguez con motivo del centenario de su nacimiento, retrata al propio Pino en su domicilio ofreciendo un testimonio único sobre su visión de la poesía y la vida (Fenicia creaciones, 2010).

 Publicación

Con motivo de la exposición, MUSAC y Abada Editores co-editan una publicación que ofrecerá la primera lectura en profundidad y desde diversos ángulos del trabajo experimental de Franciso Pino, uno de los escritores españoles menos etiquetables y, por otra parte, más disidentes, del siglo XX .

El libro se divide en cuatro secciones, con textos del comisario de la muestra, Alberto Santamaría; la doctora en Filosofía en la especialidad en Estética y Teoría de las artes y profesora de la Universidad Carlos III Rosa Benéitez Andrés; y la filóloga y profesora Mela Dávila . También contará con imágenes de obra de Francisco Pinono reproducidas hasta la fecha.

El texto inicial, a cargo de Alberto Santamaría, trata de abordar la figura de Francisco Pino desde una perspectiva global, introduciendo las líneas generales del trabajo del artista, así como sus ideas acerca de la escritura experimental. En concreto, tiene como hilo conductor la idea de lo efímero y fugaz en la obra que Pino desarrolla en los años sesenta y setenta.

El segundo texto, desarrollado por Rosa Benéitez Andrés, abordará los vínculos y conexiones de la obra de Pino con otras corrientes, autores, y movimientos que suceden en España en ese momento.

Mela Dávila contribuye con un texto en el que se analiza el lugar de la obra de Pino en el horizonte internacional de los años 60 y 70. ¿Qué lugar ocupa Pino y sus libros de agujeros en el espacio internacional de esa misma época, en la cual comienzan a aparecer los libros de artista?

Un último apartado incorporará imágenes de aquellas obras más destacadas del trabajo experimental de Francisco Pino, con el objetivo de reforzar las ideas desarrolladas en las secciones anteriores del libro así como para ofrecer, en muchos casos, obra que hasta ahora no ha sido divulgada.

 Francisco Pino es un poeta y artista visual nacido en Valladolid en 1910 y residente, a partir de 1942, en un exilio voluntario en su casa de Pinar de Antequera (Valladolid).

Sus primeros poemas, publicados revistas como Meseta o DDOSS, datan de los años treinta y recogen el pulso surrealista de la época. Durante la Guerra Civil, su obra tornará hacia los poemas amorosos, Espesa rama (1942), y a partir de este momento Pino se encerrará en su domicilio particular, donde no dejará de publicar ni de escribir.

En todos estos trabajos Pino mezcla insistentemente la poesía con el dibujo y el collage, y es a partir de los años sesenta cuando el trabajo experimental toma las riendas de su obra. En estos años toma contacto con los principales movimientos de poesía experimental nacionales e internacionales; y su obra aparecerá en exposiciones y revistas holandesas de corte experimental; siendo uno de los pioneros en arte postal así, como en el llamado stamp art (arte en sellos de caucho). En este contexto aparecen libros como Textos económicos (1969) o Solar (1970). A estos libros le siguen libros objeto, investigaciones donde la poesía abandona el recinto clásico de la palabra para adentrarse en lo que serán sus conocidos como libros de agujeros: Poema (1972), Hombre, Canción (1973), Octaedro mortal o reloj de arena (1973), Terrón (1973) o Ventana oda (1976), entre otros.

A comienzos de los ochenta comienza el reconocimiento de su obra, así como la publicación de su poesía en editoriales con mayor difusión. En 1989 recibe el Premio de las Letras de Castilla y León, y la Medalla de Oro del Círculo de Bellas de Madrid. Francisco Pino fallece en Valladolid en el año 2002.

Alberto Santamaría (Torrelavega, 1976), es profesor de Teoría e Historia del arte en la Facultad de Bellas Artes, y docente en el Máster de Estudios Avanzados en Filosofía y en el de Creación Literaria de la Universidad Pontificia de Salamanca.

Ha escrito diversos artículos en diferentes medios sobre cuestiones relativas a las relaciones entre arte y literatura, tema sobre el que ha impartido seminarios en diversas universidades europeas. Es autor de diversos ensayos, entre los más recientes: La vida me sienta mal. Argumentos a favor del arte romántico previos a su triunfo (2015) o Arte (es) propaganda (2016). Asimismo es autor de varios libros de poemas, entre ellos El hombre que salió de la tarta (2004), Pequeños círculos (2009) y Yo, chatarra, etcétera (2015).

En la actualidad desarrolla el proyecto La Magdalena. Campo de concentración, donde investiga a nivel visual y documental el imaginario concentracionario de la represión franquista.

Título: Una realidad tan nada. Artista: Francisco Pino (Valladolid, 1910-2002). Comisariado: Alberto Santamaría. Fechas: 21 de enero – 7 de mayo de 2017. Lugar: MUSAC. Sala 1. Publicación, Título: Francisco Pino. Una realidad tan nada. Editado por: MUSAC y Abada editores. Año: 2017. Formato: 22 x 15,50 cm. Páginas: 128. Dirección: Avda. Reyes Leoneses, 24. 24008 León.  Horario de apertura: Martes-viernes de 11:00 a 14:00 y de 17:00 a 20:00 h. / Sábados, domingos y festivos de  11:00 a 15:00 y de 17:00 a 21:00 h.

Con un gran abrazo desde nuestra querida y culta España,

Félix José Hernández.