Gallegos en Oriente, Cuba, una historia para recordar

No sólo en La Habana triunfaron los gallegos en Cuba. Historia de Lorigados, Bermúdez, Maseda y otros empresarios de Mondoñedo en Oriente.

De La Voz de Galicia

Juan Maseda López fue presidente del Centro Gallego de Santiago de Cuba y Pedro Lorigados Rubiños, de la Unión Mindoniense. Jesús Bermúdez Rodríguez representó a los comerciantes de Manzanillo, Jesús Paredes Pérez fue concejal en Jiguaní y Antonio Rivas García, directivo del Casino Español de Cárdenas.

Todos eran emigrantes de Mondoñedo en Cuba que se dedicaron al comercio y a la empresa. Todos tuvieron responsabilidades societarias. Pero cada historia fue desigual, particular, distinta. La prensa emigrante, Monge en su historia de los españoles en Cuba y las memorias de las distintas sociedades recogen algunas de sus peripecias vitales.

A Bermúdez, por ejemplo, le importó más el éxito de los suyos que el propio. Había nacido en Mondoñedo en 1896, era hijo de Manuel y Teresa, y embarcó para Cuba en 1910 a bordo del vapor Luisianne.

Hijos con estudios

Durante los primeros cinco años fue dependiente en un comercio de víveres en San Antonio de los Baños (La Habana). Después, se trasladó a Manzanillo, en la provincia de Oriente, donde también fue dependiente hasta que en 1922 se asoció con otro gallego para formar la sociedad Pérez y Cía, de venta de víveres, tabaco y artículos varios. En 1928 se independizó y creó El Pavo Real, del mismo ramo, a cuyo frente estuvo hasta su muerte.

Trabajó duro y hasta sus últimos días. No hizo fortuna pero dio a sus hijos una cultura, un futuro y una formación que él no había tenido. Se había casado en 1924 con la cubana Teresa Oliver y tuvo tres hijos: Manuel, que fue Contador Público; Teresa, doctora en Física y Química y catedrática del instituto de Manzanillo; y el menor, Miguel Antonio, arquitecto.

En el plano societario, Bermúdez no tuvo relación con sociedades emigrantes mindonienses ni gallegas pero fue fundador y directivo del Centro de Detallistas de Manzanillo y de la colonia española de la ciudad.

En cambio, a José Maseda -nacido en Graña de Villarente (Mondoñedo) en 1877- fue su reputación y buena posición social y económica la que le llevó a presidir el Centro Gallego de Santiago de Cuba.

Presidencia y multinacional

Había emigrado en 1901 y se nacionalizó cubano en 1943. Al principio trabajó en fincas rurales de La Habana y Guantánamo. Al poco tiempo, abrió en sociedad con otro emigrante una fábrica de mosaicos en Santiago de Cuba que, al morir su socio, quedó en su propiedad. La firma se llamaba Casa Maseda y estaba considerada como la mejor de su sector en la provincia de Oriente pues, además de producir mosaicos de todo tipo, tenía la representación exclusiva de la Panam Products Company, una multinacional dedicada a la fabricación de puertas y ventanas de aluminio.

Años después, un hijo que tuvo con la española Francisca García, también llamado José, llegó a presidir esa famosa multinacional americana.

Presidió Unión Mindoniense y una maderera

Pedro Lorigados Rubiños presidió la Unión Mindoniense, una de las dos sociedades de emigrantes que representaron a los mindonienses en la emigración cubana. Había nacido en Mondoñedo en 1881, era hijo de Antonio y Ramona y llegó a La Habana en 1901.

Comenzó siendo carpintero en la empresa del gallego José Ramón Alonso pero, cuatro años después, abrió su propio taller de ebanistería y carpintería en el que fue ampliando y diversificando servicios y productos durante treinta y nueve años.

Su empresa, la Compañía Maderera Lorigados S.A., llegó a ser una de las más importantes de Cuba en su sector: el aserrado de madera para construcción de viviendas, la fabricación de muebles y la importación de maderas nobles de distintos países.

Pedro Lorigados se casó en 1908 con la cubana Rosa Alfonso Largel con la que tuvo tres hijos: el mayor, Pedro, fue socio de su padre en la compañía maderera y lo sucedió al frente de ella; la segunda, Margarita, fue doctora en Medicina, especialista en Alergias; y la tercera, que se llamaba Blanca Rosa. Además de presidir la sociedad emigrante Unión Mindoniense, Lorigados fue también apoderado del Centro Gallego de La Habana, vocal de la sociedad benéfica y mutualista Naturales de Galicia y directivo de la Unión de Comerciantes de Maderas de Cuba.

Las dos entidades de los mindonienses en Cuba fueron Mondoñedo y su comarca (Hijos de Mondoñedo) que se constituyó en 1921 y tuvo como primer presidente a Santiago Ramos Alonso. Y Unión Mindoniense, que en el año de 1933 estaba presidida por Pedro Lorigados.

Información en publicaciones

Los periódicos locales de Mondoñedo no dan cuenta de actividad alguna de esta asociación, al menos hasta donde este cronista pudo comprobar. Pero sí hay abundante información de ella en publicaciones de la emigración como los números 80 y 81 de 1940 de Cultura Gallega, la revista que dirigía el silledense Adolfo V. Calveiro en La Habana; en el número de junio de 1940 de Cultura Hispánica; y en el Almanaque de El Mundo, del año de 1933.

Paredes, transportista y concejal en Jiguaní y Antonio Rivas, socio de almacén y molino en Cárdenas

Los mindonienses que no residían en La Habana mantuvieron también una notable vocación participativa en la vida pública de Cuba. Fue el caso de José Paredes Pérez que nació en San Xoán de Villarente en 1901 y emigró en 1919 a Cuba.

Su primer empleo fue en una refinería de azúcar en Matanzas. En 1927 se casó con la cubana Teresa López -con la que tuvo cinco hijos- y se trasladó a la localidad de Contramaestre donde adquirió un camión para realizar transporte de personas y materiales para las obras de construcción de la carretera central de Cuba.

Después constituyó la empresa Expreso Paredes, de transporte público, y obtuvo la titularidad de la línea Santiago de Cuba-Jiguaní, municipio en el que residía y del que fue concejal.

Paredes se nacionalizó cubano en 1943, presidió y fue socio de honor del Casino Hispano-Cubano de Contramaestre, delegado de la colonia española de Santiago de Cuba, presidente del Club de Leones y fundador del Rotary Club, estas dos últimas entidades vinculadas a sectores ultranacionalistas y ultracatólicos.

Otro mindoniense, Antonio Rivas, fue directivo del Casino Español de Cárdenas y del Centro de la Colonia Española. Nació en Sasdónigas en 1902 y emigró a Cuba con 18 años. En 1925 se casó con la pontevedresa Flora García y en 1933 se nacionalizó cubano.

Comenzó como mozo de almacén en la firma Garriga y Cía de Cárdenas. Con el tiempo, sus dueños le dieron participación en la empresa y en ella permaneció toda su vida. El almacén importaba víveres de Estados Unidos, España y otros países y tenía un molino arrocero del que Rivas se encargaba directamente.

martinfvizoso@gmail.com

Hispanista revivido.