Francisco Sánchez Tamame, emigrante Zamorano

Francisco Sánchez Tamame, de Alfaraz de Sayago, se convirtió en un próspero empresario en Cuba, donde fue presidente del Centro Castellano

  • En la tercera jornada de celebraciones por el centenario de la Colonia Zamorana de Cuba, Juan Andrés Blanco, director de la UNED en Zamora, hizo la presentación del libro ‘Memorias de mi vida’, de Francisco Sánchez Tamame, un zamorano que a temprana edad emigró hacia Cuba en busca de nuevos caminos
FRANCISCO SANCHEZ TAMAME CON EL MICROFONO , TRAS RECIBIR UNA CONDECORACION DEL GOBIERNO CUBANO
FRANCISCO SANCHEZ TAMAME CON EL MICROFONO , TRAS RECIBIR UNA CONDECORACION DEL GOBIERNO CUBANO

En palabras de Andrés Blanco, el testimonio presentado constituye un ejemplo paradigmático de lo compleja y enriquecedora que puede ser la experiencia migratoria, reflejando perfectamente ese espíritu del inmigrante: esfuerzo, trabajo y vinculación.

“Sánchez Tamame es una representación de lo mejor que tienen muchos de nuestros inmigrantes: la honradez personal, la capacidad de iniciativa y de no perder el contacto con su patria e integrarse a la nueva tierra. Es un ejemplo de que no se tiene una identidad exclusiva, sino compleja”, añadió.

Al finalizar sus palabras, la presidenta de la Colonia Zamorana en Cuba, María Victoria Rabanillos, hizo entrega de otro reconocimiento a Andrés Blanco, por haber contribuido efervescentemente al rescate de la memoria de los emigrantes y sus familiares.

“Si algún día me pierdo, pueden encontrarme en La Habana”

Esta tercera jornada de celebraciones por el centenario se inició con la conferencia ofrecida por el profesor, escritor y coordinador del ‘Diario de León’, Alfonso García Rodríguez, titulada ‘La Habana: una mirada, un sentimiento. Las impresiones de un viajero de Castilla y León’.

García Rodríguez agradeció primeramente la invitación concedida por la Presidencia de la Colonia Zamorana para participar en este centenario, que a su parecer fue denominado acertadamente como ‘Un Siglo de Amor’. Comentó que en esta ocasión no venía a hablar de historia, sino de sus impresiones sobre La Habana, “que son tantas, tan permanentes y profundas que en realidad  podría perderlas por el camino”.

En su narración rememoró que sus primeros acercamientos a la ciudad fueron inducidos por la figura del ‘apóstol’ José Martí, para consolidar una relación que se ha mantenido durante muchos años.

“Fui descubriendo esta ciudad solo, caminando, leyendo, preguntando y apuntando  las respuestas y sugerencias. Es La Habana una ciudad inagotable, imposible de entenderla toda. Las historias están escritas en las calles, en el aire hay lo que en ella se respira; no he conocido calles más vivas que las habaneras; si algún día me pierdo, pueden encontrarme en La Habana”, prosiguiendo la charla con la mención de algunas vivencias experimentadas a lo largo de su relación con capital cubana.

Hispanista revivido.